“Europa necesita una integración de todos sus recursos y reforzar su estructura tecnológica e industrial”

Emiliano López Achurra, presidente de Petronor y consejero de Repsol, imparte una conferencia en la Universidad de Navarra:

“La articulación física de Europa no es suficiente. Precisa de una integración de todos los recursos y de un refuerzo de su estructura tecnológica e industrial”. Así lo ha afirmado en la Universidad de Navarra Emiliano López Achurra, presidente de Petronor y consejero de Repsol, en una conferencia que ha impartido a los estudiantes del Grado en Filosofía, Política y Economía (PPE), en el marco de la II Jornada Tomás Moro, patrón de los gobernantes.

En el acto, presidido por la decana de la Facultad de Filosofía y LetrasJulia Pavón, el experto ha defendido una transición tecnológica común que favorezca los procesos de transición energética que se están planteando en la sociedad: “Para abordarla es necesaria una reestructuración y una reindustrialización con base tecnológica europea”, ha afirmado.

Asimismo, ha señalado que esta apuesta también es necesaria en materia de Defensa, un ámbito que, en su opinión, no se puede excluir del debate. «Europa necesita una unificación de posiciones para tener fortaleza en términos de seguridad de suministro en materias primas, y no la hay si no se tiene fortaleza militar”.

Ejemplo de ello son, según ha apuntado, Estados Unidos, «con un gran potencial militar extraterritorial y con una fuerte capacidad para aplicar sanciones internacionales, o China, que lo hace a través de sus tribunales». Así, ha defendido que Europa necesita plantearse mecanismos para sumar esfuerzos y unificar posiciones.

La importancia de conocer la Historia para entender el presente

Por otro lado, López Achurra ha subrayado a los asistentes la importancia de conocer los episodios que han determinado la construcción y la integración de Europa y que han significado «nuestra tabla de salvación”. Tratados como el de la CECA, el de Roma o la Euratom, o crisis como la del Canal de Suez, la caída del muro de Berlín o los atentados del 11 de septiembre son algunos de los hitos por los que ha realizado un recorrido para explicar las consecuencias que estos tuvieron en el devenir de la historia y configuración europeas.

En este sentido, ha recordado la necesidad de evaluar y analizar el panorama internacional y sus estrategias sin caer en el corto plazo: “Lo que somos ahora es resultado de más de 200 años de historia: los procesos históricos generan cambios de mentalidad que se producen hasta pasadas dos generaciones, por eso la inmediatez es muy mala consejera”.

López Achurra, quien se ha reconocido como “un europeísta confeso”, ha definido Europa como “un espacio sociopolítico y económico que genera seguridad en la preservación de nuestros derechos y libertades” y ha señalado que su proyecto se estructura en base a su conocimiento histórico, sociológico y económico. “Las crisis en Europa han generado dinámicas de construcción que es esencial conocer para entender nuestro presente”.

El Papa da la razón a Giorgia Meloni

Publicamos este artículo de Infovaticana que comenta la grave situación de del tráfico de emigrantes:

Es habitual ver a Francisco pronunciarse sobre cuestiones migratorias, pero este pasado domingo, además de condenar el trágico suceso en las costas de Crotone, añadió una nueva crítica y puso el dedo en la llaga: las mafias.

Que el Papa Francisco tiene un mensaje proinmigracionista y en defensa de «puertas abiertas», «sin fronteras» y «sin muros», no es ninguna novedad.

Desde hace varios años, la derecha alternativa en varios países europeos han criticado con ahínco el peligro de la inmigración ilegal en Europa por varias razones como por ejemplo, la infiltración de terroristas y delincuentes en Europa, la pérdida de identidad de las naciones europeas o el tráfico de personas realizado por las mafias.

Defender estas tesis ha sido motivo de innumerables críticas a estos partidos y sus líderes políticos como a Orbán en Hungría, Meloni y Salvini en Italia, Abascal en España o Le Pen en Francia. La postura que vienen defendiendo estos partidos es la de mantener un control y defensa de las fronteras de sus países, del mismo modo que la Guardia Suiza defiende la integridad física del Papa y del estado Vaticano.

Con frecuencia, cuando a nivel político se denuncia el drama de la inmigración ilegal, se es tachado rápidamente de xenófobo y racista tanto desde fuera como desde dentro de la Iglesia, por un mal entendimiento de la virtud de la caridad. Defender la frontera de un país no se hace por odio al de fuera sino por amor a los de dentro.

¿Francisco xenófobo?

«Expreso mi dolor por la tragedia ocurrida en las aguas de Cutro, en Crotone. Rezo por las numerosas víctimas del naufragio, por sus familiares y por quienes han sobrevivido. Manifiesto mi reconocimiento y gratitud a la población local y a las instituciones por la solidaridad y la acogida hacia estos hermanos y hermanas nuestros y renuevo a todos mi llamamiento para que no se repitan tragedias similares», dijo el Papa ayer en el ángelus.

Además, el Papa añadió la siguiente petición: «¡Que se detenga a los traficantes de seres humanos, que no sigan disponiendo de la vida de tantos inocentes!» Una afirmación que bien podría escucharse en cualquier acto político de estos partidos que defiende en control de las fronteras y apuestan por una inmigración, legal y ordenada en función de las necesidades económicas y sociales de los países receptores.

Es evidente que a nadie se le pasa por la cabeza tachar a Francisco de racista o xenófobo por semejante afirmación ya que simplemente denunció un hecho real y objetivo y es que las mafias operan y trafican con los seres humanos. Les venden el paraíso (Europa) a cambio de grandes sumas de dinero para después lanzarlos a la deriva en el Mediterráneo.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que sigue subiendo en las encuestas, recogió el guante de Francisco y afirmó en sus redes sociales que «las palabras del Santo Padre son un gran recordatorio para todas las instituciones. Como Gobierno las hacemos nuestras, continuando utilizando todas las fuerzas necesarias para combatir a los traficantes de personas y detener las muertes en el mar».

Le parole del Santo Padre rappresentano un grande richiamo per tutte le Istituzioni. Come Governo le facciamo nostre, continuando a impiegare tutte le forze necessarie per combattere i trafficanti di esseri umani e fermare le morti in mare

La advertencia de Sarah

Voces autorizadas de dentro de la Iglesia ya han denunciado en infinidad de ocasiones el drama y el peligro de aceptar y blanquear la inmigración masiva, ilegal y descontrolada.

El cardenal guineano Robert Sarah, ya alertó en una entrevista en 2019 que “es una falsa exégesis utilizar la Palabra de Dios para valorizar la migración”. En entonces prefecto para el Culto Divino, afirmaba que “esta voluntad actual de globalizar al mundo suprimiendo a las naciones, las especificidades, es una locura total”.

“Cada uno de nosotros debe vivir en su país. Como un árbol, cada uno tiene su terreno, su ambiente donde crece perfectamente. Más vale ayudar a las personas a crecer en su cultura que animarlas a venir a una Europa en plena decadencia”, alertaba Sarah.

El purpurado guineano subrayó que “todos los inmigrantes que llegan a Europa están hacinados, no tienen trabajo, ni dignidad… ¿Es esto lo que quiere la Iglesia? La Iglesia no puede colaborar en esta nueva forma de esclavitud en que se ha convertido la migración de masa”.

El retratismo en Sorolla como culminación de un milenario proceso en la historia de la pintura

Publicamos el siguiente extracto de la conferencia de AMANDO DE MIGUEL, del 6 de marzo de 2023 en la Casa de Cultura de Collado-Villalba:

Resulta patente que esta conferencia abre un ciclo sobre Joaquín Sorolla, en el centenario de su muerte. El pintor decidió pasar sus últimos años en esta comarca de la Sierra de Madrid. Valga mi lección como homenaje.

