Discurso de clausura del festival SOROLLIANO

Reproducimos el discurso de clausura del festival SOROLLIANO organizado por Sierra Norte en Torremusicalia pronunciado por Massimo Turbini-Bonaca:

  • Se AGRADECEN ANA y JAVIER que nos hospedan en su TORREMUSICALIA
  • Se AGRADECE al Presidente Honorario del FESTIVAL SOROLLIANO, el Prof. Emérito AMANDO de MIGUEL
  • Se AGRADECE a la Dra. NIEVES GÓMEZ ÁLVAREZ, Presidenta del ATENEO ESCURIALENSE –con la cual hemos organizado este FESTIVAL-
  • Se AGRADECEN los SOCIOS todos de SIERRA NORTE que se han volcado para el buen éxito del FESTIVAL.

El FESTIVAL se ha desarrollado en cinco eventos para ilustrar la personalidad y la obra del gran artista VALENCIANO D. JOAQUIN SOROLLA BASTIDA y BASTIDA:

06.03 – Con su clase magistral el Prof. Emérito AMANDO de MIGUEL en un excurus a través de la historia del arte, nos ha llevado a conocer al maestro valenciano focalizando su gran capacidad de captar, en sus retratos, el TU de la persona retratada;

13.03 – La Doctora NIEVES GÓMEZ ÁLVAREZ  ha profundizado el arte de SOROLLA en una perspectiva estética de alto nivel, también gracias a una labor de búsqueda extensa en las obras del artista y aplicando cánones estéticos fundamentados en 6 ideas claves;

27.03 – El Dr. y Escritor PAULINO ARGUIJO de EXTREMERA nos ha presentado su novela, escrita ad hoc para nuestro FESTIVAL, “El cálido

color de la luz”, en la cual dibuja los momentos y las líneas fundamentales de la vida y la obra de SOROLLA;

28.03 – En una mesa redonda moderada por la Dra. NIEVES GÓMEZ ÁLVAREZ y en la cual intervino el Prof. Dr. JUAN MANUEL BURGOS, eminente representante de la filosofía PERSONALISTA española, Alumnos del INSTITUTO TECNOLOGICO FUENLLANA nos ilustraron las formas de la Elegancia en el vestir a lo largo de los siglos, Elegancia que encuentra una máxima expresión en la obra pictórica del SOROLLA.

ESTA TARDE, una vez más agradeciendo la hospitalidad de TORREMUSICALIA, el trabajo de coordinación del Dr. JOSE RUBÍ,  del Director del Coro D. FERNANDO AGUILERA, del pianista D. EDUARDO DELANY y todo y cada uno los componentes de este magnífico Coro TORREMUSICALIA, tendremos el placer de escuchar músicas que nos llevarán –a través de distintos países- a “respirar” las mismas melodías que escuchaba SOROLLA.

Porque SOROLLA ha sido un genio español, pero sensible interprete de un ambiente cultural que desbordaba los confines de España y esto lo testifica el gran éxito que tuvo en ambientes cuales Venezia (participó a la Biennale desde su primera edición), Paris, Londres, New York (donde hay la mayor colección de sus obras fuera de España), Chicago.

Entre las distintas piezas que escucharan ahora, solo quiero decir dos palabras de una de ellas, La VERGINE degli ANGELI – Giuseppe Verdi – La Forza del Destino (Soprano e Coro) (desde el ALVARO de Angel de Saavedra).

Era el 1863, el mismo año del nacimiento de SOROLLA, cuando el músico italiano Giuseppe Verdi estrenó en San Petroburgo, con un éxito excepcional, esta “opera”, una de las obras maestras italianas del género.

Sin falta en el ambiente romano donde SOROLLA vivió en los años 1885-1888 se difundirían las notas de las piezas más famosas de La Forza del Destino que justo en Roma se había estrenado en Italia, después de la capital del Imperio Ruso.

Y la elegante cúpula del Vignola corona la Iglesia de Santa Maria degli Angeli en la llanura en frente de Assisi, donde SOROLLA con su mujer Clotilde transcurrieron su primer año de casados, Iglesia en la cual era tradición que se cantara este Coro el 2 de Octubre.

Escuché la primera vez a la Forza del Destino en el septiembre del 1952 en el Teatro Nuovo de Spoleto -.del cual mi abuelo paterno era patrono-  el tenor era BENIAMINO GIGLI.

La última vez que me deleité con esta pieza fue en el Maggio Musicale Fiorentino, era el Mayo del 1953, y el personaje de LEONORA fue interpretado por una estrepitosa RENATA TEBALDI; todavía me emociona el solo hecho de recordar el evento, RENATA era una mujer encantadora, muy amable y estupendo soprano.

Ahora serán el piano de EDUARDO y el CORO de TORREMUSICALIA que volverán a despertar en mi antiguas emociones.

Muchísimas gracias.

Massimo Turbini-Bonaca, Presidente SIERRA NORTE

Habla un exorcista

Me ha gustado este artículo de ANA SÁNCHEZ DE LA NIETA en Aceprensa, que con visión realista nos habla de un enemigo escurridizo …

José Ramón Fernández Aranda es sacerdote, párroco de San Romualdo, una iglesia madrileña conocida, entre otras cosas, por sus actividades de acogida a inmigrantes. En el año 2013, Fernández Aranda fue nombrado, junto con otros siete sacerdotes, exorcista de la diócesis de Madrid, Ministerio que desempeñó durante 7 años, hasta que comenzó la pandemia en el año 2020. Con motivo del estreno de la película El exorcista del Papa, conversamos con él sobre el padre Gabriele Amorth, protagonista real de la película, la existencia del demonio y el “trabajo” de un exorcista. Como el padre Amorth, José Ramón no pierde ni el sentido del humor ni la serenidad en toda la entrevista, y eso que el tema no deja de ser espeluznante.

— La película se centra en la figura del padre Amorth ¿qué piensa de este personaje?

— Era el heredero de Candido Amantini, un experimentado exorcista que, además, fue un gran santo. El padre Amorth era un hombre también de una bondad extrema que vivió en uno de los momentos más racionalistas de la historia de la Iglesia y que, a veces, estuvo muy solo. De ahí que muestre amargura en algunas de sus declaraciones o textos, porque le dolía el abandono de las almas y la increencia. Había países donde no había ni un solo exorcista y, de hecho, acudían a él personas de todo el mundo. Esta cuestión ha ido evolucionando, con altibajos, y ahora en España hay al menos un exorcista en cada diócesis.

— ¿Cómo se convierte uno en exorcista?

— Por deseo, normalmente, no [risas]. Puedes ser un poco friki, pero, en cualquier caso, se trata de un nombramiento episcopal. Te nombran y te tienes que formar. Al principio te tienen que explicar todo: el ritual, la forma de actuar, la necesidad de la prudencia, cómo discernir y cómo es la relación con psicólogos y psiquiatras.

José Ramón Fernández Aranda (foto: Almudena Berrocal)

— ¿Por qué camino llega una persona al exorcista?

— No hay un procedimiento concreto. A veces acuden al obispado, o al sacerdote que le deriva al exorcista, si es que es un sacerdote que cree en el demonio, que de todo hay en la viña del Señor. Y ahora, como todo está en internet, hay gente que –buscando solución a lo que les está pasando– te encuentran. Eso no significa que todos los que vengan necesiten exorcismos. Hay gente trastornada, y hay que escucharlos y tratarlos con mucho cariño.

— ¿Ha sentido miedo alguna vez al practicar exorcismos?

— Miedo, no sé; desconcierto, desde luego. Especialmente al principio, porque a los pocos días de nombrarme y, antes de cualquier formación, me llamaron y no sabía bien qué hacer. Me salvó el consejo de un sacerdote experimentado que me dijo. “Reza unas oraciones serenamente y ya está, pero ni se te ocurra utilizar el ritual sin saberlo”. Después acompañé a un exorcista y aprendí a utilizar el ritual.

Un diagnóstico difícil

— ¿Cómo distinguir una posesión de un trastorno mental?

— Hay cosas difíciles, cosas muy difíciles… y esto que me preguntas [risas]. Es muy complejo discernir si una persona está afectada por un trastorno mental o por una posesión. En primer lugar, porque con quien te la estás jugando es con el padre de la mentira, el gran mentiroso. El demonio miente como nadie y le encanta esconderse y ocultarse. Y después, porque hay personas que se autoconvencen y otras que han leído todo sobre posesiones en Google y te pueden engañar. Por eso es muy importante el apoyo de psicólogos y psiquiatras, que son los que muchas veces te dicen que hay cosas que no cuadran.

