Fotos con el Papa

Reproducimos este artículo de Ignacio Arechaga:

C.C: Andreas Tille

Hacerse una foto con el Papa es hoy una gran aspiración de no pocos políticos de izquierda. Lo logró Joe Biden el pasado octubre cuando se entrevistó con el Papa Francisco, y salió diciendo que se sentía un buen católico y que el Papa no le había hecho reproches. Como si hubiera ido a ganar la indulgencia mientras los obispos de EE.UU. consideraban negar la comunión a los políticos católicos que promueven el aborto. A un nivel más modesto, Yolanda Díaz, la líder de Podemos, ha podido tener su entrevista privada con Francisco, encuentro que ha calificado de “muy emocionante”.

De entrada, este afán de los políticos de mostrar su sintonía y hasta su admiración por el Papa es algo bueno. Demuestra que valoran de un modo positivo la influencia que ejercen la doctrina y los gestos del Papa en los asuntos mundiales. Manifiesta que sus enseñanzas trascienden las fronteras de la Iglesia católica, y se valoran también por no creyentes. Revela que el Papa ha logrado un capital de simpatía entre sectores antes más reacios al Vaticano. En cualquier caso, más vale eso que la indiferencia o el ataque.

Es verdad que la izquierda, sobre todo en países de mayoría católica, ha buscado siempre descalificar en el debate público argumentos defendidos por los creyentes, apartándolos como una “intromisión” de la Iglesia. Pero, cuando le conviene, recurre a enseñanzas papales o a fotos en el Vaticano como argumento de autoridad moral.

Es claro que estas son visitas interesadas. Como políticos que son, esperan obtener un rédito de imagen, de popularidad e incluso de votos. Quizá todavía creen que existe algo así como el “voto católico”. También puede ser un intento de blanquear otras políticas que ellos defienden y que chocan frontalmente con la doctrina católica.

Por ello, su sintonía con las enseñanzas del Papa es claramente selectiva. Al salir de la audiencia alabarán y compartirán su “preocupación por los pobres”, su “ejemplo en la lucha contra el cambio climático”, su “apertura a los inmigrantes”, su “defensa de un trabajo digno”… según lo que busque el político. Pero pocos van a la raíz del pensamiento del Papa. Estarán de acuerdo en que hay que proteger a los más vulnerables. Pero no entenderán que entre esos débiles que la Iglesia defiende “están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana” (Evangelii gaudium, n. 213.). Compartirán su preocupación por el cuidado de la naturaleza, que impone límites a la sobrexplotación y al arbitrio humano. Pero no llegarán a aplicar el mismo criterio a una ecología humana, que exige respetar los límites marcados por la naturaleza humana, con la diferencia entre los sexos, la idea de matrimonio entre hombre y mujer, o el respeto a la vida hasta el final.

En tales casos, los mismos políticos que acuden al Vaticano sacarán a relucir que esos son planteamientos religiosos (aunque hasta hace poco fueran los de todos), que nuestras leyes son laicas y hasta denigrarán la objeción de conciencia de los creyentes.

En el Vaticano no son tan ingenuos como para ignorar las miras interesadas de los políticos que buscan la foto con el Papa. Pero si el Papa tuviera que adoptar una estricta política de rechazar cualquier trato con un gobierno o un político cuya acción fuera favorable al aborto, al matrimonio gay o a la eutanasia, pocas posibilidades tendría de influir en el mundo. La acción diplomática no puede quedar rota por desacuerdos en un área.

Pero lo mismo puede decirse con otros políticos que no son de izquierdas. Cuando el pasado septiembre el Papa visitó Hungría para participar en la clausura de un Congreso Eucarístico y se entrevistó con el primer ministro Viktor Orbán, las informaciones periodísticas se centraban en lo que Francisco diría sobre la inmigración ante un político que se ha negado a aceptar cuotas de refugiados. Al final, en el comunicado del Vaticano ni se mencionaba la cuestión de la inmigración entre los temas tratados en la reunión. Pero, más allá de la política de inmigración, podría haber muchas razones de sintonía de Roma con un gobierno que ha consagrado en la Constitución que el matrimonio es entre hombre y mujer; que promueve la natalidad en vez del aborto; que considera que la educación sexual es una competencia de los padres; que excluye la promoción de la homosexualidad y de la reasignación de género a menores en la escuela, aunque los adultos son libres de vivir conforme a su orientación sexual.

Sin embargo, algunos comentaristas se planteaban si una entrevista con el Papa no iba a ser un modo de que Orbán se sintiera reforzado. Parece que algunos no solo quieren salir en la foto, sino también aplicar un filtro para impedir que salgan otros.

Quizá lo que deberíamos hacer es no interpretar una entrevista de un político con Francisco como si el Papa le estuviera armando caballero o dama.