Lo más probable es que esta sea la última conferencia que imparto en mi vida, que, también, ha acabado por desarrollarse en estas tierras.

Lo más raro de una conferencia sobre arte es que, en el estrado, no haya una pantalla, en la van sucediéndose imágenes y frases. De tal manera, que los asistentes deben seguir mi intervención oral y gestual.  Creo que este formato tradicional comunica mucho mejor. A lo largo de la exposición, iré dando muchas referencias que, luego, cada uno podrá convertirlas en imágenes, a través, de sus archiperres informáticos. Así, se realiza mejor la idea de la “conferencia”, etimológicamente, como un negocio que llevan ambas partes interesadas; en este caso, el profesor y el auditorio. El profesor se encarga de la primera parte: la lección. Los asistentes al acto la completan por su cuenta.

Lo más pretencioso de esta charla es que intento entender el retratismo de Sorolla como el fastigio del imponente edificio de la historia de la pintura, levantado tras milenios de esfuerzos. Naturalmente, mi tiempo es limitadísimo y solo podré aportar algunas pinceladas; nunca mejor dicho. La inteligencia y el interés de los asistentes al acto sabrán rellenar los huecos de mi nesciencia.

El arte, en cualquiera de sus formas, es un lenguaje de símbolos para comunicar algo valioso a las personas que no lo han visto realizar. El artista, artesano o artífice dejan su testimonio interpretativo de la naturaleza y sus modificaciones para el deleite de las generaciones venideras. En definitiva, lo que permanece del arte es la obra bien hecha.

En los albores de la humanidad, los primeros símbolos fueron el gesto, el habla, el vestido y los adornos del cuerpo. Se trataba de diferenciarse de los otros cuadrúpedos. Los primeros gestos fueron, seguramente, de alarma o de satisfacción. Las primeras palabras pudieron servir como imperativos. Una vez asentados los cazadores-recolectores, dos descubrimientos dieron lugar al gran salto hacia la historia, propiamente, dicha: la escritura y el usos de los metales.

A grandes rasgos, cabe entender la dimensión cronológica del arte en estas tres grandes fases: (a) Un primitivo arte tactil, fundamentalmente, hecho con las manos. Son los primeros atisbos de la arquitectura (los menhires, tallados, o no, con relieves) y de la escultura. Ahí, se situarían las Venus esteatopigias, símbolos de la fertilidad o, más probablemente, de las hambrunas del pasado milenario. Todo ello se realizó mucho antes de la escritura; es decir, en plena prehistoria. (b) Sobrevenida, ya, la escritura (hace unos 8000 años), aparece la pintura, con el precedente de los dibujos esquemáticos del arte rupestre (Altamira, por ejemplo). Las primeras pinturas, propiamente, dichas, se dan en China, en la India, en Egipto; algo, también, en los frescos y mosaicos de Grecia y Roma, aunque, en la práctica, hay que considerarlos perdidos. Se trata de una pintura caligráfica. Es decir, es parte implícita o explícita de un texto escrito. (c) Todavía estamos muy lejos de la fase definitiva: la pintura, propiamente, figurativa o individualizada, la que da lugar al retrato y el paisaje. Ambos géneros intentan resaltar a un individuo concreto o al medio natural o urbano en que se mueven. Nótese que, entre esas tres fases cronológicas, transcurren siglos y milenios.

No sé si el placer estético es consustancial con la naturaleza humana. Empero, en cada momento histórico (y prehistórico) se manifiesta con unas u otras expresiones. Lo extraño es que la pintura haya tardado tanto tiempo en generalizarse. Algo parecido podríamos decir de la escritura. Ahí, se detecta el parentesco entre esas dos manifestaciones del espíritu humano: ambas tratan con símbolos, más o menos, abstractos: colores, letras, jeroglíficos. Son, por ello, lenguajes y de una notable dificultad para dominarlos.

Hablamos con soltura de la prehistoria, esto es, antes de la escritura con y sin abecedario. Pues bien, la mayor parte de la historia de la humanidad se desarrolló en ese extenso lapso, del cual sabemos muy poco.

Las que llamamos culturas antiguas (China, India, Persia, asirios, hebreos, fenicios, cretenses, griegos, romanos, culturas americanas, etc.) desarrollaron con esmero el arte tactil e, incluso, la pintura caligráfica. Por tal entiendo la no figurativa. Lo suyo fue el arte arquitectónico y las esculturas o relieves. Cierto es que hay magníficos ejemplares individualizados (el busto de Nefertiti, el escriba sentado), pero, son esculturas, no pinturas.

Aun dentro de la historia, propiamente dicha, la pintura representaría un segundo nivel de abstracción, después de la escritura, que no se da con facilidad. Hay que esperar muchos siglos para que se produzca tal avance. Costó un enorme esfuerzo de generaciones el proceso de llegar a la pintura figurativa, el retrato y el paisaje. Se trataba de una especie de apropiación simbólica del prójimo. Todavía, hay culturas en las que no se permite el retrato.

Incluso en los orígenes de la cultura occidental o europea, durante la Edad Media, aunque, haya un desarrollo notable de la pintura, todavía no surge el retrato o el paisaje. Las figuras humanas que aparecen en los retablos y cuadros son personajes bíblicos o encarnaciones de la mitología grecorromana. Los paisajes de algunos de sus fondos no intentan reflejar la realidad circundante. Son, más bien, representaciones idealizadas del Jardín del Edén. De todas formas, supusieron el paso necesario (que duró algunos siglos) para que empezara a manifestarse el gusto por el retrato y el paisaje, esto es, la naturalidad.

Una pintura valiosa implica la existencia de un espectador que pueda contemplarla. La condición llega a ser un agobio en los museos actuales, por el amasijo de visitantes. Por eso, hoy, es más privilegio que nunca, el hecho de atesorar cuadros originales en una casa particular.

Nos podríamos preguntar por qué, durante tantos siglos, los artistas y sus clientes se resistieron a dar el paso de utilizar los pinceles para plasmar figuras cotidianas o paisajes identificables. La respuesta podría estar en la creencia de que ese menester constituía algo sagrado o de una elevación moral inasequible para el común. De, ahí, que la salida fuera la de pintar retablos y cuadros con motivos litúrgicos o mitológicos. Era otra versión de la literatura dominante en la Edad Media, con los mismos motivos de lo que se consideraba egregio. Recuérdense los “libros de caballerías”, que tanto entusiasmaban a don Quijote.

El gran salto se produce con la llegada del humanismo (siglos XV y XVI). Supone el redescubrimiento de la persona concreta, en un ambiente identificado. Es toda una revolución, antes de la industrial o científica. El nuevo humanismo pictórico se desarrolla, sobre todo, en los Países Bajos, Flandes y Alemania. Son las mismas naciones que se adelantan a cristalizar una burguesía, en el sentido de las personas no adscritas al vasallaje del sistema feudal. (Stadtluft macht frei, esto es, “el aire de la ciudad nos hace libres”). Uno de los efectos prácticos es que esa burguesía puede constituirse en cliente de las obras pictóricas. La Iglesia o los nobles, ya, no son los únicos destinatarios de las creaciones de los pintores. Por tanto, el contenido de los cuadros bien puede ser personas concretas, escenas domésticas o paisajes conocidos. Un cuadro característico de ese periodo es “el cambista y su mujer” (1514) de Quentin Assys. El apogeo del nuevo estilo lo representa Hans Holbein con sus retratos de Tomás Moro (1527), de Erasmo de Rotterdam (1532) y “los embajadores” (1533). Ni qué decir tiene que todos esos retratos de ilustres personajes se realizan en el estudio del pintor. Hasta finales del siglo XIX, los pintores debían obtener sus pinturas de la elaboración que hacían los ayudantes en la trastienda. Esto fue, así, durante toda la Edad Media. En la cual se respetaban ciertas tradiciones. Por ejemplo, el color azul se obtenía sobre la base del lapislázuli, una materia prima importada del Oriente; por tanto, muy cara. Por eso la convención fue que ese color se reservaba para el manto o la túnica de la Virgen María.