“El demonio está atado… pero siempre busca huecos donde no está Dios para meterse”

— Entre los casos de posesiones, el padre Amorth alertaba de que algunos se debían a hechizos, otros a personas que llevaban una vida de pecado pero también había casos de personas piadosas; ¿es así?

— Efectivamente, hay víctimas de hechicería, hay cristianos flojos que han facilitado la entrada al demonio, pero también hay gente buena. Recuerdo una persona que estuvo mucho tiempo poseída y decía que gracias a eso se habían convertido cincuenta personas de su familia. Es un tema muy complejo, y son hechos extraordinarios, pero forman parte del plan de salvación de Dios. En cualquier caso, lo que hay que tener claro es que el demonio está atado, y si accede a una persona, es por permisión de Dios.

— Decía también el padre Amorth que la superstición abre la puerta al demonio. ¿Puede en ese sentido ser peligrosa la religiosidad esotérica tan de moda en la actualidad?

— Lo que es peligroso es la desconfianza en Dios y la confianza en otras cosas. En eso consiste la idolatría, que es un mal que ya está reflejado en el Éxodo. El diablo busca huecos donde no está Dios para meterse. En ese sentido, cualquier esoterismo que, en el fondo está buscando un contacto con la divinidad, con unas fuerzas energéticas y confía más en eso que en Dios, se lo está poniendo fácil al demonio para entrar… aunque esto no significa que entre.

— En ese contexto, Amorth hablaba sobre los peligros del yoga o la meditación trascendental

— Sí, hay mucha gente que se preocupa por las cosas orientales el yoga, el reiki, etc., y es verdad que yo me he encontrado a personas que hacen yoga y han acabado en puro sincretismo religioso, y les da igual Buda que Jesucristo, y hay gente que ha empezado haciendo reiki y ha acabado poseída. Pero no hay una relación directa de causa. Lo que sí hay, a veces, es falta de confianza en Dios. Una desconfianza que va creciendo en el momento en el que tienes una fe casi divina en unas técnicas –que pueden ser de relajación o de lo que quieras– que terminan desplazando a Dios. Y eso el enemigo lo aprovecha.

Sectas satánicas

— ¿Existen y actúan las sectas satánicas o es un mito?

— Por supuesto que existen, y es un tema en el que no hay que ser ingenuos. Tienen su objetivo y tratan de influir en las personas. Y están presentes, desde los grados superiores de la masonería –que se sabe que son satánicos– hasta espectáculos como el del túnel de San Gotardo en el 2016, que son prácticamente un culto al demonio.

— ¿Es reversible un pacto de quien ha vendido su alma al diablo?

— Si, por supuesto, es un proceso más largo y cuesta mucho, pero es posible.

— ¿Por qué hay procesos de liberación del demonio que duran años?

— La principal razón es porque es necesaria la voluntad del poseído, una disposición interna de realmente abandonar al demonio. Y también hay casos en los que, como Dios tiene sus tiempos, quizás busca algo de esa persona, que con ese proceso de purificación se unirá más a la cruz de Jesucristo.

— ¿Alguna vez ha fallado en su exorcismo? ¿No es eso descorazonador?

— Sí, claro: no siempre hay “éxito”. Pero esto no puede angustiar al exorcista. Yo tengo muy claro que quien expulsa a los demonios es Dios, no yo.

— En la película se ve claramente el valor que el padre Amorth daba al sacramento de la confesión. Decía que era el principal exorcismo ¿está de acuerdo?

— Claramente, a través de la confesión la persona entra en la misericordia de Dios y es uno de los momentos claves del proceso de liberación. La posesión es el dominio diabólico del cuerpo, no del alma, y por la confesión desterramos el pecado del alma.

— También se insiste en la cinta en el valor de algunas oraciones o incluso en la importancia del latín, ¿es así o son licencias cinematográficas?

— El padre Amorth, efectivamente, cuando se publicó el nuevo ritual decía que le gustaba menos porque era menos eficaz. Yo no hablaría de eficacia, porque, insisto, el que expulsa a los demonios es Dios, pero lo que sí es verdad es que hay oraciones más fuertes y menos fuertes. No es lo mismo el Padrenuestro que el “Jesusito de mi vida”, y decir que al demonio no le gusta el latín es lógico: ¡es el lenguaje oficial de la Iglesia!

“No hay que hablar mucho del demonio para no darle protagonismo, pero hay que saber reconocerlo para echarlo cuanto antes”

— El padre Amorth era un sacerdote afable y sereno ¿cómo puede un exorcista mantener el equilibrio psíquico?

— La realidad es que es un tema que te puede obsesionar porque vives cosas muy fuertes y te pesan los dramas de las personas. Por eso es importante ser capaz de conjugarlo con otras cosas y que no estés todo el día hablando del demonio. En ese sentido, pienso que fue muy acertada la medida del cardenal Rouco cuando nos nombró exorcistas y decidió que todos tuviéramos una labor pastoral normal en una parroquia. De esa manera, practicas exorcismos, pero también celebras bautismos o casas a la gente, que es más normal.

— El Papa Francisco habla con frecuencia de la acción del demonio, pero hace unas semanas algunos se escandalizaron de que dijera que el infierno no es un lugar sino un estado.

— Y lo dijo bien, porque el Cielo tampoco es un sitio: es un estado, y esa afirmación ya la había hecho antes Benedicto XVI. En cuanto a su catequesis sobre el demonio, no he leído todo lo que ha escrito, pero sé que cuando era obispo de Buenos Aires tuvo mucha relación con los exorcistas de la diócesis y él mismo tiene una capacidad de discernimiento importante. En una ocasión, una médico argentina le contó algunas cosas raras que le estaban pasando –tampoco excesivamente extrañas–, y el Papa le dijo sobre la marcha que tenía que hablar con un exorcista. Aquella mujer siguió su consejo y se descubrió que tenía una posesión bastante potente.

— Por último, ¿qué aconseja a los creyentes para mantenerse alejados del demonio

— En primer lugar, no hay que hablar demasiado de él, porque significa darle protagonismo, que es lo que busca. Pero sí es importante saber quién es tu enemigo y ser capaz de ver dónde asoma sus “patas”: en la ira, en la envidia… en los pecados capitales, para echarlo cuanto antes. Y luego es bueno recuperar ciertas cosas que hemos hecho siempre los cristianos, como rezar la oración a San Miguel o utilizar el agua bendita antes de acostarse.

Higinio Marín: «Con la Agenda 2030 hay una intención de establecer un nuevo orden mundial»

Tras la Agenda 2030 se esconde un intento de cambio civilizatorio, un nuevo orden mundial que cambie las convicciones de las personas, todo ello disfrazado de causas que en apariencia son positivas, como el cuidado de la naturaleza o la lucha contra la pobreza. Sin embargo, el filósofo Higinio Marín, profesor de la Antropología Filosófica en la Universidad CEU Cardenal Herrera, explica en esta entrevista con Javier Lozano en la Revista Misión la verdadera naturaleza de una agenda promovida por las élites globalistas, pero que tiene un marcado carácter estatalista y relativista: 

-¿Cuáles son las patas en la que se sustenta la Agenda 2030?

-Naciones Unidas y sus estados integrantes. Se suele pasar por alto que pertenece a una institución globalista, pero que implementa sus políticas mediante los estados. Esto da al conjunto de la Agenda 2030 un carácter marcadamente estatalista donde la familia es considerada un entorno de discriminación y desigualdad.

-¿Qué peligros esconde?

-Está más en lo implícito de lo que se dice que en lo explícito. Hay puntos que son acordes a la perspectiva cristiana. Pero en la Agenda 2030 la familia y la religión aparecen como aspectos conflictivos. Son presentados como agentes de discriminación. Luego hay cuestiones evidentemente inasumibles desde la doctrina católica como la llamada salud sexual y reproductiva. Asumir la Agenda 2030 con carácter general y luciendo su logo es prestarse a la confusión y al equívoco.

-¿Qué aspectos considera más graves?