EL SEÑOR – Romano Guardini

Diciembre 2021

Un clásico del pensamiento cristiano del siglo XX, el libro EL SEÑOR tiene su origen en las homilías con las cuales Romano Guardini, sacerdote católico italiano-alemán, ilustró, a lo largo de los años ’20 del siglo pasado, la figura de Jesús. Prevalentemente el auditorio estaba compuesto por jóvenes universitarios alemanes. La gran acogida que el publico internacional ha reservado a esta obra también se debe a este contesto muy vivo en el cual las palabras del Guardini llegaban al corazón (cor ad cor loquitor). Es la realidad candente de la «Palabra de Vida» que penetra hasta lo mas hondo de la persona disponible. Así la figura que Guardini nos entrega invita a la «conversión»; sobrepasa toda mesura que quiera encerrarla entre los limites de la banalidad de la rutina y eso porque JESÚS es la medida de todo … El es EL SEÑOR.

Marian Rojas: “El vacío existencial es la primera causa de ansiedad”

Marian Rojas (foto: Lupe de la Vallina)

Marian Rojas (Fotografía: Lupe de la Vallina)

Marian Rojas Estapé (Madrid, 1983) es la best seller de la pluma antiinflamatoria, la bata blanca y la sonrisa realista y consciente. Psiquiatra. En el momento más doloroso de su vida escribió Cómo hacer que te pasen cosas buenas (2018), y el viento de la naturalidad y la franqueza de sus páginas, siempre entre la ciencia y la experiencia, cosechó 350.000 ejemplares vendidos y un alto número de hogares reencendidos sin miedo al precio de la luz. Sus páginas trajeron más brillo, también para los ojos de una sociedad con síndrome de burnout que miraba hacia los lados, titubeante, incluso antes de que debutara el coronavirus.

Este año ha vuelto al podio de los libros más vendidos con Encuentra tu persona vitamina: una rebotica para conocernos y sanar la convivencia, y una vacuna de emergencia ante este clima de urgencias de salud mental que se salen de madre en nuestros propios domicilios.

No ha vivido aún su crisis de los 40 y ya ha salvado de muchas asfixias emocionales, angustias existenciales, ahogamientos en piscinas y en vasos de agua, tiros por la culata, encierros al vacío, sorderas de orgullo, miopías individualistas, cobardías crónicas, hiperplasias de inmadurez, esguinces familiares, anorexias de afecto, bulimias de egocentrismo… y suicidios.

El timbre de su consulta está que arde. Las páginas de sus libros viajan en el metro. Mujer de rojo sobre fondo gris-oscuro-casi-negro-mate. Apasionada. Ilusionante. Es un ventilador de divulgación científica, guiños de empatía y motivos contundentes para vivir con la cabeza alta.

Con la mirada puesta en una pandemia que sube y baja por el retrovisor. Con El País y su “España, en terapia” sobre la mesa del café. Muy cerca de las grúas monstruosas que recomponen el nuevo Bernabéu, zumo de oxitocina con vitaminas, andamios, reset, la ola en las gradas y ¡gol!

— Dice The Lancet que los casos de depresión grave han aumentado un 28% en todo el mundo y los diagnósticos de ansiedad, un 26%. Son porcentajes de guerra mundial que nos están hablando a gritos: “Conócete a ti mismo, cuídate, y protege a los demás”.

— No estamos diseñados para vivir en modo alerta. Las cifras son “lógicas” después de este tiempo de pandemia, porque casi nadie sabe enfrentarse de manera sana a la muerte, a la enfermedad, al sufrimiento y a la incertidumbre. Durante el confinamiento repetí muchas veces: “Si no puedes salir fuera, métete dentro”. Estas circunstancias son ocasiones de oro para pararse a pensar y hacerse las grandes preguntas. La pandemia bien gestionada nos ayudará a crecer. De momento, lo que veo en consulta es que la pandemia mal gestionada nos está enfermando.

— Desde el inicio de la pandemia, en España se prescriben el doble de psicofármacos. Pero en Encuentra tu persona vitamina nos habla de que nadie sale del hoyo solo con pastillas.

— Las pastillas pueden ser una grúa necesaria que nos sacan del hoyo y nos colocan de nuevo con los pies sobre la tierra. A partir de ahí, debemos contar con herramientas que nos permitan aprender a vivir sin fármacos. Las pastillas son impermeables que ayudan a no sentir. En los casos de depresión grave o de angustia sirven para paliar esos síntomas ansiosos depresivos, pero debemos prepararnos para seguir adelante sin impermeables. Recomiendo ir contando con recursos propios, poco a poco, para ser capaz de gestionar los problemas de cada día: un bache económico, la incertidumbre de la vida misma, la relación con personas que no nos convienen…

“Si contamos con herramientas para gestionar lo bueno y lo malo, vibra en nosotros un equilibrio interior y somos más felices”

— El CIS dice que el 35,1% de los españoles ha llorado en el último año y medio. Me parecen pocos. Lo que está claro es que ante una sociedad que cambia bruscamente cada día, la incertidumbre y las crisis cada vez necesitamos más estar rodeados de personas que curan: aspersores de oxitocina, en la jerga de tus libros.

— Yo he llorado varias veces durante la pandemia y no me importa admitirlo. En pleno confinamiento tuve a mi cuarto hijo y el mayor tenía cinco años… De pronto, me vi en unas circunstancias muy complejas de gestionar, porque mi marido era trabajador esencial. No conozco a nadie que no haya sufrido mucho en algún momento de esta pandemia. La incertidumbre, el miedo y el estrés nos intoxican de cortisol y las personas vitamina nos riegan de oxitocina, que inhibe el cortisol. Es importante aprender a ser persona vitamina y rodearse de personas vitamina, que son esas que en un solo instante te alivian de la tensión y saben sacar lo mejor que llevas dentro.