Existe un gran acuerdo respecto a asociar la época renacentista con la secularización de la vida pública, tradicionalmente, sacral. Tan decidido es ese proceso que termina por afectar a muchos otros cambios de la sociedad.  No es el menor el que aquí nos ocupa. En efecto, la pintura rompe con los moldes inveterados, que obligaban a reservarla para asuntos sublimes, recordando la Biblia o la mitología grecorromana. En su lugar, se introducen tratamientos más cercanos. Por tanto, lo lógico es desembocar en el retrato o el paisaje identificables.

Esta excursión a la Edad Media parece un contrasentido con la época “moderna” que estamos alumbrando; pero, no es, así del todo. Las fases de la historia se suceden con un cierto solapamiento, sin renegar del todo con el pasado. Pensemos en uno de los pintores más característicos de este periodo humanista: Alberto Durero. Es, más bien, un grabador, pero, supo dar con un nuevo género que iba a revolucionar la pintura figurativa: el autorretrato. Hay varias versiones, desde 1493 a 1500. Aunque, sea un rasgo de modernidad, se nota el tirón de la tradición medieval. Durero se presenta con el rostro de lo que, idealmente, parecía ser el de Jesucristo. Hizo lo que pudo para adaptar su figura a la convencional de Cristo. Por cierto, se trata de una idealización que se mantiene hasta hoy en la iconografía religiosa. Como es natural, nadie puede saber cómo era el rostro de Jesucristo. Tampoco es que estemos hablando de una pura idealización por parte de Durero.  El cual fue el primero en estudiar el cuerpo humano desde una perspectiva anatómica, esto es, científica. Fue antes de que se permitieran las disecciones de los cuerpos humanos en las Facultades de Medicina.

Hasta la revolución humanista, los artistas eran, más bien, artesanos. Pero, desde ese punto en adelante, les acucia el afán de distinguirse. Es una pretensión que tarda en cumplirse siglos enteros. Insisto en que, en la historia del arte, toda evolución es lenta.

Por lo que respecta a Italia, la cuna de la pintura moderna, cabe hacer una pequeña reflexión sobre la gigantesca figura de Miguel Ángel. El hombre se consideraba, humildemente, como un escultor. Es decir, no pretendía pasar del arte tactil, bien que llegó en ese terreno a extremos sublimes. Por eso se resistió tanto a hacerse cargo de los frescos del techo de la Capilla Sixtina en el Vaticano. Estuvo trabajando en esa grandiosa obra, con intermitencias y vacilaciones, durante diez años, de 1502 a 1512. Estuvo a punto de ser sustituido por Rafael, a quien se le concedió el honor de firmar “La escuela de Atenas”, una inmensa pieza, situada a la entrada de la Capilla Sixtina, todavía, de ambiente medieval. Basta recordar el mayor descubrimiento de la obra de Miguel Ángel: nada menos que la continuidad de la creación, a través, del sutil contacto del dedo de Dios con el de Adán. Sus figuras pueden parecer estudios escultóricos, pero ese encuentro de Dios con el Hombre es toda una apología del humanismo imperante en la época. Por cierto, esa representación, junto al texto del Génesis del que parte Miguel Ángel, es una confirmación del carácter evolutivo de la creación del mundo. La polémica posterior entre el creacionismo y el evolucionismo es un puro disparate.

Nos adentramos en el Barroco con la figura estelar de Velázquez. Recordemos que la esencia del retrato es considerar que “el rostro es el espejo del alma”. Velázquez pudo haber añadido: “y de las manos”. Eso es lo que se traduce en el magnífico retrato del Papa Inocencio X. El cual le dijo al pintor que el cuadro había resultado troppo vero (demasiado veraz). Por cierto, en su estadía italiana, Velázquez compuso un extraño paisaje, quizá, el primero del nuevo género: “Vista del rincón de la villa Médicis”. Da la impresión de que el artista ha trabajado en el exterior, como, más adelante, harían los impresionistas. Velázquez se adelanta a muchos desarrollos. Por ejemplo, el autorretrato y no, precisamente, con el método tradicional del espejo. Figura como un añadido en una esquina de “Las lanzas”. Llega a su plenitud en “Las meninas”, en el que el espectador del cuadro no sabe muy bien de qué se trata. Lo más seguro es que Velázquez buscara una excusa para autorretratarse. En algunos de los académicos retratos de las figuras de la Corte, introduce Velázquez otra novedad: el fondo del paisaje azulado del Guadarrama. Bien es verdad que los retratos se hacen en el estudio del pintor, en uno de los aposentos del Alcázar. Pero, esos paisajes de fondo se pueden identificar como parte de la realidad. Nada tienen que ver con los idealizados de los cuadros medievales. Otra ruptura con la tradición es que, en sus obras con motivos mitológicos, los personajes parecen extraídos de la vecindad. Más ternura da la serie sobre bufones y enanos para entretener a la Corte. Al trasladarlos al lienzo, adquieren una especial dignidad.

No hay más remedio que caminar a trompicones en este rapidísimo viaje por el tiempo. Baste recordar, de pasada, el inmejorable retrato de Jovellanos que le hizo Goya, quien, por cierto, iluminó muy bien el paisaje madrileño. Era, todavía, el siglo XVIII, el de los ilustrados. En el XIX se producen dos revoluciones (aparte de las consecuencias de la Revolución Francesa): la fotografía (en blanco y negro) y la disponibilidad de pinturas industriales. En consecuencia, los pintores, mayormente, impresionistas pudieron salir al campo a gozar de los colores y los paisajes, aparte de unos buenos retratos. Era la eclosión definitiva de la pintura figurativa, tal como aquí la he considerado. Se hizo esperar muchos siglos.

Por fin, llegamos a la eminencia de Joaquín Sorolla. La novedad es que pinta en el exterior, antes, incluso, que algunos impresionistas. La verdadera novedad es que integra retratos, escenas cotidianas y paisaje. También, se ejercita en temas clásicos, como el desnudo, como réplica de “La Venus del espejo” de Velázquez. El valenciano organizó un viaje a Londres con el exclusivo objeto de contemplar la obra velazqueña. Coincidían en que el atractivo erótico no estaba, propiamente, en el cuerpo desnudo, sino en la posición horizontal. Hace un más de un siglo, una “horizontal” era una suripanta de vida alegre. Sorolla rogó, encarecidamente, a su mujer, Clotilde, para que posara en una réplica del cuadro velazqueño, es decir, de espaldas. Consiguió una obra maestra.

Sorolla realiza varios autorretratos en el estudio por el tradicional método del espejo. No son lo más innovador de su trabajo. El verdadero atractivo está en las escenas de playa, donde los retratados son parte del paisaje. Vienen a ser como instantáneas de una sesión fotográfica. La cima del retratismo podría ser “el paseo a la orilla del mar” (1909) de su mujer, Clotilde, y su hija, María. Los rostros importan menos que los cuerpos cimbreantes, vestidos de blanco, de luz, y en movimiento suave, como, siempre, suelen ser los paseos por la playa.

Un notable avance es el retrato de Alfonso XIII en uniforme de húsar, realizado en los jardines de La Granja en 1907. Es, por tanto, otro experimento de un retrato en la naturaleza con el inusitado colorido del uniforme de gala. Contiene otra novedad: la realización de esta obra fue filmada y se conserva la película. En ella se aprecia el paso de la luz solar a través de las hojas de los árboles. A la par de ese retrato, Sorolla pinta otro de su hija María en el mismo sitio de La Granja. Su hija acababa de salir de una tuberculosis.