-Se entienden los derechos sexuales como algo que el Estado debe garantizar y va contra los que piensen de manera discrepante, como los padres o las entidades religiosas. Se promueve el aborto y el uso masivo de anticonceptivos. Hay otro aspecto muy grave: la llamada igualdad de géneros. Asume la terminología de la ideología de género, con todos los caracteres de la corrección política contemporánea: laicista y estatalista. 

-¿Se trata entonces de una nueva religión, con su simbolismo y sus “mandamientos”?

-Efectivamente, hay una aspiración de configurar una ética global, un “sentido común”  global. El sentido común es el campo que cada tradición ha ido perfilando de lo que tiene sentido decir o no decir, sentir o no sentir. En la Agenda 2030 hay una aspiración a un globalismo ético que conforme un nuevo momento civilizatorio.

-¿Cree que pretende también acabar con lo que queda de la civilización judeocristiana?

Hay una intención de establecer un nuevo orden mundial que deje fuera a muchas instituciones, en particular a las que tienen un cuño cristiano. Y ese neutralismo globalista surge como una reacción hostil a la raigambre cristiana de nuestra tradición, que se ha puesto de manifiesto en casi todos los niveles de las instituciones globales. La religión y la familia les plantean problemas, no soluciones. Por ejemplo, tener hijos, la responsabilidad esponsal o la generosidad en el matrimonio no forman parte de este nuevo sentido común. Al igual que el hecho de que la educación pertenezca a los padres. Quien afirme hoy que los hijos pertenecen a los padres está al borde del delirio y pronto del delito. 

-Estas élites globalistas siempre hablan de neutralidad y tolerancia…

-Pero es una neutralidad hostil contra los no neutrales. Se impone un modo de vivir que es el del Estado, que genera un relativismo que convierte la tolerancia en el valor moral por excelencia. A mí me parece que hay que ser intolerante con las cosas malas, pero ellos aplican esta intolerancia -contra los que piensan que la tolerancia no es el principal valor. Son liberticidas y generan relativismo. Creen que se puede y se debe elegir todo: se puede elegir tostadora, al mismo nivel que elegir el sexo. Yo no necesito poder elegir mi sexo para ser libre. Esto distorsiona la realidad humana porque elimina la dimensión personal de la libertad.

-¿Estamos adormecidos los católicos?

-No podemos tener un punto de vista domesticado. Necesitamos formarnos o, en su defecto, informarnos bien. Es urgente que aumentemos el nivel de formación e información para que podamos vivir una verdadera vida cristiana. Lo que ocurre es que de manera involuntaria nos mimetizamos en asuntos que son poco coherentes e incongruentes…

-Pero la Agenda 2030 está siendo acogida también en el seno de la Iglesia…

-Las instituciones cristianas que asumen la Agenda 2030 aducen que es para no quedarse fuera del foro público o no automarginarse. Quieren concurrir en términos de igualdad. Puede que lo hagan para que ese estatalismo y ese neutralismo generador de relativismo moral no les plantee problemas. Pero eso es, cuando menos, una necedad. 

-¿Y esto por qué ocurre?

-Quizás porque no somos cor unum, un mismo corazón. Es parte de la dificultad de nuestro tiempo. Por eso uno tiene que discriminar incluso entre los propios: atenerse a una cierta opinión bien formada y saber discriminar qué fuentes de información y formación toma como fiables. No todas lo son.

-¿Hacia dónde cree que nos dirigimos?

-A lo que tenemos a la vista, pero intensificado en un plazo breve. Nuestras sociedades se están polarizando de una manera irreconducible. Hay dos versiones de Occidente cada vez más antagónicas que nos conducen a un umbral de ruptura. Estamos llegando al punto de que las distintas visiones del mundo tenemos tan poco en común que apenas podemos hablar lenguajes comunes. Cualquier intérprete de la cultura contemporánea ve ahí un problema de consistencia estructural y que potencialmente puede suponer la ruina.

-¿Ve algo de esperanza?

Si uno levanta un poco la mirada puede ver también que estamos viviendo una renovación. Hay un resurgimiento de familias cristianas, se puede ver en algunos lugares de Francia y de España. En todo lo demás podemos estar peor, pero ahí noto un reverdecer, una red con la que los sujetos son capaces de mantenerse en una vida de fe en un entorno contrario y hostil. Soy más optimista con respecto al cristianismo que con la cultura occidental. 

-¿Quiere decir que esta fuerte hostilidad está también sacando a flote lo mejor de los cristianos?

-Es lo que está ocurriendo. La imagen de un matrimonio con tres o más hijos ofrece una visión alegre y amable de la vida. Ahí está el resurgir. El matrimonio cristiano de personas jóvenes que viven con generosidad es la forma contemporánea más directamente visible de la alegría de la vida cristiana. La alegría es el certificador social de que alguien posee un bien. Y esos padres que van por la calle con más hijos de los que el sentido común moderno dicta tienen un inmenso poder transformador. 

-Por último, ¿qué otras cosas podemos hacer los cristianos para contribuir a la auténtica prosperidad?

-Tenemos que aprender a asociarnos, a crear círculos culturales y medios de comunicación con la idea de ofrecer información, visiones críticas, formación y espacios de socialización. Los cristianos españoles hemos dado poca importancia a la cultura y eso es un abandono de la tradición cristiana; es de una torpeza necia. Que los padres crean que la fe es un asunto de práctica y culto, que lo es, pero que no requiere formación e información hoy día es una gran irresponsabilidad. 

¿Qué ha pasado para que el Silicon Valley Bank haya tenido que ser rescatado?

Publicamos este artículo en The Conversation donde Álvaro Bañón, profesor de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra, explica las razones de la caída del Silicon Valley Bank.

¿Qué ha pasado con este banco? ¿Cómo es posible que una entidad con 40 años de historia, 30 de ellos sin dar pérdidas, haya tenido que ser rescatada?

Antes que nada, debemos recordar cómo funciona el balance de una entidad bancaria. En el activo, además de sus edificios y oficinas, muestra los préstamos que concede a clientes, sus inversiones y su liquidez. En el pasivo, además de capital y reservas, los depósitos de los clientes y las cuentas corrientes.

Tenemos que saber que cuando depositamos el dinero en una cuenta o colocamos un dinero a plazo fijo estamos prestando dinero al banco y para la entidad es un pasivo, una obligación. De manera muy simplificada, pero real (fuente Reserva Federal), el balance del SVB a 31 de diciembre de 2022 era así:

SVB.

Un poco de historia

Debemos volver a 2021. Durante ese año, dada la euforia de inversiones y dinero barato poscovid, el banco captó depósitos de clientes y estos subieron de 102 a 189 billones de dólares, según datos de la propia Reserva Federal.

Este aumento del pasivo (recordemos el balance de un banco) se compensó con una inversión en el activo de aproximadamente la mitad en bonos hipotecarios a largo plazo, ante la expectativa de que los tipos de interés no subieran tanto.

Pero las presiones inflacionistas hicieron que la Reserva Federal llevara a cabo las subidas de interés más rápidas de los últimos 40 años. Estas subidas produjeron, específicamente para el SVB, dos efectos letales:

  1. Los depositantes compararon y prefirieron invertir en letras del Tesoro al 4,5 % sin ningún riesgo, antes que en un depósito bancario con menor rentabilidad y mayor riesgo, y retiraron sus depósitos del SVB a una velocidad inusitada.
  2. Cuando suben los tipos de interés del mercado, los bonos a largo plazo pierden valor, y pierden más valor cuanto más rápido suben los tipos y más a largo plazo es el bono. En este caso, para el SVB estas subidas de tipos han supuesto pérdidas en su cartera de miles millones de dólares. Pérdidas no realizadas (entonces), pero sí contabilizadas.

Así, los depositantes empezaron a retirar grandes cantidades de sus cuentas (pasivo). Ante esta fuga de depósitos, el banco, incapaz de solicitar su dinero a los clientes a los que había prestado dinero a plazos determinados, se vio obligado a vender, para satisfacer la demanda de efectivo de sus clientes, los bonos (activo) que había comprado como inversión, pero los tiene que vender con enormes pérdidas. Esas pérdidas latentes se materializan, aceleran y el banco corre peligro de quedarse sin liquidez.

La Reserva Federal ha intervenido, rescatando a cuentacorrentistas y a depositantes, asegurándoles todo su dinero (más allá de los 250 000 dólares garantizados por la FDIC) pero los accionistas y los que tenían bonos del banco no serán rescatados.