— Bienaventurados quienes te bajen el cortisol y te mejoran la vida, porque ellos son la mejor vitamina en este contexto de anemia existencial.

— Tener una persona con quien hablar o estar cuando lo necesitamos provoca ratos oxitocínicos que son el mejor regalo. Por primera vez en nuestra historia, hoy, cuando vemos a alguien, medimos antes el riesgo que el cariño. Prevalece el miedo a contagiarse sobre las ganas de verse. ¿Estará vacunado? ¿Lleva mascarilla? ¿Me ha dado la mano? ¿Le respondo con un abrazo? Todo este proceso mental es terrible en las relaciones humanas, que son de entrega, de servicio y de cariño.

— En tus libros abres muchas pestañas y hay una que me parece la más esperanzadora de todas: los seres humanos podemos cambiar. Tenemos capacidad para mejorar nuestra forma de ser y para hacer que nos pasen cosas buenas después de evitar las inercias malas.

— No conozco a nadie que no esté librando una batalla importante en algún aspecto de su vida, porque la vida es un drama y eso es una realidad. Al que no le preocupa la salud, le angustia el dinero, o el amor, o el trabajo, o los padres, o los hijos… Como psiquiatra y como persona que se dedica a investigar el comportamiento humano, cada vez tengo más claro lo importante que es ser capaces de disfrutar lo bueno y gestionar adecuadamente lo malo. Conozco a personas que protagonizan muchas vivencias positivas, pero no son capaces de disfrutarlas y deambulan en tensión. Suelen ser personas que, después, ante lo malo, se bloquean, se enfadan, pierden el control o enferman. Mi mensaje es esperanzador, porque yo he visto que, cuando contamos con herramientas para gestionar lo bueno y lo malo, vibra en nosotros un equilibrio interior y somos más felices.

— Es posible pensar en una sociedad en la que amanezcamos pensando: ¿cómo puedo hacer que todas las personas que se cruzan hoy por mi vida estén a gusto, aunque el mundo real no sea Pixar?

— En esto soy más pesimista, porque hay un fondo egoísta en la sociedad. Hoy estamos más conectados que nunca, tenemos más amigos en las redes sociales que nunca, y somos más individualistas que nunca. Y la pandemia ha exacerbado ese perfil. Nos levantamos por la mañana preguntándonos qué hago con mi vida, qué me satisface, y nos hemos olvidado completamente de qué hago con la vida de los demás o qué les satisface a quienes me rodean. Con mis libros, trato de impulsar que esto cambie, porque una sociedad individualista, se destruye. No estamos diseñados para vivir así. No tocarse, mata. Aislarse, enferma.

— Pongamos por hecho que yo quiero ser vitamina en medio del mundo. ¿Cómo puedo curar a una persona egoísta?

— Las personas que no son vitamina están sufriendo por algún motivo. La mejor manera de ser vitamina es dejar de juzgar a los demás. Debo comprender que detrás de la toxicidad de ese egoísmo, de ese mal humor, de esa frialdad, hay un daño patente o latente. Si levanto la barrera del juicio crítico y me impongo la del entendimiento, todo cambia. Yo escucho cosas increíbles en mi consulta, y evito juzgar, sobre todo desde que me tocó afrontar un caso muy grave que me dejó impactada. En este episodio concreto, pensaba que mi paciente era una mala persona, y cuando percibí ese planteamiento, me di cuenta de que así nunca sería capaz de ayudarle. Me despojé del prejuicio del juicio, intenté entender el camino por el que había llegado hasta ese comportamiento, y en ese momento el paciente empezó su fase de sanación, porque cuando comprendemos a alguien aflora la oxitocina, y si hay oxitocina, baja el cortisol, y cuando baja el cortisol, nos empezamos a curar.

“La mejor manera de ser vitamina es dejar de juzgar a los demás. Comprenderse y comprender es aliviar”

— Dices que la escucha activa “provoca un subidón de oxitocina instantáneo en el prójimo”. Que empatizar de verdad es una receta magistral para todos. Parece fácil, pero…

— La empatía es una cualidad maravillosa, pero ojo con la empatía exagerada. Hay personas que empatizan tanto que se pasan la vida sufriendo por todos los problemas del mundo. Debemos aprender a protegernos. De todas formas, para el 80% de la población, la empatía es dejar de ser el centro del universo para que los demás nos empiecen a importar. Todos nos damos cuenta perfectamente cuando interesamos de verdad a otra persona y sentimos esa conexión mágica ante quien nos entiende perfectamente.

— ¿Cómo se ayuda a curar la amargura, la tristeza y ese resentimiento que muchas veces reverbera en el diálogo social?

— La tristeza se contagia y los amargados se juntan. Son cosas de las neuronas espejo… Al triste hay sacarle de su zona de disconfort con mucha delicadeza. La amargura es un veneno. En ambos casos conviene ayudar a cada cual a saber cómo han entrado en su vida. Cuando el ser humano se entiende, entiende por qué ha llegado a una determinada situación. Si desconocemos el cómo, el cuándo y el por qué, la capacidad de salir se complica y se acaba huyendo hacia adelante buscando vías de escape rápidas como las redes sociales, la pornografía, los videojuegos, las compras compulsivas o la comida, que son extras que alivian momentáneamente la amargura, pero que, a la larga, nos destruyen.