Caben algunos matices para interpretar las novedades de Sorolla en el retratismo. Se ha dicho que maneja el color como nadie. Hay más. Pinta los personajes en movimiento pausado y, por tanto, alcanza a plasmar el color que circula por el aire, como reflejo del material soleado. Puede ser la arena, el agua o el boscaje. La conjunción nunca fue tan lograda por los impresionistas, a cuya cofradía el valenciano se resistió a apuntarse. Aun, así, tuvo más éxito en el extranjero que en su patria. Quizá, en España, aún, no se había decantado una burguesía ávida de coleccionar obras de arte.

Es hora de plegarse a unas conclusiones prácticas sobre esta excursión a la historia de la pintura figurativa, en el sentido indicado del retrato y el paisaje. Todos podemos entenderla; basta con saber leer y escribir. Insisto en que la pintura es otra forma de lenguaje. De, ahí, que a Sorolla lo podamos ver como un contemporáneo y un compatriota. Los yanquis hispanófilos lo elevaron a la dignidad de cronista pictórico de la España tradicional, la de los trajes típicos de tantas fiestas locales. No obstante, ese colosal empeño no es lo mejor de su obra. Para mi gusto, sigue destacando el frágil paseo a orillas del mar de Clotilde y María. Hay veces en que un humilde sendero nos puede conducir hasta las estrellas.

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Esta ha sido mi última lección. No vean nada dramático en ello. Parafraseando al general MacArthur, diré que los viejos profesores nunca mueren; simplemente, se desvanecen.

Las claves de la persistencia del régimen iraní

Por ANTONIO R. RUBIO de Aceprensa:

Desde septiembre de 2022 Irán ha vivido una oleada de manifestaciones y protestas cuya chispa inicial fue la muerte en una comisaría de la joven de origen kurdo Masha Amini, arrestada por llevar mal puesto el velo islámico. Desde entonces ha habido unas 20.000 detenciones, han resultado muertos más de 500 manifestantes y 700 han sido procesados y condenados, de los que cuatro han sido ejecutados. Ante la prolongación de la revuelta, no han faltado los pronósticos sobre una posible caída del régimen, ni las percepciones sobre un paulatino principio del fin ante la imposibilidad de contener una amplia marea popular.

También se han efectuado comparaciones con los sucesos de 1978, cuando la presión de la calle, alentada por los partidarios del ayatolá Jomeini, llevó al año siguiente al exilio del Sha y a la proclamación de la República Islámica. Con todo, el régimen, instaurado el 11 de febrero de 1979, parece resistir, como en ocasiones pasadas, al descontento de la calle.

Lecciones de la historia

Hay, sin embargo, una notable diferencia con aquel momento histórico de hace casi medio siglo. El Sha era un gobernante cada vez más aislado. Había caído en la simplicidad de imponer, sobre todo a partir de 1963, un proceso de occidentalización conocido como la “revolución blanca”, con la que pretendía hacer frente a dos enemigos: el clero chií, del que afirmaba que mantenía a Irán en la barbarie, y la amenaza comunista. Proclamaba al mismo tiempo el retorno del antiguo Imperio persa, cuyo 2.500 aniversario celebró con fastos en las ruinas de Persépolis.

En cambio, el Sha dejaba en un plano muy secundario el factor religioso-cultural, sin tener en cuenta que los iraníes estaban más familiarizados con Alí, último de los califas sucesores de Mahoma, que con Ciro el Grande. Esta percepción un tanto simplista era compartida por algunos de los consejeros norteamericanos del monarca iraní, como Kermit Roosevelt, que pensaban que el poder del clero chií disminuiría con la modernización, identificada exclusivamente con la occidentalización. Cabe añadir que el periodista polaco Ryszard Kapuściński recogió en uno de sus libros (El Sha o la desmesura del poder) el estupor del Sha ante las revueltas populares, pues, como tantos otros, aquel gobernante consideraba el progreso material como la culminación de la felicidad terrena.

Pero el rechazo del régimen imperial iraní no se basaba solo en la religión, sino que tenía un fuerte componente nacionalista. La monarquía había ligado voluntariamente su supervivencia al apoyo de Estados Unidos a partir del golpe de Estado que devolvió el poder absoluto al Sha en 1953, dos años después de implantarse el gobierno de Mohammad Mosaddegh, el político reformista que nacionalizó el petróleo iraní.

La dependencia del régimen imperial respecto a Washington terminaría hiriendo el orgullo nacional. De ahí que la clave de la revolución jomeinista de 1979 consistió precisamente en unir el nacionalismo y la religión, algo que evidentemente no pudieron hacer otras fuerzas opositoras al régimen como la clase media liberal y los comunistas. Sobre este particular, escribió Octavio Paz en su obra Tiempo nublado: “Los partidarios de Jomeini están unidos por una ideología tradicional, simple y poderosa, que se ha identificado con la nación misma”. En contraste, los partidarios del liberalismo y del comunismo no habían tenido lo suficientemente en cuenta la cultura y la nación.

¿Democracia en Irán?

Esta reflexión histórica debería ser tenida en cuenta por quienes opinan que las protestas callejeras pueden contribuir a traer la democracia a Irán. Estas opiniones no distinguen adecuadamente entre democracia y libertad, porque si por democracia entendemos partidos políticos, la convocatoria de elecciones y un parlamento, Irán ya los tiene, pues están establecidos en la Constitución de 1979. Pero no es menos cierto que el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, acumula los principales poderes como jefe de Estado. El presidente de la República, elegido por sufragio universal cada cuatro años, no deja de ser un primer ministro sometido a la supervisión del Líder Supremo. Además, es significativo que el parlamento iraní, elegido por los ciudadanos por un período de cuatro años, tenga la denominación de Asamblea Consultiva Islámica.

Al igual que en algunos países durante la Primavera Árabe, no hay líderes destacados de las protestas en Irán

Formalmente hay una separación de poderes, aunque los derechos y libertades fundamentales, en el sentido occidental de estos términos, y el Estado de Derecho brillan por su ausencia en el escenario político. Los partidarios de la República islámica, pero también los del régimen chino entre otros, alegarían que la democracia tiene unas características nacionales específicas. En este sentido hay que alabar el juicio premonitorio de Octavio Paz de hace cuatro décadas, en el libro arriba citado: “La pretendida universalidad de los sistemas elaborados en Occidente durante el siglo XIX se ha roto”.

En efecto, en el mundo de hoy existen autoritarismos, autocalificados de democracias, pero que rechazan expresamente el título de liberales. Hace unos años, el régimen de Vladímir Putin utilizaba el término de “democracia soberana” para contraponerlo al de democracia liberal u occidental. En el caso de Irán, el régimen jomeinista se mueve en parecidos planteamientos. La soberanía nacional, o más bien estatal, justifica toda argumentación en favor de una pretendida democracia, que no deja de ser un régimen autoritario sui generis, y hace de este tipo de regímenes un ejemplo de “democracias iliberales”, una expresión consagrada hace años por el politólogo estadounidense Fareed Zakaria.

Redes sociales y jóvenes en las protestas

La revuelta iraní guarda un cierto parecido con las revueltas de la Primavera Árabe de 2011 por tener su principal epicentro en las redes sociales. Son acciones de protesta protagonizadas por jóvenes que pretenden perturbar al régimen, acosarlo y llamar la atención en el exterior del país, con llamamientos a manifestaciones y concentraciones difundidas en las redes. Al igual que en algunos países durante la Primavera Árabe, no hay líderes destacados entre los contestatarios. No es, desde luego, un movimiento comparable a la revolución jomeinista de 1979, y sí guarda ciertas similitudes con las protestas de 2009, calificadas de “revolución verde” o incluso de “revolución de Facebook/Twitter”, y que iban dirigidas contra el presunto fraude electoral que arrebató el triunfo en las elecciones presidenciales al candidato reformista Mir Hosein Musavi y proclamó reelegido al presidente radical Mahmud Ahmadineyad.