En este punto, cabe resaltar que, cuando se rescata a un banco, se rescata a sus clientes de depósitos y cuentas. Sus accionistas, sus dueños, no son rescatados y lo pierden todo, como por otra parte es lógico. Asimismo, tampoco lo son quienes invirtieron en bonos emitidos por el SVB. Los directivos han sido reemplazados y todavía en este momento desconocemos si la rápida intervención de la FED logrará atajar el problema. Pero sí que podemos establecer ya varias conclusiones:

  • Aparentemente, el error de los gestores ha sido financiar con dinero a corto (los depósitos) inversiones a largo plazo (los bonos).
  • El negocio bancario se basa en la confianza. Lo que hace el banco con nuestro dinero es prestarlo e invertirlo. Cuando nosotros depositamos dinero en un banco se lo estamos prestando y la entidad, en parte, lo presta o lo invierte. Es su función. Yo estoy tranquilo mientras confíe en que mi dinero está seguro.
  • Una subida de tipos tan rápida y de tanta magnitud siempre tiene consecuencias.
  • La época de dinero gratis o casi gratis que hemos vivido ha sido un enorme distorsionador de la realidad y del binomio riesgo/rentabilidad.

A la hora de escribir este artículo aparentemente la intervención de la Reserva Federal ha calmado a los mercados, pero la situación es, cuando menos, volátil.

¿Qué sucede cuando opinamos?

Nuestra página web, además de ofrecer varias actividades, es un foro de opiniones, no en vano, tiene la extensión ‘.blog’. Bien, alguien podría decir que todas las intervenciones van dirigidas en un mismo sentido: en parte es verdad, pues tratamos de reforzar – frente a otras opiniones, bienvenidas sean – nuestros objetivos culturales definidos en el “Acerca De” de nuestra página, que me permito recordar:

“… El proyecto SIERRA NORTE desarrolla actividades culturales con una visión abierta que ayude a descubrir un PATRIMONIO común de VALORES integrante de las raíces de EUROPA. Defendemos una sociedad basada en la libertad de la persona y fundamentada en:

  • Defensa de la Ley Natural según los principios éticos y culturales mayoritariamente defendidos (declaración de los derechos humanos 1948)
  • Democracia basada en la separación de poderes, igualdad ante la ley, defensa de la vida y de la libertad de educación dentro del respeto mutuo
  • Economía libre de mercado y protección social armónicamente reguladas por el Estado…”

Haciendo una búsqueda en internet sobre “opinión”, me he encontrado un texto referente a Katy Faust, que dice: ¿Qué puede hacer ella?, se pregunta en The Federalist. Y responde: “Todo lo que pueda para fortalecerme a mí misma y a los demás”. E invita a los disconformes con la cultura actual a participar más activamente en su entorno. “Todos tenemos una esfera de influencia: nuestra familia, grupo de amigos, conexiones en redes sociales, iglesia, escuela o lugar de trabajo”.

Otro texto encontrado, del periodista de Le Monde Martin Untersinger, resalta la importancia de tener un espíritu crítico: “Como se suele decir, nuestros datos personales son el combustible de la economía del siglo XXI. Quien los controle puede obtener grandes beneficios e incluso poder. Lo que está en juego no es la intimidad de nadie en particular, sino la libertad de todos”. Esto es lo que exige, dice Untersinger, “reglas políticas para limitar la recolección y la explotación de datos”. Pero también hace falta una respuesta en el plano individual: “un uso de la tecnología más frugal y más descentralizado”.

Y ahora una pequeña experiencia personal: Fue con ocasión de una reunión de antiguos colegas de trabajo, en donde salió a relucir temas culturales, nada menos que sobre la “influencia”. No todos coincidimos, menos mal, así que nos enriquecimos mutuamente, y sobre todo nos dio la oportunidad de estudiar el tema con independencia de estereotipos comúnmente aceptados.

Hay, además, una razón de pura conveniencia personal: una vida atenta a lo que se dice fuera de nuestro entorno ideológico resulta mucho más estimulante. “Sin la confrontación, (…) se termina por vivir de imitación y conformismo”, dice Bruno Mastroianni en La disputa feliz. En cambio, quienes se exponen a otros puntos de vista, descubren contenidos, enfoques y modos de decir novedosos. No se trata – pienso- de aceptar sin más opiniones contradictorias, más bien de comprender la parte de verdad que hay en otros puntos de vista.

Supongo que las próximas elecciones nuestro voto se guíe más por el bien común que por los criterios de partido, pero va a ser difícil sin la posibilidad de listas abiertas. ¡Cómo me gustaría que los parlamentarios tuvieran realmente libertad de voto con independencia del partido al que pertenecen! Así se verían obligados a defender su opinión, por no decir su puesto. Tal como están las cosas, en vez de 300 con 30 me sobra.

¿Qué sucede cuando opinamos? Creo que las cosas terminan cambiando, y supongo que a mejor pues la verdad se abre camino al ser mejor que la mentira. Como ejemplo, pongo este video que tomé en la manifestación por la vida el pasado día 12, en Madrid:

Marcha por la Vida, 12-03-2023, Madrid

“Europa necesita una integración de todos sus recursos y reforzar su estructura tecnológica e industrial”

Emiliano López Achurra, presidente de Petronor y consejero de Repsol, imparte una conferencia en la Universidad de Navarra:

“La articulación física de Europa no es suficiente. Precisa de una integración de todos los recursos y de un refuerzo de su estructura tecnológica e industrial”. Así lo ha afirmado en la Universidad de Navarra Emiliano López Achurra, presidente de Petronor y consejero de Repsol, en una conferencia que ha impartido a los estudiantes del Grado en Filosofía, Política y Economía (PPE), en el marco de la II Jornada Tomás Moro, patrón de los gobernantes.

En el acto, presidido por la decana de la Facultad de Filosofía y LetrasJulia Pavón, el experto ha defendido una transición tecnológica común que favorezca los procesos de transición energética que se están planteando en la sociedad: “Para abordarla es necesaria una reestructuración y una reindustrialización con base tecnológica europea”, ha afirmado.

Asimismo, ha señalado que esta apuesta también es necesaria en materia de Defensa, un ámbito que, en su opinión, no se puede excluir del debate. «Europa necesita una unificación de posiciones para tener fortaleza en términos de seguridad de suministro en materias primas, y no la hay si no se tiene fortaleza militar”.

Ejemplo de ello son, según ha apuntado, Estados Unidos, «con un gran potencial militar extraterritorial y con una fuerte capacidad para aplicar sanciones internacionales, o China, que lo hace a través de sus tribunales». Así, ha defendido que Europa necesita plantearse mecanismos para sumar esfuerzos y unificar posiciones.

La importancia de conocer la Historia para entender el presente

Por otro lado, López Achurra ha subrayado a los asistentes la importancia de conocer los episodios que han determinado la construcción y la integración de Europa y que han significado «nuestra tabla de salvación”. Tratados como el de la CECA, el de Roma o la Euratom, o crisis como la del Canal de Suez, la caída del muro de Berlín o los atentados del 11 de septiembre son algunos de los hitos por los que ha realizado un recorrido para explicar las consecuencias que estos tuvieron en el devenir de la historia y configuración europeas.

En este sentido, ha recordado la necesidad de evaluar y analizar el panorama internacional y sus estrategias sin caer en el corto plazo: “Lo que somos ahora es resultado de más de 200 años de historia: los procesos históricos generan cambios de mentalidad que se producen hasta pasadas dos generaciones, por eso la inmediatez es muy mala consejera”.

López Achurra, quien se ha reconocido como “un europeísta confeso”, ha definido Europa como “un espacio sociopolítico y económico que genera seguridad en la preservación de nuestros derechos y libertades” y ha señalado que su proyecto se estructura en base a su conocimiento histórico, sociológico y económico. “Las crisis en Europa han generado dinámicas de construcción que es esencial conocer para entender nuestro presente”.

El Papa da la razón a Giorgia Meloni

Publicamos este artículo de Infovaticana que comenta la grave situación de del tráfico de emigrantes:

Es habitual ver a Francisco pronunciarse sobre cuestiones migratorias, pero este pasado domingo, además de condenar el trágico suceso en las costas de Crotone, añadió una nueva crítica y puso el dedo en la llaga: las mafias.