— ¿Cómo podemos revertir el colapso de quien sufre incertidumbre crónica, miedo al presente y al futuro o vértigo por soledad?

— Lo primero es saber si uno es así, o si las circunstancias han hecho que se convierta en una persona así. ¿Soy miedoso, sufridor, hipocondríaco, habitualmente irascible…, o lo soy ahora después de una pandemia, después de una ruptura afectiva, después de un problema de salud? Saber dónde y cómo se activó mi estado de alerta es importante para salir del túnel. Si son problemas de mi forma de ser, tengo que trabajar mi forma de ser. ¿Por qué soy así? ¿Algún trauma en el armario? Identificar las heridas y las causas es el primer paso para mejorar. Yo suelo exponerlos por escrito, con flechas, con colorines, porque ver tu vida simplificada plasmada en un papel nos descomplica y alivia las fuentes de tensión. Si no analizamos las cosas con calma, en frío, entramos en estado de incertidumbre, de miedo, de ansiedad, colapsamos en medio del desconocimiento y naufragamos en el desconcierto. Comprenderse y comprender es aliviar.

“El amor requiere mucha tolerancia a la frustración y una alta capacidad de posponer la recompensa y, sin embargo, todos ansiamos sentirnos queridos de esa manera”

— ¿A qué cosas buenas podemos agarrarnos cuando nos tiemblan los cimientos personales y sociales?

— No podemos tener miedo a profundizar. La historia nos ayuda a entendernos, la cultura nos hace más sabios, conocer vidas ejemplares nos enseña y nos inspira, desde un Nelson Mandela a un santo Tomás Moro, pasando por muchos grandes personajes que, en momentos de grandes sufrimientos, dolor y lucha, supieron encontrar un camino. En un mundo cada vez más materialista no podemos temer dar respuesta a nuestra sed de trascendencia. ¿Hay vida después de la muerte? ¿Todo lo que existe es tangible? ¿Admiro la grandeza del más allá? ¿Creo en Dios? Yo creo que hay un ser superior que nos quiere y nos protege, y me parece que creerlo te cambia la vida. Cada uno debe buscar sus respuestas preguntando, leyendo, escuchando… Encerrarse en el hoy y el ahora sin aclarar los interrogantes últimos que dan sentido a nuestra vida genera un vacío existencial, que es la primera causa de angustia. El amor es otro pilar fundamental. El motor principal que nos mueve a hacer cosas buenas es sentirnos queridos.

— En tu libro queda claro que amar bien es fundamental y, también, que amar bien es dificilísimo. Y nadie nos enseña…

— Aprendemos a querer durante nuestra infancia según nos quieran en casa. Si unos padres se gritan, se normaliza el grito como componente de las relaciones; si unos padres expresan su afecto, se busca esa manera de expresarse en la propia vida. Si unos padres se comunican, conversan y se entienden, se aprende a comunicarse adecuadamente en las relaciones personales, y si los padres se hablan en casa en el idioma de la tensión constante, a los hijos les faltarán habilidades para manifestar cómo se sienten. Nadie nos enseña a querer, pero cuando aprendes a querer bien, la sensación de plenitud es inmensa.

— Alertas de que reluce un “tabú sentimental” en la sociedad open-mindopen-heartopen-couple...

— En muchos círculos es más fácil hablar de sexo que de amor. Las mismas personas que cuentan que ven porno, tienen reparos en comentar el regalo que le han hecho a su mujer o la carta romántica que le han escrito a su pareja, porque eso sí les da vergüenza. Hay quien entra en crisis porque su novia le quiere presentar a sus padres, pero alardea con familiaridad de todas las posturas sexuales que practican en la intimidad. Estamos en un contexto social donde la consistencia del amor es líquida, incluso gaseosa. Vivimos en una sociedad basada en gratificaciones instantáneas –¡lo quiero todo y lo quiero ya!– en la que podemos comprar sushi, sexo, ropa y libros en menos de 24 horas, pero el amor es esfuerzo, trabajo, paciencia, perseverancia, atención… El amor requiere mucha tolerancia a la frustración y una alta capacidad de posponer la recompensa y, sin embargo, todos ansiamos sentirnos queridos de esa manera.

— Drogodependencia emocional: hemos apostado por las sensaciones fuertes posponiendo las razones para vivir. Y tampoco le acabamos de encontrar sentido a estas arenas movedizas…

— Querer sentir a todas horas tiene sus consecuencias, y una de ellas es que la inteligencia y la voluntad se vuelven irrelevantes. A más experiencias vibrantes, más dopamina y menos corteza prefrontal, que es la zona del cerebro de la atención, de la construcción, del control de impulsos, de la profundización, del discernimiento, del juicio moral… Sentir a todas horas hace que el criterio para opinar dependa de los sentimientos y no del pensamiento, y eso es un problema. Cada uno siente según su biografía, sus heridas y su estado de ánimo de esa mañana, y eso se observa perfectamente en las redes sociales, porque la razón está perdiendo la guerra.