Entre los que participan en las protestas actuales hay muchas personas comprendidas entre los 15 y los 20 años, que no aceptan las formas de control social y político impuestas por el clero chií. Es un factor para tener en cuenta en un país en que dos tercios de la población tienen menos de 30 años, aunque de este hecho no se puede sacar la conclusión de que necesariamente el régimen se vendrá abajo, tarde o temprano, por la presión de la juventud. Desde hace tiempo se viene diciendo que los jóvenes iraníes son los más proamericanos de todo Oriente Medio. Sin embargo, de un estado de opinión temporal o de unas modas culturales no se pueden hacer vaticinios políticos, pues muchos jóvenes no participan en las protestas, y para una buena parte de los que sí lo hacen, su actitud viene a ser una vía de escape ante la falta de perspectivas personales en lo social y en lo económico.

Algunas de las participantes en las manifestaciones precisan que sus protestas no son contra la religión, sino contra las estrictas disposiciones del clero chií

Hay quien ha calificado a la juventud iraní como los “nietos de Jomeini”: personas que, a diferencia de sus padres, solo han conocido el régimen de la República islámica. Muchos de ellos arremeten contra la hipocresía de sus progenitores, que suelen llevar una doble vida, pues en público aceptan los imperativos sociales y políticos establecidos por el poder, pero en privado no los practican. Además, el hecho de que algunos de esos jóvenes hayan recibido una esmerada educación es otro motivo para que no solo cuestionen el régimen, sino que sus críticas alcancen a la propia religión.

Pero en el fondo, estas posturas son minoritarias porque no estamos ante una revuelta antiislámica. En las protestas se señala sobre todo a las restricciones establecidas por el clero chií. Sería, por tanto, un error, cometido por algunos analistas políticos, afirmar que el debilitamiento de las creencias religiosas puede contribuir a la llegada de la democracia. No tienen en cuenta los factores culturales, la fuerza del nacionalismo y no solo la religión. Es el mismo error cometido por el Sha con su “revolución blanca” de 1963.

El clamor de las mujeres

En los últimos meses se han difundido en redes sociales y medios de comunicación extranjeros imágenes de mujeres cantando y bailando, montando en bicicleta, despojadas del velo y cortándose el pelo en público. “Mujer, vida y libertad” es el eslogan que ha dado la vuelta al mundo en lo que se ha venido en llamar la revolución de las mujeres. En Irán, el 60% de los universitarios son mujeres, pero un título de educación superior no les garantiza un mayor papel en la sociedad, y de un total de 290 diputados solo hay 17 de sexo femenino. Estas parlamentarias no cuestionan el régimen, aunque abogan por reformas que den mayor visibilidad a las mujeres.

En Irán, la occidentalización sigue teniendo la mala imagen de ir asociada a una época de neocolonialismo y dependencia exterior

Por lo demás, algunas de las participantes en las manifestaciones no se olvidan de precisar que sus protestas no son contra la religión, sino contra las estrictas disposiciones del clero chií. Las imágenes de las iraníes con vestimentas occidentales, o de las afganas y otras mujeres de países musulmanes, de las décadas de 1960 y 1970, difícilmente volverán a repetirse, aunque la República islámica dejara un día de existir. En Irán, la occidentalización sigue teniendo la mala imagen de ir asociada a una época de neocolonialismo y dependencia exterior. La combinación de nacionalismo, islamismo y antiamericanismo, que fue el detonante de la revolución jomeinista, sigue estando muy presente.

La geopolítica favorece al régimen

En un ejercicio de imaginación, algunos analistas especulan sobre qué sucedería en Oriente Medio si cayera el régimen islamista iraní, dando por sentado que un nuevo gobierno tendría unos especiales vínculos con Estados Unidos. Habría que subrayar que se trata de un espejismo similar al del “Irak democrático” que surgiría tras la invasión estadounidense de 2003. En los últimos años ha habido en Irak diversas citas electorales, aunque eso no equivale a la existencia de un régimen prooccidental o proestadounidense.

Por otra parte, la amenaza nuclear iraní ha forjado una insólita alianza de conveniencia, que en algunos casos ha conllevado un reconocimiento diplomático, entre Israel, Arabia Saudí y otras monarquías petroleras del Golfo. Esos países árabes, que en 2003 preferían el statu quo del régimen de Sadam Husein porque su caída beneficiaría a Irán, nunca se mostraron entusiasmados por el levantamiento de las sanciones internacionales a la República islámica, tal y como estaba previsto en el acuerdo de 2015, que Donald Trump echaría abajo. El retorno iraní a los mercados del crudo no solo sería una amenaza para el poder financiero de las monarquías petroleras, sino que rompería los equilibrios en el seno de la OPEP.

Además, la seguridad de Israel en el conjunto de Oriente Medio paradójicamente parece estar más “garantizada” con un Irán hostil que con un régimen aliado de Washington. El Irán islamista juega el papel de enemigo común e Israel se siente seguramente más cómodo con su actual distensión con la mayoría de los países árabes, entretejida a la vez de intereses económicos estratégicos, y que han puesto en un lugar secundario la tradicional defensa que el mundo árabe hacía de la causa palestina. Por su parte, Rusia y Turquía tampoco aplaudirían un cambio político en Irán. Moscú perdería un aliado en Siria y un destacado apoyo en el conflicto de Ucrania, y Ankara tendría otro competidor en el tablero geopolítico de la región.

En suma, las protestas iraníes representan las aspiraciones de libertad de amplios sectores de la población, aunque factores internos y externos parecen impedir que vayan a provocar próximamente un cambio de régimen.

La banalización de la vida del “nasciturus”

Por su interés, reproducimos este articulo de Aceprensa por BENIGNO BLANCO :

El aborto vuelve a ser noticia estos días en España a raíz de la próxima sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre la vigente ley de 2010. Pero en la mayoría de las informaciones ni se habla de la primera víctima del aborto, que es el nasciturus, el concebido por nacer, alguien que se ha convertido en invisible para nuestra sociedad incluso cuando de lo que se discute es sobre su vida.

Este fenómeno mediático, jurídico y político pone de manifiesto hasta qué punto en la sociedad española muchos –políticos, legisladores y magistrados constitucionales– ya han borrado de su memoria al pequeño ser humano que vive en el útero materno y discuten sobre el aborto como si su vida no fuese ni siquiera un factor relevante a ponderar y tener en cuenta.

El no nacido ha pasado a ser el gran desconocido; pareciera que el aborto no tiene nada que ver con él. Este dato muestra uno de los efectos más terribles de toda ley del aborto: la banalización de la vida del nasciturus en la conciencia colectiva. Se va perdiendo la conciencia de la fuerza normativa de la realidad; en este caso, de la realidad de una vida humana cuya supresión se da por legítima a priori, aunque se discutan los detalles al respecto. Incluso hemos sido testigos de cómo la propuesta de proporcionar a la mujer la posibilidad de recibir información ecográfica sobre su bebé ha sido considerada escandalosa y coactiva, en contra de lo que el derecho humanitario en materia sanitaria exige respecto al consentimiento informado de cualquier paciente ante un tratamiento médico por inocuo que este sea.