Que el Papa Francisco tiene un mensaje proinmigracionista y en defensa de «puertas abiertas», «sin fronteras» y «sin muros», no es ninguna novedad.

Desde hace varios años, la derecha alternativa en varios países europeos han criticado con ahínco el peligro de la inmigración ilegal en Europa por varias razones como por ejemplo, la infiltración de terroristas y delincuentes en Europa, la pérdida de identidad de las naciones europeas o el tráfico de personas realizado por las mafias.

Defender estas tesis ha sido motivo de innumerables críticas a estos partidos y sus líderes políticos como a Orbán en Hungría, Meloni y Salvini en Italia, Abascal en España o Le Pen en Francia. La postura que vienen defendiendo estos partidos es la de mantener un control y defensa de las fronteras de sus países, del mismo modo que la Guardia Suiza defiende la integridad física del Papa y del estado Vaticano.

Con frecuencia, cuando a nivel político se denuncia el drama de la inmigración ilegal, se es tachado rápidamente de xenófobo y racista tanto desde fuera como desde dentro de la Iglesia, por un mal entendimiento de la virtud de la caridad. Defender la frontera de un país no se hace por odio al de fuera sino por amor a los de dentro.

¿Francisco xenófobo?

«Expreso mi dolor por la tragedia ocurrida en las aguas de Cutro, en Crotone. Rezo por las numerosas víctimas del naufragio, por sus familiares y por quienes han sobrevivido. Manifiesto mi reconocimiento y gratitud a la población local y a las instituciones por la solidaridad y la acogida hacia estos hermanos y hermanas nuestros y renuevo a todos mi llamamiento para que no se repitan tragedias similares», dijo el Papa ayer en el ángelus.

Además, el Papa añadió la siguiente petición: «¡Que se detenga a los traficantes de seres humanos, que no sigan disponiendo de la vida de tantos inocentes!» Una afirmación que bien podría escucharse en cualquier acto político de estos partidos que defiende en control de las fronteras y apuestan por una inmigración, legal y ordenada en función de las necesidades económicas y sociales de los países receptores.

Es evidente que a nadie se le pasa por la cabeza tachar a Francisco de racista o xenófobo por semejante afirmación ya que simplemente denunció un hecho real y objetivo y es que las mafias operan y trafican con los seres humanos. Les venden el paraíso (Europa) a cambio de grandes sumas de dinero para después lanzarlos a la deriva en el Mediterráneo.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que sigue subiendo en las encuestas, recogió el guante de Francisco y afirmó en sus redes sociales que «las palabras del Santo Padre son un gran recordatorio para todas las instituciones. Como Gobierno las hacemos nuestras, continuando utilizando todas las fuerzas necesarias para combatir a los traficantes de personas y detener las muertes en el mar».

Le parole del Santo Padre rappresentano un grande richiamo per tutte le Istituzioni. Come Governo le facciamo nostre, continuando a impiegare tutte le forze necessarie per combattere i trafficanti di esseri umani e fermare le morti in mare

La advertencia de Sarah

Voces autorizadas de dentro de la Iglesia ya han denunciado en infinidad de ocasiones el drama y el peligro de aceptar y blanquear la inmigración masiva, ilegal y descontrolada.

El cardenal guineano Robert Sarah, ya alertó en una entrevista en 2019 que “es una falsa exégesis utilizar la Palabra de Dios para valorizar la migración”. En entonces prefecto para el Culto Divino, afirmaba que “esta voluntad actual de globalizar al mundo suprimiendo a las naciones, las especificidades, es una locura total”.

“Cada uno de nosotros debe vivir en su país. Como un árbol, cada uno tiene su terreno, su ambiente donde crece perfectamente. Más vale ayudar a las personas a crecer en su cultura que animarlas a venir a una Europa en plena decadencia”, alertaba Sarah.

El purpurado guineano subrayó que “todos los inmigrantes que llegan a Europa están hacinados, no tienen trabajo, ni dignidad… ¿Es esto lo que quiere la Iglesia? La Iglesia no puede colaborar en esta nueva forma de esclavitud en que se ha convertido la migración de masa”.

El retratismo en Sorolla como culminación de un milenario proceso en la historia de la pintura

Publicamos el siguiente extracto de la conferencia de AMANDO DE MIGUEL, del 6 de marzo de 2023 en la Casa de Cultura de Collado-Villalba:

Resulta patente que esta conferencia abre un ciclo sobre Joaquín Sorolla, en el centenario de su muerte. El pintor decidió pasar sus últimos años en esta comarca de la Sierra de Madrid. Valga mi lección como homenaje.

Lo más probable es que esta sea la última conferencia que imparto en mi vida, que, también, ha acabado por desarrollarse en estas tierras.

Lo más raro de una conferencia sobre arte es que, en el estrado, no haya una pantalla, en la van sucediéndose imágenes y frases. De tal manera, que los asistentes deben seguir mi intervención oral y gestual.  Creo que este formato tradicional comunica mucho mejor. A lo largo de la exposición, iré dando muchas referencias que, luego, cada uno podrá convertirlas en imágenes, a través, de sus archiperres informáticos. Así, se realiza mejor la idea de la “conferencia”, etimológicamente, como un negocio que llevan ambas partes interesadas; en este caso, el profesor y el auditorio. El profesor se encarga de la primera parte: la lección. Los asistentes al acto la completan por su cuenta.

Lo más pretencioso de esta charla es que intento entender el retratismo de Sorolla como el fastigio del imponente edificio de la historia de la pintura, levantado tras milenios de esfuerzos. Naturalmente, mi tiempo es limitadísimo y solo podré aportar algunas pinceladas; nunca mejor dicho. La inteligencia y el interés de los asistentes al acto sabrán rellenar los huecos de mi nesciencia.

El arte, en cualquiera de sus formas, es un lenguaje de símbolos para comunicar algo valioso a las personas que no lo han visto realizar. El artista, artesano o artífice dejan su testimonio interpretativo de la naturaleza y sus modificaciones para el deleite de las generaciones venideras. En definitiva, lo que permanece del arte es la obra bien hecha.

En los albores de la humanidad, los primeros símbolos fueron el gesto, el habla, el vestido y los adornos del cuerpo. Se trataba de diferenciarse de los otros cuadrúpedos. Los primeros gestos fueron, seguramente, de alarma o de satisfacción. Las primeras palabras pudieron servir como imperativos. Una vez asentados los cazadores-recolectores, dos descubrimientos dieron lugar al gran salto hacia la historia, propiamente, dicha: la escritura y el usos de los metales.

A grandes rasgos, cabe entender la dimensión cronológica del arte en estas tres grandes fases: (a) Un primitivo arte tactil, fundamentalmente, hecho con las manos. Son los primeros atisbos de la arquitectura (los menhires, tallados, o no, con relieves) y de la escultura. Ahí, se situarían las Venus esteatopigias, símbolos de la fertilidad o, más probablemente, de las hambrunas del pasado milenario. Todo ello se realizó mucho antes de la escritura; es decir, en plena prehistoria. (b) Sobrevenida, ya, la escritura (hace unos 8000 años), aparece la pintura, con el precedente de los dibujos esquemáticos del arte rupestre (Altamira, por ejemplo). Las primeras pinturas, propiamente, dichas, se dan en China, en la India, en Egipto; algo, también, en los frescos y mosaicos de Grecia y Roma, aunque, en la práctica, hay que considerarlos perdidos. Se trata de una pintura caligráfica. Es decir, es parte implícita o explícita de un texto escrito. (c) Todavía estamos muy lejos de la fase definitiva: la pintura, propiamente, figurativa o individualizada, la que da lugar al retrato y el paisaje. Ambos géneros intentan resaltar a un individuo concreto o al medio natural o urbano en que se mueven. Nótese que, entre esas tres fases cronológicas, transcurren siglos y milenios.

No sé si el placer estético es consustancial con la naturaleza humana. Empero, en cada momento histórico (y prehistórico) se manifiesta con unas u otras expresiones. Lo extraño es que la pintura haya tardado tanto tiempo en generalizarse. Algo parecido podríamos decir de la escritura. Ahí, se detecta el parentesco entre esas dos manifestaciones del espíritu humano: ambas tratan con símbolos, más o menos, abstractos: colores, letras, jeroglíficos. Son, por ello, lenguajes y de una notable dificultad para dominarlos.