— La felicidad no es Mr. Wonderful. La felicidad está en las ilusiones sencillas, defiendes tú.

— Lo que llamamos felicidad es la capacidad de disfrutar de las cosas buenas de cada día. El problema es cuando nuestro corazón está incapacitado para amar, para disfrutar, para compartir… La pandemia nos ha ayudado a valorar la felicidad en las pequeñas cosas.

“La gente buena tiene algo muy atractivo, que se llama corazón. La gente mala es gente herida, no lo olvidemos”

— Has vendido más de 350.000 ejemplares de Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Y estás en el podio de los más vendidos de no ficción con esta segunda obra. Los libros curan, al menos a muchos lectores. Pero la autora supongo que irá de ala…

— El primer libro lo escribí para ayudar a mis pacientes y tener un apoyo para mis conferencias. Me alegra saber que un mensaje esperanzador que toca las fibras sensibles del ser humano está calando en la sociedad, pero estoy abrumada por la respuesta. He tenido que aprender a gestionarme ante esta avalancha, que, de haberla intuido, la habría rechazado desde el principio, porque yo soy muy casera y disfruto en la consulta, y de pronto me he visto en medio de un tsunami a lo grande. Como me conozco muy bien, he intentado poner frenos y barreras para que esto no me afecte más de lo normal, aunque ha habido momentos de agobio.

— Reconocer la vulnerabilidad es un componente importante de la empatía. Parece que ese prototipo de perfección que nos proponían las redes sociales y la televisión ha perdido hegemonía. El maquillaje y el postureo ya no nos dan confianza. Escuchamos mejor a quienes tienen heridas, porque son como nosotros.

— La perfección no existe, pero nos la venden. No conozco ninguna vida sin heridas, pero nos atrae tanto la belleza y la armonía, aunque sean artificial, porque alivian el sufrimiento. Cuando estamos sumergidos en el drama, mirar mundos supuestamente ideales nos evade, aunque, en general, ayuda más constatar que todos somos humanos y que tenemos nuestras luces y nuestras sombras. Es bueno que sepamos que las redes sociales son el paraíso del filtro, y que el perfeccionista es el eterno insatisfecho. Quien ansía la perfección constantemente es un gran sufridor que acaba somatizando en algún frente, porque vive con la tensión de quien no sabe disfrutar.

— Sus investigaciones científicas acaban aconsejando abrazos, equilibrio, normalidad, escucha, silencio, paz… Parece un villancico…

— ¡Me encanta!

— Hay tanta dopamina en los villancicos como en la bondad de la gente, que también existe.

— Todos conocemos a gente buena y a todos nos gusta estar con esa gente, porque tienen algo muy atractivo, que se llama corazón. Son personas que siempre buscan comprenderte y entenderte sin juzgarte. La gente mala es gente herida, no lo olvidemos.

— Navidad y asombro. Infancia y misterio. Sorpresa y horizontes. Dar gracias y pedir perdón. Pasar página y hacer propósitos de año nuevo.

— Después de la pandemia, es muy sano hacer un reset, rebobinar, ver en qué hemos mejorado este año, de qué me siento orgullosa, de qué me arrepiento, a quién le debería pedir perdón, a quién iría a darle un abrazo consciente de que lo necesita… No viene mal hacerse estas preguntas y ser valientemente consecuentes con las respuestas. También nos sirve pensar propósitos realistas para el año que viene, y no me refiero a ir al gimnasio o a dejar de fumar, sino a temas vitales más consistentes. Solo la conquista de haber traído a la mente ese deseo de mejorar nos guía ya por el camino correcto.

— ¿Pedimos a los Reyes Magos algo especial para que nos conserve con salud la corteza prefrontal?

— Pedimos a los Reyes que no perdamos la ilusión de la infancia o que la recuperemos, porque las cosas buenas pueden suceder.

— ¿Venderá Amazon barriles inyectables de oxitocina?

— Si Amazon supiera donde los venden, no me cabe la menor duda…

Álvaro Sánchez León

La profecía de Solzhenitsyn

Reproducimos este artículo de Santiago Leyra Curiá:

El 8 de junio de 1978 el premio Nobel ruso Aleksandr Solzhenitsyn pronunció un memorable discurso en la Universidad de Harvard donde denunciaba algunos problemas de la civilización occidental que no han hecho sino agudizarse desde entonces.

Con la valentía y prestigio moral que le daban su condición de disidente y víctima de la Unión Soviética, fue describiendo los rasgos del llamado mundo libre que debían rectificarse para no caer en una imparable decadencia. Más de cuarenta años después de pronunciadas aquellas palabras, asombra la lucidez y el acierto de su análisis.

Después de recibir el premio Nobel de Literatura en 1970, la Universidad de Harvard invitó al disidente ruso Aleksander Solzhenitsyn a pronunciar la lección inaugural en la antigua e ilustre universidad estadounidense el 8 de junio de 1978. Aprovechando el lema de Harvard (“Veritas”), el célebre escritor se permitió pronunciar algunas verdades ante ese selecto auditorio.