Plano deslizante

En 1985, el TC declaró que la vida del nasciturus está protegida por la Constitución, aunque legitimó la exclusión del castigo penal en determinados casos de graves conflictos de bienes entre su vida y otros derechos de la mujer de igual rango. En 1987, se autorizaron las clínicas privadas de aborto donde este se convirtió en un mero negocio, mientras la sociedad y los poderes públicos miraban para otro lado. En 2010, se legalizó lo que era ya una realidad práctica –el aborto libre– bajo la denominación de “sistema de plazos”; es decir, la vida del no nacido quedó totalmente desprotegida y privatizada hasta las 14 semanas de la gestación, y en la práctica, hasta la 22; su única protección puramente teórica era una fría información administrativa a la embarazada y la exigencia de un plazo de reflexión de tres días; y estas tibias exigencias las suprime ahora la nueva ley que se aprobará en breve.

A la espera del fallo sobre la ley de 2010, ya ha trascendido que el TC no va a aceptar ningún obstáculo al aborto. De esta forma, sostiene que lo que la Constitución decía en 1985 según su sentencia 53/1985 –que la vida del nasciturus estaba protegida por el artículo 15– ya no lo dice ese misma Constitución, aunque no haya sido modificada. Es decir, el TC anuncia que él mismo va a provocar una mutación constitucional por y ante sí mismo sin consultar a nadie; se arroga así un poder que la ley no le otorga e incurre en lo que en otras latitudes se llama “activismo político judicial”, creando un derecho al aborto que él mismo declaró en 1985 que no existía en nuestra Constitución.

Con la reforma de 2010, la vida del no nacido quedó totalmente desprotegida y privatizada hasta las 14 semanas de la gestación, y en la práctica, hasta la 22

Una vez más el plano deslizante que generan estas leyes, tanto las del aborto como las de eutanasia, se demostró real: inicialmente se aprueban para casos extremos y progresivamente se amplían a cada vez más casos, hasta convertir la excepción en un derecho irrestricto y financiado por el poder público. Y luego, como es un derecho, se extiende a las menores (¿cómo privarlas de un derecho?), se penaliza la objeción de conciencia de los sanitarios (¿cómo permitir que se opongan a un derecho legalmente garantizado?), se rechaza la información a la madre sobre su bebé como coacción a su derecho a abortar y se suprimen los derechos de los padres de familia impidiéndoles acompañar a sus hijas menores de edad embarazadas en sus decisiones al respecto.

Visibilizar al no nacido y ayudar a las embarazadas

Para devolver este debate a su centro hay que volver a hablar del no nacido y considerar su realidad; es uno de nosotros, un miembro más de la especie humana, con la misma dignidad que los que somos de más edad. Mientras este dato evidente se obvie, los debates sobre el aborto serán fruto de una logomaquia sin sentido y –como toda discusión que no tiene en cuenta la realidad de las cosas sobre las que se habla– solo puede dar lugar a decisiones injustas.

Y hay que volver a hablar de la mujer real que se plantea abortar; que no es una mujer que, sin presiones sociales, de pareja, económicas o laborales, se decida por el aborto en frío y sin ningún condicionamiento; con frecuencia, es una mujer agobiada por un embarazo imprevisto o sola y abandonada –cuando no directamente coaccionada– por el padre de la criatura, con miedos sociales, económicos y vitales asociados al embarazo y la maternidad; y a la que la sociedad le ofrece pagar todos los gastos si aborta o dejarla sola si decide ser madre. El aborto tiene dos víctimas: el niño que no nace y la mujer que aborta; y hay que mirar a las dos víctimas a la vez y ocuparse de ellas.

Estas decisiones parlamentarias y judiciales no cierran el debate sobre la protección de la vida y del derecho de la mujer a la maternidad, sino que trasladan la responsabilidad de hacer avanzar esas causas a la sociedad civil. Para ello, resultará más necesario que nunca que cada familia eduque a sus hijos en el amor y la protección de la vida, en la valoración de la maternidad y en una visión responsable de la sexualidad; y que todos los que dicen defender la vida frente al aborto se impliquen en el apoyo a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad que estén en su entorno.

El fruto cultural de una legislación permisiva y promotora del aborto desde 1985 ha sido la banalización de la violencia contra el nascitururs en la conciencia colectiva y ha creado –como denuncia la pensadora feminista Erika Bachiochi– estructuras de violencia machista contra las embarazadas abocándolas al aborto como la única solución a los problemas derivados de un embarazo imprevisto. Esta es la responsabilidad actual de la sociedad civil, de cada uno de nosotros: revolucionar ese estado de cosas desde la base, haciendo visible al no nacido como uno de nosotros y solidarizándonos activamente con toda mujer embarazada para que nunca esté sola.

Lo que sabemos (de Ucrania)

Reproducimos este artículo de José-Ramón Ferrandis:

Sabemos que Rusia invadió Ucraina el 24 de febrero de 2022 con dos objetivos estratégicos: anexionarse territorios como Lugansk y Donetsk, fronterizos con Rusia y previamente desestabilizados, así como situar un gobierno títere en Kiev.

Sabemos que, con esa invasión, Rusia vulneró el Memorándum de Budapest y deshonró el Tratado de Bialowieza https://joseramonferrandis.es/nota-sobre-rusia-y-la-guerra-de-2022-segunda-parte-2/ en su deseo de ir recuperando las fronteras de la URSS.

Sabemos que los servicios de inteligencia exterior rusa erraron al calcular la resistencia que los lideres y el pueblo ucraino plantearían a la invasión rusa.

Sabemos que, antes de esta invasión, el primer golpe ruso en la estrategia antes mencionada fue la anexión de Crimea[1]en 2014, que no tuvo respuesta por parte ucraina, cuyo ejército estaba completamente desarbolado.

Sabemos que la enorme superioridad militar teórica de Rusia no le ha servido para lograr sus objetivos. El ejército ruso ha demostrado estar obsoleto en equipos y tácticas, resultando en una sucesión de derrotas inesperadas[2]. Con todo, puede reemplazar los equipos perdidos con relativa rapidez, aunque sean de la baja calidad y eficacia[3] que se ha comprobado son.

Sabemos que Ucraina resiste a la maquinaria rusa en una guerra que ha pasado de intentar ser relámpago a ser de desgaste, donde la ventaja numérica y de equipos de Rusia es mucho mayor. La nueva estrategia rusa es obligada por la inepcia de su ejército y de sus mandos, que han sido sustituidos de forma aleatoria.

Sabemos que las pérdidas humanas son altas en los dos bandos, con muchas más bajas rusas, debidas al tradicional desprecio de los comandantes rusos por las vidas de sus hombres.

Sabemos que el ejército ruso ha tenido y tiene que utilizar tropas mercenarias[4] para estabilizar un frente que se descomponía rápidamente por la escasa formación militar de los conscriptos rusos.

Sabemos que las tácticas de Rusia pasan por golpear a la población civil para debilitar la moral de combate de sus enemigos. Los crímenes de guerra de Rusia son similares a los de la URSS en todos los territorios en los que operó desde 1939.

Sabemos que la resistencia de Ucraina pasa por el apoyo de Occidente en material militar. De cesar o reducirse éste, Ucraina perdería la guerra rápidamente.

Sabemos que la característica bravuconería rusa (amenaza de eventual uso del arsenal nuclear, despliegue de misiles hipersónicos, fraseología chulesca…) es despreciable en todos los sentidos del término.

Sabemos que un solo ataque con misiles tierra adentro de Rusia tiene efectos devastadores sobre la moral de la población rusa y el armamento atacado. El Ejército ruso no ha sabido evitar que se produzcan estos golpes esporádicamente.

Sabemos que la Guerra Fría no se cerró en falso, sino que claramente fue una derrota sin paliativos de la URSS[5]. En 1991, Rusia era un estado emergente destruido, absolutamente incapaz de defenderse, que recibió apoyo occidental continuado[6] para restructurarse bajo nuevos criterios de ordenación económica y política.