Hablamos con soltura de la prehistoria, esto es, antes de la escritura con y sin abecedario. Pues bien, la mayor parte de la historia de la humanidad se desarrolló en ese extenso lapso, del cual sabemos muy poco.

Las que llamamos culturas antiguas (China, India, Persia, asirios, hebreos, fenicios, cretenses, griegos, romanos, culturas americanas, etc.) desarrollaron con esmero el arte tactil e, incluso, la pintura caligráfica. Por tal entiendo la no figurativa. Lo suyo fue el arte arquitectónico y las esculturas o relieves. Cierto es que hay magníficos ejemplares individualizados (el busto de Nefertiti, el escriba sentado), pero, son esculturas, no pinturas.

Aun dentro de la historia, propiamente dicha, la pintura representaría un segundo nivel de abstracción, después de la escritura, que no se da con facilidad. Hay que esperar muchos siglos para que se produzca tal avance. Costó un enorme esfuerzo de generaciones el proceso de llegar a la pintura figurativa, el retrato y el paisaje. Se trataba de una especie de apropiación simbólica del prójimo. Todavía, hay culturas en las que no se permite el retrato.

Incluso en los orígenes de la cultura occidental o europea, durante la Edad Media, aunque, haya un desarrollo notable de la pintura, todavía no surge el retrato o el paisaje. Las figuras humanas que aparecen en los retablos y cuadros son personajes bíblicos o encarnaciones de la mitología grecorromana. Los paisajes de algunos de sus fondos no intentan reflejar la realidad circundante. Son, más bien, representaciones idealizadas del Jardín del Edén. De todas formas, supusieron el paso necesario (que duró algunos siglos) para que empezara a manifestarse el gusto por el retrato y el paisaje, esto es, la naturalidad.

Una pintura valiosa implica la existencia de un espectador que pueda contemplarla. La condición llega a ser un agobio en los museos actuales, por el amasijo de visitantes. Por eso, hoy, es más privilegio que nunca, el hecho de atesorar cuadros originales en una casa particular.

Nos podríamos preguntar por qué, durante tantos siglos, los artistas y sus clientes se resistieron a dar el paso de utilizar los pinceles para plasmar figuras cotidianas o paisajes identificables. La respuesta podría estar en la creencia de que ese menester constituía algo sagrado o de una elevación moral inasequible para el común. De, ahí, que la salida fuera la de pintar retablos y cuadros con motivos litúrgicos o mitológicos. Era otra versión de la literatura dominante en la Edad Media, con los mismos motivos de lo que se consideraba egregio. Recuérdense los “libros de caballerías”, que tanto entusiasmaban a don Quijote.

El gran salto se produce con la llegada del humanismo (siglos XV y XVI). Supone el redescubrimiento de la persona concreta, en un ambiente identificado. Es toda una revolución, antes de la industrial o científica. El nuevo humanismo pictórico se desarrolla, sobre todo, en los Países Bajos, Flandes y Alemania. Son las mismas naciones que se adelantan a cristalizar una burguesía, en el sentido de las personas no adscritas al vasallaje del sistema feudal. (Stadtluft macht frei, esto es, “el aire de la ciudad nos hace libres”). Uno de los efectos prácticos es que esa burguesía puede constituirse en cliente de las obras pictóricas. La Iglesia o los nobles, ya, no son los únicos destinatarios de las creaciones de los pintores. Por tanto, el contenido de los cuadros bien puede ser personas concretas, escenas domésticas o paisajes conocidos. Un cuadro característico de ese periodo es “el cambista y su mujer” (1514) de Quentin Assys. El apogeo del nuevo estilo lo representa Hans Holbein con sus retratos de Tomás Moro (1527), de Erasmo de Rotterdam (1532) y “los embajadores” (1533). Ni qué decir tiene que todos esos retratos de ilustres personajes se realizan en el estudio del pintor. Hasta finales del siglo XIX, los pintores debían obtener sus pinturas de la elaboración que hacían los ayudantes en la trastienda. Esto fue, así, durante toda la Edad Media. En la cual se respetaban ciertas tradiciones. Por ejemplo, el color azul se obtenía sobre la base del lapislázuli, una materia prima importada del Oriente; por tanto, muy cara. Por eso la convención fue que ese color se reservaba para el manto o la túnica de la Virgen María.

Existe un gran acuerdo respecto a asociar la época renacentista con la secularización de la vida pública, tradicionalmente, sacral. Tan decidido es ese proceso que termina por afectar a muchos otros cambios de la sociedad.  No es el menor el que aquí nos ocupa. En efecto, la pintura rompe con los moldes inveterados, que obligaban a reservarla para asuntos sublimes, recordando la Biblia o la mitología grecorromana. En su lugar, se introducen tratamientos más cercanos. Por tanto, lo lógico es desembocar en el retrato o el paisaje identificables.

Esta excursión a la Edad Media parece un contrasentido con la época “moderna” que estamos alumbrando; pero, no es, así del todo. Las fases de la historia se suceden con un cierto solapamiento, sin renegar del todo con el pasado. Pensemos en uno de los pintores más característicos de este periodo humanista: Alberto Durero. Es, más bien, un grabador, pero, supo dar con un nuevo género que iba a revolucionar la pintura figurativa: el autorretrato. Hay varias versiones, desde 1493 a 1500. Aunque, sea un rasgo de modernidad, se nota el tirón de la tradición medieval. Durero se presenta con el rostro de lo que, idealmente, parecía ser el de Jesucristo. Hizo lo que pudo para adaptar su figura a la convencional de Cristo. Por cierto, se trata de una idealización que se mantiene hasta hoy en la iconografía religiosa. Como es natural, nadie puede saber cómo era el rostro de Jesucristo. Tampoco es que estemos hablando de una pura idealización por parte de Durero.  El cual fue el primero en estudiar el cuerpo humano desde una perspectiva anatómica, esto es, científica. Fue antes de que se permitieran las disecciones de los cuerpos humanos en las Facultades de Medicina.

Hasta la revolución humanista, los artistas eran, más bien, artesanos. Pero, desde ese punto en adelante, les acucia el afán de distinguirse. Es una pretensión que tarda en cumplirse siglos enteros. Insisto en que, en la historia del arte, toda evolución es lenta.

Por lo que respecta a Italia, la cuna de la pintura moderna, cabe hacer una pequeña reflexión sobre la gigantesca figura de Miguel Ángel. El hombre se consideraba, humildemente, como un escultor. Es decir, no pretendía pasar del arte tactil, bien que llegó en ese terreno a extremos sublimes. Por eso se resistió tanto a hacerse cargo de los frescos del techo de la Capilla Sixtina en el Vaticano. Estuvo trabajando en esa grandiosa obra, con intermitencias y vacilaciones, durante diez años, de 1502 a 1512. Estuvo a punto de ser sustituido por Rafael, a quien se le concedió el honor de firmar “La escuela de Atenas”, una inmensa pieza, situada a la entrada de la Capilla Sixtina, todavía, de ambiente medieval. Basta recordar el mayor descubrimiento de la obra de Miguel Ángel: nada menos que la continuidad de la creación, a través, del sutil contacto del dedo de Dios con el de Adán. Sus figuras pueden parecer estudios escultóricos, pero ese encuentro de Dios con el Hombre es toda una apología del humanismo imperante en la época. Por cierto, esa representación, junto al texto del Génesis del que parte Miguel Ángel, es una confirmación del carácter evolutivo de la creación del mundo. La polémica posterior entre el creacionismo y el evolucionismo es un puro disparate.