Alexander Solzhenitsyn

Comenzó hablando de la división en pedazos del mundo de entonces. A los dos mundos enfrentados de la guerra fría, polarizados en torno a los Estados Unidos de América y a la URSS, añadía los países del llamado Tercer Mundo y probablemente de más mundos. Y citaba la Biblia diciendo que un reino dividido contra sí mismo no puede subsistir y alertando sobre la creencia en la inherente superioridad occidental con respecto a otras civilizaciones.

Aprovechando que se dirigía a una audiencia occidental, Solzhenitsyn desglosó ciertos aspectos del occidente de entonces que pienso que se han agudizado hasta llegar a la actual situación de decadencia. El primero sería el declive de la valentía que se manifestaba en una cobardía general en la sociedad haciendo compatible la inflexibilidad con gobiernos débiles o corrientes desacreditadas, incapaces de ofrecer resistencia alguna, con el silencio y la parálisis ante gobiernos poderosos y fuerzas amenazadoras o terroristas.

El segundo aspecto sería el exceso de bienestar y el deseo de poseer cada vez más cosas y tener un nivel de vida más alto, que paradójicamente produce en muchos occidentales ansiedad y depresión. El clima de tensa y activa competencia domina todo el pensamiento humano y no abre ningún camino hacia el libre desarrollo espiritual. En este ambiente, ¿quién arriesgaría su cómoda vida en la defensa del bien común en el caso de que la seguridad de la propia nación tuviera que ser defendida?

Otro rasgo del modo de vida occidental sería lo que el pensador ruso llama la vida “legalista”. Los límites de lo correcto y los derechos humanos se encuentran determinados en un sistema de leyes con límites muy amplios. Se usa, interpreta y manipula la ley con gran destreza. Lo importante es estar cubierto legalmente y es secundario si uno tiene realmente razón o lo que está haciendo es bueno o justo. Solzhenitsyn afirma que vivir bajo un régimen comunista sin un marco legal objetivo es terrible pero también lo es vivir en una sociedad sin otra escala que la legal.

La orientación de la libertad en los países occidentales se ha demostrado a su vez desorientada. Nuestras sociedades se han quedado con escasas defensas contra el abismo de la decadencia humana. Todos los errores morales son considerados parte integrante de la libertad. Se ha producido un sesgo de la libertad hacia el mal.

En otro momento de su discurso, Solzhenitsyn habla también con lucidez sobre la orientación de la prensa y de los medios de comunicación en general. ¿Qué responsabilidad tiene el periodista de un diario frente a sus lectores y frente a la historia? Precipitación y superficialidad son la enfermedad psíquica del siglo XX y eso evita los análisis profundos de los problemas.

Sin ninguna censura en occidente, las tendencias de moda en el pensamiento y en las ideas resultan separadas de aquellas que no están de moda, teniendo estas últimas muy pocas posibilidades de verse reflejadas en periódicos o libros e incluso de ser escuchadas en nuestras universidades. Estos aspectos tienen un gran impacto en importantes aspectos de la vida de una nación, como la educación, tanto la elemental como la avanzada en artes y humanidades.

Al mismo tiempo, muchas personas que viven en occidente están insatisfechas con su propia sociedad y se inclinan por el socialismo, lo cual es una falsa y peligrosa alternativa. Pues el socialismo, afirma Solzhenitsyn, conduce a la destrucción total del espíritu humano y a la nivelación de la humanidad en la muerte. Pero tampoco la actual sociedad occidental es un buen modelo para nadie. La personalidad humana en occidente se ha visto muy debilitada mientras que las penalidades sufridas en el este han producido personalidades más fuertes.

El mayor problema de occidente es la pérdida de voluntad, síntoma de una sociedad que ha llegado al final de su desarrollo. El origen de esta decadencia lo encuentra el pensador ruso en el antropocentrismo, en el olvido del ser humano como criatura de Dios, base de todos los derechos humanos. Ese es el parentesco común entre el materialismo marxista y el materialismo occidental.

Ante este siniestro panorama, que más de cuarenta años después se ha demostrado extraordinariamente lúcido y acertado, el final del discurso de Solzhenitsyn en la Universidad de Harvard ofrece la solución a nuestros problemas, encender de nuevo nuestro fuego espiritual. Tenemos que alzarnos a la altura de una nueva visión, un nuevo nivel de vida, donde nuestra naturaleza física no será anatemizada como en la Edad Media ni nuestro ser espiritual pisoteado como en la Edad Moderna. Se trata ni más ni menos que un escalamiento hacia la próxima etapa antropológica. Nadie en todo el mundo tiene más salida que hacia un solo lado: hacia arriba.

Implicar a los padres, una buena (y barata) política educativa

Desde Aceprensa reproducimos este artículo de Fernando Rodríguez-Borlado

pexels-photo-4260325

Cuando se analizan los factores que más influyen en el desempeño de los estudiantes, con frecuencia el foco se centra en cuestiones socioeconómicas (el nivel de estudios y de ingresos de los padres) u organizativas (la ratio de profesores-alumnos, las condiciones laborales de los docentes, los itinerarios educativos). Sin embargo, existe otro factor al que no se suele prestar tanta atención en los medios: la implicación de los padres en la escuela.

Diversos estudios han constatado que, junto a la formación del profesorado y el clima escolar, la cercanía de las familias es una de las claves para mejorar los resultados de los alumnos, especialmente de los más desaventajados y en los primeros cursos.