Sabemos que, durante la égida de Boris Yeltsin, Rusia se aproximó a la Unión Europea, de la que quería formar parte[7]. Incluso la OTAN tenía una oficina en Moscú para ver de integrar a una Rusia que entonces transitaba por el camino razonable de una economía de mercado.

Sabemos que la OTAN no se expandió hacia Rusia, sino que los estados más próximos a Rusia[8], conocedores de la historia imperialista de este país, buscaron protección en la OTAN.

Sabemos que la Rusia bajo Putin desestabilizó Georgia y Moldavia para controlar territorios en ambas repúblicas.

Sabemos que los intereses de Putin no son los intereses de Rusia. Los intereses de Rusia son los de sus ciudadanos, que desean vivir en paz y medrar. Los de Putin son pasar a la Historia como un nuevo Zar conquistador de territorios.

Sabemos que Alemania se resiste denodadamente a apoyar al resto de Occidente (Francia va por libre, como siempre) contra Rusia, su suministrador tradicional de combustibles, en los que basa Alemania su eficiencia productiva y bienestar social[9].

Sabemos que Alemania se equivocó gravemente al renunciar a la energía nuclear para la generación de energía eléctrica. La consecuencia, mientras el gas ruso no fluya de nuevo[10], es la utilización parcialmente sustitutiva de lignito marrón, un combustible sucio, pero disponible. Es lo que le queda a Alemania tras diez años de dislates energéticos.

Sabemos que las políticas de sanciones económicas occidentales han hecho una mella inferior a la prevista a corto plazo en Rusia, como suele ocurrir en los casos de países grandes con viabilidad autárquica y grandes recursos naturales en su territorio. El PIB no ha caído un 12% como se auguraba, pero tampoco un 2,3% como afirman las autoridades rusas, cuyas estadísticas son históricamente tan fiables como las chinas. Y ahora, más fiables aún. Con todo y con eso, los datos de la propia ROSSTAT[11] apuntan a una caída del 6%, aproximadamente, con especial incidencia en el sector industrial.

Sabemos que Rusia ha vuelto a situarse como un país exitoso exclusivamente en la explotación de sus materias primas. Los demás componentes, incluido el consumo privado, están acusadamente por debajo de cero, con una tendencia del segundo semestre de 2022 a caer todavía más.

Sabemos que Naciones Unidas está bloqueada desde el Consejo de Seguridad, al que pertenecen Rusia y China[12]. Su Asamblea General (AG) se mantiene extrañamente silenciosa sobre esta guerra. En principio, la AG puede expulsar o suspender a un miembro de la ONU (Artículo 12.1 de la Carta) por dos tercios de los votos, más uno. Asimismo, de acuerdo con el Artículo 5 de la Carta (dentro del concepto “acción preventiva o ejecutiva”), la AG podría suspender los privilegios y hasta la condición de miembro de Rusia.

Sabemos, no obstante, que para que ello sea contemplado, la AG necesita una recomendación al efecto del Consejo de Seguridad que, además, podría ser vetada por cualquier miembro del Consejo. Rusia lo haría, indudablemente.

Sabemos que la OTAN ha salido ya enormemente reforzada de esta guerra, con nuevos candidatos a ser miembros de la organización[13]

Todo esto, que no es poco, lo sabemos.

No sabemos cuándo ni cómo terminará esta guerra. No todas terminan[14] en un plazo previsible, pero suelen hacerlo, salvo armisticio, que en la práctica es lo mismo a efectos militares.

No sabemos si se está produciendo algún complot potencialmente exitoso en los aledaños del poder en Rusia. Los blindajes de Putin hacen pensar que el autócrata los teme. Los asesinatos de oligarcas, que se realizan con una frecuencia no inferior a su crueldad, hacen pensar en una posible financiación de un golpe palaciego.

No sabemos cómo se reconfigurará el mapa geoestratégico europeo tras el final de la guerra, pues ello depende del cómo termine ésta. Como poco, se entrevé un acercamiento entre Rusia y Turquía que puede comprometer la pertenencia de este país a la Alianza atlántica.

No sabemos si la demostrada incapacidad de la UE para actuar como agente creíble en esta guerra, entre otras cosas por carecer de ejército propio, estimulará la formación de uno, aunque es muy improbable. Por el momento, todos los movimientos apuntan precisamente en la dirección contraria.

No sabemos cuánto costará la reconstrucción de una Ucraina victoriosa. Se entiende preciso habilitar un enorme flujo de donaciones y la integración de Ucraina en la UE, que vería cómo puede destinar finalmente fondos a algo útil y honroso.

No sabemos cómo quedará el paisaje político e institucional en Rusia cuando la guerra termine. Se prevé la llegada de grupos ultranacionalistas al poder y su implosión a corto plazo por inadecuación a las necesidades de la población. El papel de FSB[15] será decisivo.

No sabemos en qué términos se plantean las conversaciones de paz que sin duda se mantienen entre Ucraina y Rusia, con intervención de terceros. Nótese que son conversaciones, no negociaciones. Dependen de los acontecimientos en el campo de batalla.

Todo esto, que no es poco, lo ignoramos.

[1] Donde se halla Sevastopol. base de la Flota del Mar Negro de la Armada rusa.

[2] Inesperadas para todos, tal es el poder de la propaganda rusa durante decenios. Como sabe el lector, la propaganda y el terror fueron las claves del mantenimiento de la URSS durante 70 años. Rusia no le va a la zaga en las herramientas utilizadas.

[3] Casi aparte tiene la artillería y misiles, cuya masividad y alta frecuencia en su utilización provoca graves daños en la retaguardia ucraina.

[4] El Grupo Wagner, esencialmente.

[5] Relatos relativistas (“revisionistas”, dirían ellos) surgen de vez en cuando para solaz de nostálgicos del régimen soviético y carcajeo de la gente normal.

[6] Nadie pensó en aplastar a una Rusia indefensa.

[7] Era una ensoñación, geográfica, económica e históricamente, pero era.

[8] Bulgaria, Chequia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía.

[9] Al revisar el devenir de la autorización para utilizar los ya famosos tanques Leopard se percibe la actitud alemana a contrapié del resto de Europa. Por cierto, los Leopard serán reemplazados por los Panzer. Sí, Panzer. ¿Recuerdan el Acuerdo germanosoviético de agosto de 1939? Finlandia (por no hablar de Polonia) sí se acuerda. https://joseramonferrandis.es/la-nueva-guerra-imperialista-de-putin/

[10] No será a través del Nord Stream.

[11] http://government.ru/en/department/456/

[12] Esta última, de manera incomprensible e injustificada.

[13] Nuevamente, como en los casos anteriores, debido al temor que las acciones rusas despiertan en sus poblaciones, no a la voluntad de la OTAN de expandirse hacia el este. Esa afirmación no resiste el menor análisis y es propaganda rusa.

[14] La Guerra de Corea no ha terminado, técnicamente, y la tensión alcanza de manera esporádica momentos preocupantes. Que no se haya firmado la paz entre Japón y Rusia (heredera de la URSS) no afecta poderosamente a las relaciones entre ambos países.

[15] Servicio Federal de Seguridad (Federálnaya sluzhba bezopásnosti), sucesor de la KGB, Comité de Seguridad del Estado.

Libertad de precios o robo a mano armada

Ya en dos ocasiones me ha pasado lo mismo: Tenía un contrato de Gas (no se bien qué tarifa, hay tantas y tan confusas) que pasó de costar, por la cara, de unos 5 céntimos el KWh a casi tres veces más. Después, lo mismo con otro contrato que gestiono para una Asociación.