Nos adentramos en el Barroco con la figura estelar de Velázquez. Recordemos que la esencia del retrato es considerar que “el rostro es el espejo del alma”. Velázquez pudo haber añadido: “y de las manos”. Eso es lo que se traduce en el magnífico retrato del Papa Inocencio X. El cual le dijo al pintor que el cuadro había resultado troppo vero (demasiado veraz). Por cierto, en su estadía italiana, Velázquez compuso un extraño paisaje, quizá, el primero del nuevo género: “Vista del rincón de la villa Médicis”. Da la impresión de que el artista ha trabajado en el exterior, como, más adelante, harían los impresionistas. Velázquez se adelanta a muchos desarrollos. Por ejemplo, el autorretrato y no, precisamente, con el método tradicional del espejo. Figura como un añadido en una esquina de “Las lanzas”. Llega a su plenitud en “Las meninas”, en el que el espectador del cuadro no sabe muy bien de qué se trata. Lo más seguro es que Velázquez buscara una excusa para autorretratarse. En algunos de los académicos retratos de las figuras de la Corte, introduce Velázquez otra novedad: el fondo del paisaje azulado del Guadarrama. Bien es verdad que los retratos se hacen en el estudio del pintor, en uno de los aposentos del Alcázar. Pero, esos paisajes de fondo se pueden identificar como parte de la realidad. Nada tienen que ver con los idealizados de los cuadros medievales. Otra ruptura con la tradición es que, en sus obras con motivos mitológicos, los personajes parecen extraídos de la vecindad. Más ternura da la serie sobre bufones y enanos para entretener a la Corte. Al trasladarlos al lienzo, adquieren una especial dignidad.

No hay más remedio que caminar a trompicones en este rapidísimo viaje por el tiempo. Baste recordar, de pasada, el inmejorable retrato de Jovellanos que le hizo Goya, quien, por cierto, iluminó muy bien el paisaje madrileño. Era, todavía, el siglo XVIII, el de los ilustrados. En el XIX se producen dos revoluciones (aparte de las consecuencias de la Revolución Francesa): la fotografía (en blanco y negro) y la disponibilidad de pinturas industriales. En consecuencia, los pintores, mayormente, impresionistas pudieron salir al campo a gozar de los colores y los paisajes, aparte de unos buenos retratos. Era la eclosión definitiva de la pintura figurativa, tal como aquí la he considerado. Se hizo esperar muchos siglos.

Por fin, llegamos a la eminencia de Joaquín Sorolla. La novedad es que pinta en el exterior, antes, incluso, que algunos impresionistas. La verdadera novedad es que integra retratos, escenas cotidianas y paisaje. También, se ejercita en temas clásicos, como el desnudo, como réplica de “La Venus del espejo” de Velázquez. El valenciano organizó un viaje a Londres con el exclusivo objeto de contemplar la obra velazqueña. Coincidían en que el atractivo erótico no estaba, propiamente, en el cuerpo desnudo, sino en la posición horizontal. Hace un más de un siglo, una “horizontal” era una suripanta de vida alegre. Sorolla rogó, encarecidamente, a su mujer, Clotilde, para que posara en una réplica del cuadro velazqueño, es decir, de espaldas. Consiguió una obra maestra.

Sorolla realiza varios autorretratos en el estudio por el tradicional método del espejo. No son lo más innovador de su trabajo. El verdadero atractivo está en las escenas de playa, donde los retratados son parte del paisaje. Vienen a ser como instantáneas de una sesión fotográfica. La cima del retratismo podría ser “el paseo a la orilla del mar” (1909) de su mujer, Clotilde, y su hija, María. Los rostros importan menos que los cuerpos cimbreantes, vestidos de blanco, de luz, y en movimiento suave, como, siempre, suelen ser los paseos por la playa.

Un notable avance es el retrato de Alfonso XIII en uniforme de húsar, realizado en los jardines de La Granja en 1907. Es, por tanto, otro experimento de un retrato en la naturaleza con el inusitado colorido del uniforme de gala. Contiene otra novedad: la realización de esta obra fue filmada y se conserva la película. En ella se aprecia el paso de la luz solar a través de las hojas de los árboles. A la par de ese retrato, Sorolla pinta otro de su hija María en el mismo sitio de La Granja. Su hija acababa de salir de una tuberculosis.

Caben algunos matices para interpretar las novedades de Sorolla en el retratismo. Se ha dicho que maneja el color como nadie. Hay más. Pinta los personajes en movimiento pausado y, por tanto, alcanza a plasmar el color que circula por el aire, como reflejo del material soleado. Puede ser la arena, el agua o el boscaje. La conjunción nunca fue tan lograda por los impresionistas, a cuya cofradía el valenciano se resistió a apuntarse. Aun, así, tuvo más éxito en el extranjero que en su patria. Quizá, en España, aún, no se había decantado una burguesía ávida de coleccionar obras de arte.

Es hora de plegarse a unas conclusiones prácticas sobre esta excursión a la historia de la pintura figurativa, en el sentido indicado del retrato y el paisaje. Todos podemos entenderla; basta con saber leer y escribir. Insisto en que la pintura es otra forma de lenguaje. De, ahí, que a Sorolla lo podamos ver como un contemporáneo y un compatriota. Los yanquis hispanófilos lo elevaron a la dignidad de cronista pictórico de la España tradicional, la de los trajes típicos de tantas fiestas locales. No obstante, ese colosal empeño no es lo mejor de su obra. Para mi gusto, sigue destacando el frágil paseo a orillas del mar de Clotilde y María. Hay veces en que un humilde sendero nos puede conducir hasta las estrellas.

                                             ***

Esta ha sido mi última lección. No vean nada dramático en ello. Parafraseando al general MacArthur, diré que los viejos profesores nunca mueren; simplemente, se desvanecen.

Las claves de la persistencia del régimen iraní

Por ANTONIO R. RUBIO de Aceprensa:

Desde septiembre de 2022 Irán ha vivido una oleada de manifestaciones y protestas cuya chispa inicial fue la muerte en una comisaría de la joven de origen kurdo Masha Amini, arrestada por llevar mal puesto el velo islámico. Desde entonces ha habido unas 20.000 detenciones, han resultado muertos más de 500 manifestantes y 700 han sido procesados y condenados, de los que cuatro han sido ejecutados. Ante la prolongación de la revuelta, no han faltado los pronósticos sobre una posible caída del régimen, ni las percepciones sobre un paulatino principio del fin ante la imposibilidad de contener una amplia marea popular.

También se han efectuado comparaciones con los sucesos de 1978, cuando la presión de la calle, alentada por los partidarios del ayatolá Jomeini, llevó al año siguiente al exilio del Sha y a la proclamación de la República Islámica. Con todo, el régimen, instaurado el 11 de febrero de 1979, parece resistir, como en ocasiones pasadas, al descontento de la calle.

Lecciones de la historia

Hay, sin embargo, una notable diferencia con aquel momento histórico de hace casi medio siglo. El Sha era un gobernante cada vez más aislado. Había caído en la simplicidad de imponer, sobre todo a partir de 1963, un proceso de occidentalización conocido como la “revolución blanca”, con la que pretendía hacer frente a dos enemigos: el clero chií, del que afirmaba que mantenía a Irán en la barbarie, y la amenaza comunista. Proclamaba al mismo tiempo el retorno del antiguo Imperio persa, cuyo 2.500 aniversario celebró con fastos en las ruinas de Persépolis.

En cambio, el Sha dejaba en un plano muy secundario el factor religioso-cultural, sin tener en cuenta que los iraníes estaban más familiarizados con Alí, último de los califas sucesores de Mahoma, que con Ciro el Grande. Esta percepción un tanto simplista era compartida por algunos de los consejeros norteamericanos del monarca iraní, como Kermit Roosevelt, que pensaban que el poder del clero chií disminuiría con la modernización, identificada exclusivamente con la occidentalización. Cabe añadir que el periodista polaco Ryszard Kapuściński recogió en uno de sus libros (El Sha o la desmesura del poder) el estupor del Sha ante las revueltas populares, pues, como tantos otros, aquel gobernante consideraba el progreso material como la culminación de la felicidad terrena.

Pero el rechazo del régimen imperial iraní no se basaba solo en la religión, sino que tenía un fuerte componente nacionalista. La monarquía había ligado voluntariamente su supervivencia al apoyo de Estados Unidos a partir del golpe de Estado que devolvió el poder absoluto al Sha en 1953, dos años después de implantarse el gobierno de Mohammad Mosaddegh, el político reformista que nacionalizó el petróleo iraní.

La dependencia del régimen imperial respecto a Washington terminaría hiriendo el orgullo nacional. De ahí que la clave de la revolución jomeinista de 1979 consistió precisamente en unir el nacionalismo y la religión, algo que evidentemente no pudieron hacer otras fuerzas opositoras al régimen como la clase media liberal y los comunistas. Sobre este particular, escribió Octavio Paz en su obra Tiempo nublado: “Los partidarios de Jomeini están unidos por una ideología tradicional, simple y poderosa, que se ha identificado con la nación misma”. En contraste, los partidarios del liberalismo y del comunismo no habían tenido lo suficientemente en cuenta la cultura y la nación.