La pandemia, un despertador

Durante el confinamiento provocado por la pandemia, la comunicación con las familias pasó forzosamente a un primer plano. Muchos padres sintieron la necesidad de prestar una mayor atención a la educación de sus hijos. Por otra parte, estas circunstancias también supusieron un golpe de realidad para las escuelas. En algunos casos, les ha servido para darse cuenta de que el problema del supuesto desinterés de algunas familias “a las que es difícil acceder” tenía que ver, en realidad, con unos mecanismos de interacción poco adecuados.

Un reciente informe de la Brookings Institution recoge más de 60 iniciativas exitosas puestas en marcha en distintos países para implicar a los padres. Algunas de ellas han nacido como respuesta al parón educativo por la pandemia, pero la mayoría se venían desarrollando antes.

El informe resulta interesante porque muestra una gran variedad en cuanto a los enfoques de las distintas intervenciones, y también en cuanto a sus promotores: en algunos casos han sido las propias familias; en otros, los gobiernos; en otros, asociaciones educativas o civiles. Además, el coste de estas iniciativas es generalmente bajo, sobre todo si se compara con el de otras políticas educativas como el descenso de las ratios o el incremento en el salario de los profesores. No obstante, los autores del estudio recuerdan que no cualquier forma de implicar a los padres resulta beneficiosa; es imprescindible tener en cuenta las características específicas de la población a la que se dirige la medida.

El mentor familiar

Varias de las iniciativas coinciden en apostar por la figura del “mentor familiar”, una persona que hace de enlace entre la escuela y los padres, y que asesora a estos en distintos temas. Según cada caso, sus atribuciones se ciñen a lo académico o incluyen también otros aspectos.

Por ejemplo, en las escuelas comunitarias del estado de Nuevo México (EE.UU.), más de 150 en la actualidad, cada familia cuenta con un asesor que le informa puntualmente de diferentes aspectos: desde las ausencias a clase, problemas de comportamiento o las notas en los exámenes, a los próximos eventos interesantes en el centro. Además, visita a los padres con regularidad en sus casas. Un aspecto importante es que domine el idioma nativo de su familia tutelada, algo no tan sencillo en un territorio donde casi el 60% del alumnado es de origen hispano. Este enfoque ha logrado mejorar los resultados de una de las zonas con peores registros educativos del país.

Una estrategia similar sigue el proyecto Parents’R’Us, resultado de la coalición de varias organizaciones sin ánimo de lucro de distintos países europeos. La iniciativa busca dotar a padres de familias desaventajadas de los recursos necesarios para convertirse en verdaderos agentes educativos para sus hijos. Para ello, forma primero a unos pocos “mentor managers” en cada escuela, habitualmente profesores: su labor será, a su vez, formar a los mentores, padres implicados en el centro, que se encargan de seguir a padres desenganchados del proceso educativo de sus hijos (cada uno se encarga de tres), y que constituyen los destinatarios finales de la iniciativa. Esta labor la realizan mediante reuniones semanales de una hora, presenciales siempre que se pueda.

La labor de los mentores es más amplia en otras iniciativas. EdNavigator es un programa desarrollado en varias ciudades de Estados Unidos que ofrece a padres con pocos recursos un “navegador”; es decir, un asesor familiar, ya sea un profesor, un experto en educación u otro padre especialmente formado. Este acompaña a la familia del alumno durante todas las etapas de la educación, e incluso después. Además de aconsejar en lo puramente académico, ofrece también asesoramiento en cuanto a la elección de carrera universitaria, orientación profesional, o la capacitación profesional de los propios padres. En 2018 este proyecto fue designado entre las 10 Grandes Ideas en Educación por la revista Education Week.

El proyecto Parents’R’Us pone a los padres más implicados en el colegio como mentores de otros padres

Móviles que “enganchan” para bien

Dos iniciativas de las reseñadas en el informe tienen en común el uso del teléfono móvil como herramienta para evitar que algunas familias desconectan del proceso educativo de su hijo, en territorios donde esto era un peligro real.

En Botsuana, al sur de África, el parón forzoso de la educación presencial por la pandemia hizo temer a las autoridades educativas que muchos alumnos de pocos recursos se desengancharan de la escuela. Llevar el material educativo en papel hasta las casas no era una opción viable. Por ello, la ONG Young 1ove organizó un sistema de ejercicios matemáticos por mensajería.

Cada familia recibía semanalmente dos sms (no era necesario disponer de conexión a Internet) con sendos problemas matemáticos, más unas recomendaciones dirigidas a los padres sobre cómo guiar a sus hijos en la resolución de los ejercicios. Unos días después, una persona formada por Young 1love, habitualmente un profesor de su colegio, llamaba al dueño del móvil, y padres e hijos mantenían una larga conversación sobre los problemas con el móvil en modo altavoz. En total, cerca de 500 familias participaron en el programa “piloto”, que duró tres meses. En comparación con las que no lo hicieron, los hijos de estas familias obtuvieron un 31% menos de suspensos en Matemáticas a la vuelta. Prácticamente todos pidieron que la iniciativa continuara después de retomar las clases presenciales.