Afortunadamente, pude pasarme a la tarifa llamada de “último recurso” (TUR) que es, por ahora, de 6 céntimos el KWh. Lo de último recurso tiene gracia, la verdad … Y yo me pregunto:

  • ¿Cómo es posible que las mismas compañías (aunque con distinto nombre) ofrezcan tarifas tan dispares con el mismo servicio?
  • ¿Qué pasa con la gente que no se entera? ¿Es que hace falta ser un crack para poder coger la tarifa más favorable?
  • ¿Por qué no se aplica por Ley la tarifa más favorable, o es que la ley no defiende al consumidor, sino solo a los “listos”?

«Ningún Papa en la historia ha escrito una teología tan elevada»: un póstumo de Pell sobre Ratzinger

Reproducimos este articulo de Religión en Libertad:

El cardenal George Pell murió inopinadamente el 10 de enero, diez días después de Joseph Ratzinger. Pero tuvo tiempo de escribir una valoración teológica sobre su obra, que ha publicado póstumamente Il Timone en su número de febrero, como parte de un especial sobre el Papa alemán en el que participan, junto a otros colaboradores, siete cardenales además del fallecido: Angelo BagnascoWillem EijkGerhard MüllerMauro PiacenzaCamillo RuiniRobert Sarah y Matteo Zuppi:

Un testigo auténtico: teología, liturgia y martirio

Ningún Papa en la historia ha publicado una teología tan elevada sobre tanta variedad de argumentos como el Papa Benedicto XVI.

Otros Papas han hecho contribuciones importantes al desarrollo de la doctrina, como León Magno en el concilio de Calcedonia, o el Papa Juan Pablo II, sobre todo con las dos encíclicas morales Veritatis Splendor Evangelium Vitae, en las que Joseph Ratzinger, en calidad de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tuvo un papel significativo.

Cuando yo era seminarista en Roma durante el Concilio, Joseph Ratzinger, como peritus, no era muy conocido en mi círculo, ni era considerado especialmente radical. En el mundo anglosajón se dio a conocer sobre todo después de las convulsiones del mayo del 68.

A mediados de los años 60, antes de la crisis del 68, Ratzinger escribió: «Si la Iglesia se adaptara al mundo de cualquier modo que comporte un alejamiento de la cruz, esto no llevaría a una renovación de la Iglesia, sino solo a su muerte». Mientras algunos de los opositores de Ratzinger han cambiado, su marco teológico básico ha permanecido inalterado, sin ningún cambio de ruta, también después del 68. Sus cambios de postura más importantes atañen a la liturgia y la eclesiología.

El tomismo

La actitud de Ratzinger respecto al tomismo se puede considerar opuesta al descrito como tomismo leonino o barroco, que floreció en muchos seminarios antes del Concilio, y también en su oposición a Suárez.

Ciertamente, la mayor parte de los manuales escolásticos escritos en latín que se estudiaban en filosofía en los años 60 en Australia eran áridos, obsoletos, impersonales y mecanicistas.

Fue precisamente ese impersonalismo el que empujó al joven Karol Wojtyla a escribir una tesis sobre el personalismo de Max Scheler y sobre la sensibilidad hacia la experiencia humana en su fenomenología. Casi todos los seminaristas de los años 60 compartían al unísono el escepticismo de Ratzinger respecto al tomismo de los manuales.

https://www.youtube.com/embed/Qqjda3FT5vo Sin embargo, no hay que interpretar su escepticismo de manera tan exasperada, porque Ratzinger, como la mayoría de los católicos, es deudor de Santo Tomás por miles de motivos, sobre todo en el campo de la moral, y no es hostil al tomismo clásico en general o al propio Aquinate.

Relación con el santo de Hipona

Se puede considerar que Joseph Ratzinger-Benedicto XVI tomó de San Agustín su concepción de la centralidad del amor (como demuestra su primera encíclica Deus caritas est) y el vínculo fundamental con la verdad; la convicción de que la fe no puede estar radicalmente separada de la razón; y su devoción de la belleza trascendental en el arte, la música, la literatura y, sobre todo, la liturgia.

Hay quien ha querido contraponer el tomista Juan Pablo II al agustino Benedicto. Se trata de personalidades distintas, con dotes y formaciones diferentes.

Juan Pablo II procedía de una Iglesia que luchó contra el nazismo y el comunismo y que vio a ambos bajarse del escenario de la historia. Estudiaba derecho en la universidad, estuvo obligado a los trabajos forzados, era un líder nato y un poeta, un actor y un optimista. La filosofía y la espiritualidad fueron sus estudios de doctorado.

También el papa Benedicto creció en la fuerza comunitaria de la Baviera católica, pero los católicos alemanes no pudieron impedir el ascenso al poder de Hitler y compartieron los desastres que este causó a su pueblo.

Benedicto es un hombre de honda espiritualidad, de una genuina amabilidad y de una enorme cultura que se desarrolló a través de una vida dedicada al estudio y la escritura. Y sin embargo, la colaboración entre el papa Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger ha sido una de las más brillantes y eficaces de la historia de los Papas y de la Iglesia, pues ambos supieron dialogar con el mundo del saber y se enfrentaron a la cultura de la muerte.

La liturgia y el testimonio

Mucho antes del Concilio, el joven Ratzinger mostró interés en la reforma litúrgica. Muchos se sorprendieron de lo francos y provocadores que fueron sus comentarios sobre algunos aspectos de los desarrollos litúrgicos posconciliares.

Considera que algunas liturgias contemporáneas son formas de apostasía, similares a la adoración del becerro de oro por parte de los judíos. En su opinión, el santo sacrificio de la misa es un acto de culto, no una comida en compañía, por lo que reducir la eucaristía a una exaltación de la comunidad local es una alteración radical de las prioridades obligadas. La verdadera renovación litúrgica ha sido obstaculizada por fuerzas burocráticas filisteas o secularistas.

De cualquier manera, sé que Joseph Ratzinger-Benedicto XVI nunca habría enfatizado mucho la importancia de una determinada teología en la producción de la vitalidad católica, porque en el fondo estaba en línea con el poema Stanislaw, de Juan Pablo II, en el que podemos leer: «Si la palabra no convierte, la sangre lo hará».

Ratzinger siempre indicó que nuestro ideal debe ser el mártir, el testimonio: una vida que coincida con la verdad.

Traducido por Helena Faccia Serrano.

Políticamente «correcto»

Ya se ve que la segunda acepción de este calificativo puede derivar en un defecto que se atribuye más bien a ellos, los políticos, pero también puede atribuirse a algunos que viven de cara a la galería y tienen la responsabilidad de dirigir una institución cualquiera: hay por desgracia quienes necesitan votos, apoyos, …; en el fondo necesitan no decir toda la verdad para no molestar y congratularse con los gustos de la mayoría aunque sea por el nivel más bajo.
Y lo peor en estos casos, a mi entender, es el lavado de cerebro en los oyentes que este lenguaje ocasiona por el desconocimiento de la realidad que esto conlleva, pues quienes tienen que pregonarla, la ocultan.
Hemos conocido en el siglo pasado cómo los colectivismos más perniciosos, sea marxismo o nacional-socialismo, los promovieron sólo unos pocos líderes que engatusaron a multitudes: primero con medias verdades y la propaganda, después con la fuerza y la privación de libertad hasta llegar a aberraciones, asesinatos en masa, guerras,… ¿Cómo fue esto posible? Pienso que al comienzo de estas situaciones faltó (entre otras cosas, claro) el contrapunto a la presión de los medios: la conversación directa, clara y amigable de la gente normal, la mayoría, que con un poco de valentía manifestara su oposición, cuando menos, a lo que es contrario a su conciencia.
Cada vez veo más necesario que la gente de la calle, nosotros, tengamos un espíritu crítico, no como ocasión de enfrentamiento, sino como ocasión de compartir distintos puntos de vista. Afortunadamente, pienso que con respecto al siglo pasado, sí que hemos ganado en este aspecto a pesar de la presión de los medios de comunicación a que nos vemos sometidos.