En Himachal Pradesh, un estado del norte de India, las autoridades educativas estaban preocupadas por la alta tasa de absentismo y abandono escolar, sobre todo en las zonas rurales, y por la poca asistencia de las familias a los centros. De manera que en 2019, con ayuda de una empresa tecnológica, crearon una app de mensajería propia, e-Samwad, para comunicar a los padres todo tipo de incidencias: notas de exámenes, ausencias, problemas disciplinarios, próximas reuniones familiares, etc. La iniciativa fue un éxito, y actualmente el 98% de las escuelas públicas estatales la han adoptado.

Moldeando el sistema educativo

Otros proyectos pretenden no solo tener a los padres informados sobre su hijo, sino darles un mayor protagonismo en el diseño del sistema educativo.

En British Columbia (provincia de Canadá), el gobierno local llevaba tiempo buscando soluciones al bajo rendimiento escolar de la población indígena, cuya tasa de abandono temprano de las aulas triplicaba la media. A comienzos de la pasada década se puso en marcha un plan para invitar a aportar su visión en un proceso de rediseño de la educación pública de la zona. Los padres participaron en varias consultas, en comités para remozar los planes educativos, o en talleres sobre las necesidades del mercado laboral local que luego marcaban las líneas de la orientación profesional a los alumnos. Además, los más comprometidos crearon “materiales de bienvenida” (vídeos, presentaciones, cartas) para otras familias indígenas que llegaran de nuevas al centro. Tras el impulso inicial, estas iniciativas se han consolidado como parte de la cultura educativa de la región.

En Inglaterra, ParentKind, una asociación formada por padres de alumnos de distintos centros, se encarga de recoger las opiniones de otros padres sobre varios asuntos relacionados con el sistema educativo y proponer reformas concretas a las autoridades. Por ejemplo, últimamente consiguió que varios gobiernos locales se comprometieran a rebajar el precio de los uniformes, para que no supusieran una barrera a las familias de menos ingresos; o que se diseñara un sistema de exámenes más personalizado durante el confinamiento. Además, recauda dinero para otras organizaciones de padres en todo el país.

Todas estas iniciativas muestran la gran variedad de enfoques que hay para implicar a los padres en la educación; un empeño que ofrece, a bajo precio, grandes resultados, sobre todo entre los estudiantes que parten con alguna desventaja.

LECTURAS, Noviembre 2021

Francisco VARO, Rabí Jesús de Nazaret, BAC Historia, Madrid 2005

Considero que el epilogo ofrezca perfectamente la clave de lectura del libro; sin duda el objetivo de la obra – acercar el lector al Rabí Jesus de Nazaret, Jesuscristo – ha sido perfectamente alcanzado. La invitación con la cual el Autor cierra su trabajo, leer los Cuatros Evangelios, representa una la conclusión logica.

La bibliografia es muy rica y perfectamente facilita al que quiera profundizar en lo que el Autor ilustra, sintetica, pero muy claramente; posiblmente mejor, es el caso, después de una atenta lectura de los Evangelios.

El lector, con una preparación de nivel medio, sin duda estará atraido: en el caso que fuera un “creyente” encontrará constantes confirmaciones; si creyente no fuera, será interpelado por el rigor historico y logico.

JORNADA con el Reverendo D. ANDREW EKEMU

PROGRAMA

Viernes 19.XI.2021

  • h. 10:00 – Santa Misa en la Virgen del Camino
  • h. 11:30 – Visita a la Basílica del Valle de Los Caidos
  • h. 13:00 – Club de Golf La Herrería. Aperitivo y comida
  • h. 17:00 – Nival – Charla “La Prelatura en Uganda y Kenia”

Para apuntarse a la comida que se ofrecerá al R.do D. Andrew EKEMU (coste del menú € 17,oo) por favor enviar un mail a: massimo.bonaca@gmail.com – solo podré aceptar las reservar que me lleguen hasta el día 12.XI.2021 puesto que luego estaré fuera de España hasta el día 18.XI.2021

Ana Iris Simón: “Apostar por lo nuevo solo por ser nuevo está siendo catastrófico”

La Entrevista – La autora de “Feria” hace el elogio de las familias numerosas y la tradición cristiana, frente a los tópicos del progresismo convencional.

https://www.aceprensa.com/la-entrevista/ana-iris-simon-apostar-por-lo-nuevo-solo-por-ser-nuevo-esta-siendo-catastrofico/

Reuniones GASTRONOMICAS

Los menús de la Fiestas y sus vinos. Gracias a la Asociación NIVAL, que nos brinda su hospitalidad, tendremos esta primera reunión.

PROGRAMA 25 Noviembre 2021

  • h. 19:30 Presentación de platos & vinos
  • h. 20:15 Degustación de los platos y de los vinos
  • h. 21:15 Felicitaciones para las próximas Santas Fiestas Navideñas

COSTE: Será de €10 por cada persona, que se abonará en metálico al comienzo de la sesión.

Las reservas se harán enviando un correo a contacto o bien a massimo.bonaca@gmail.com, Lyco o Jorge Rodriguez-Alarcón, antes del día 20.11.2021. Se asignarán en estricto orden de llegada puesto que hay un limite de 20 plazas disponibles.

La asistencia está abierta a todos, hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes

Donde: Sede de NIVAL – C/ Acacias 9 – Collado Villalba