¿Democracia en Irán?

Esta reflexión histórica debería ser tenida en cuenta por quienes opinan que las protestas callejeras pueden contribuir a traer la democracia a Irán. Estas opiniones no distinguen adecuadamente entre democracia y libertad, porque si por democracia entendemos partidos políticos, la convocatoria de elecciones y un parlamento, Irán ya los tiene, pues están establecidos en la Constitución de 1979. Pero no es menos cierto que el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, acumula los principales poderes como jefe de Estado. El presidente de la República, elegido por sufragio universal cada cuatro años, no deja de ser un primer ministro sometido a la supervisión del Líder Supremo. Además, es significativo que el parlamento iraní, elegido por los ciudadanos por un período de cuatro años, tenga la denominación de Asamblea Consultiva Islámica.

Al igual que en algunos países durante la Primavera Árabe, no hay líderes destacados de las protestas en Irán

Formalmente hay una separación de poderes, aunque los derechos y libertades fundamentales, en el sentido occidental de estos términos, y el Estado de Derecho brillan por su ausencia en el escenario político. Los partidarios de la República islámica, pero también los del régimen chino entre otros, alegarían que la democracia tiene unas características nacionales específicas. En este sentido hay que alabar el juicio premonitorio de Octavio Paz de hace cuatro décadas, en el libro arriba citado: “La pretendida universalidad de los sistemas elaborados en Occidente durante el siglo XIX se ha roto”.

En efecto, en el mundo de hoy existen autoritarismos, autocalificados de democracias, pero que rechazan expresamente el título de liberales. Hace unos años, el régimen de Vladímir Putin utilizaba el término de “democracia soberana” para contraponerlo al de democracia liberal u occidental. En el caso de Irán, el régimen jomeinista se mueve en parecidos planteamientos. La soberanía nacional, o más bien estatal, justifica toda argumentación en favor de una pretendida democracia, que no deja de ser un régimen autoritario sui generis, y hace de este tipo de regímenes un ejemplo de “democracias iliberales”, una expresión consagrada hace años por el politólogo estadounidense Fareed Zakaria.

Redes sociales y jóvenes en las protestas

La revuelta iraní guarda un cierto parecido con las revueltas de la Primavera Árabe de 2011 por tener su principal epicentro en las redes sociales. Son acciones de protesta protagonizadas por jóvenes que pretenden perturbar al régimen, acosarlo y llamar la atención en el exterior del país, con llamamientos a manifestaciones y concentraciones difundidas en las redes. Al igual que en algunos países durante la Primavera Árabe, no hay líderes destacados entre los contestatarios. No es, desde luego, un movimiento comparable a la revolución jomeinista de 1979, y sí guarda ciertas similitudes con las protestas de 2009, calificadas de “revolución verde” o incluso de “revolución de Facebook/Twitter”, y que iban dirigidas contra el presunto fraude electoral que arrebató el triunfo en las elecciones presidenciales al candidato reformista Mir Hosein Musavi y proclamó reelegido al presidente radical Mahmud Ahmadineyad.

Entre los que participan en las protestas actuales hay muchas personas comprendidas entre los 15 y los 20 años, que no aceptan las formas de control social y político impuestas por el clero chií. Es un factor para tener en cuenta en un país en que dos tercios de la población tienen menos de 30 años, aunque de este hecho no se puede sacar la conclusión de que necesariamente el régimen se vendrá abajo, tarde o temprano, por la presión de la juventud. Desde hace tiempo se viene diciendo que los jóvenes iraníes son los más proamericanos de todo Oriente Medio. Sin embargo, de un estado de opinión temporal o de unas modas culturales no se pueden hacer vaticinios políticos, pues muchos jóvenes no participan en las protestas, y para una buena parte de los que sí lo hacen, su actitud viene a ser una vía de escape ante la falta de perspectivas personales en lo social y en lo económico.

Algunas de las participantes en las manifestaciones precisan que sus protestas no son contra la religión, sino contra las estrictas disposiciones del clero chií

Hay quien ha calificado a la juventud iraní como los “nietos de Jomeini”: personas que, a diferencia de sus padres, solo han conocido el régimen de la República islámica. Muchos de ellos arremeten contra la hipocresía de sus progenitores, que suelen llevar una doble vida, pues en público aceptan los imperativos sociales y políticos establecidos por el poder, pero en privado no los practican. Además, el hecho de que algunos de esos jóvenes hayan recibido una esmerada educación es otro motivo para que no solo cuestionen el régimen, sino que sus críticas alcancen a la propia religión.

Pero en el fondo, estas posturas son minoritarias porque no estamos ante una revuelta antiislámica. En las protestas se señala sobre todo a las restricciones establecidas por el clero chií. Sería, por tanto, un error, cometido por algunos analistas políticos, afirmar que el debilitamiento de las creencias religiosas puede contribuir a la llegada de la democracia. No tienen en cuenta los factores culturales, la fuerza del nacionalismo y no solo la religión. Es el mismo error cometido por el Sha con su “revolución blanca” de 1963.

El clamor de las mujeres

En los últimos meses se han difundido en redes sociales y medios de comunicación extranjeros imágenes de mujeres cantando y bailando, montando en bicicleta, despojadas del velo y cortándose el pelo en público. “Mujer, vida y libertad” es el eslogan que ha dado la vuelta al mundo en lo que se ha venido en llamar la revolución de las mujeres. En Irán, el 60% de los universitarios son mujeres, pero un título de educación superior no les garantiza un mayor papel en la sociedad, y de un total de 290 diputados solo hay 17 de sexo femenino. Estas parlamentarias no cuestionan el régimen, aunque abogan por reformas que den mayor visibilidad a las mujeres.

En Irán, la occidentalización sigue teniendo la mala imagen de ir asociada a una época de neocolonialismo y dependencia exterior

Por lo demás, algunas de las participantes en las manifestaciones no se olvidan de precisar que sus protestas no son contra la religión, sino contra las estrictas disposiciones del clero chií. Las imágenes de las iraníes con vestimentas occidentales, o de las afganas y otras mujeres de países musulmanes, de las décadas de 1960 y 1970, difícilmente volverán a repetirse, aunque la República islámica dejara un día de existir. En Irán, la occidentalización sigue teniendo la mala imagen de ir asociada a una época de neocolonialismo y dependencia exterior. La combinación de nacionalismo, islamismo y antiamericanismo, que fue el detonante de la revolución jomeinista, sigue estando muy presente.

La geopolítica favorece al régimen

En un ejercicio de imaginación, algunos analistas especulan sobre qué sucedería en Oriente Medio si cayera el régimen islamista iraní, dando por sentado que un nuevo gobierno tendría unos especiales vínculos con Estados Unidos. Habría que subrayar que se trata de un espejismo similar al del “Irak democrático” que surgiría tras la invasión estadounidense de 2003. En los últimos años ha habido en Irak diversas citas electorales, aunque eso no equivale a la existencia de un régimen prooccidental o proestadounidense.

Por otra parte, la amenaza nuclear iraní ha forjado una insólita alianza de conveniencia, que en algunos casos ha conllevado un reconocimiento diplomático, entre Israel, Arabia Saudí y otras monarquías petroleras del Golfo. Esos países árabes, que en 2003 preferían el statu quo del régimen de Sadam Husein porque su caída beneficiaría a Irán, nunca se mostraron entusiasmados por el levantamiento de las sanciones internacionales a la República islámica, tal y como estaba previsto en el acuerdo de 2015, que Donald Trump echaría abajo. El retorno iraní a los mercados del crudo no solo sería una amenaza para el poder financiero de las monarquías petroleras, sino que rompería los equilibrios en el seno de la OPEP.

Además, la seguridad de Israel en el conjunto de Oriente Medio paradójicamente parece estar más “garantizada” con un Irán hostil que con un régimen aliado de Washington. El Irán islamista juega el papel de enemigo común e Israel se siente seguramente más cómodo con su actual distensión con la mayoría de los países árabes, entretejida a la vez de intereses económicos estratégicos, y que han puesto en un lugar secundario la tradicional defensa que el mundo árabe hacía de la causa palestina. Por su parte, Rusia y Turquía tampoco aplaudirían un cambio político en Irán. Moscú perdería un aliado en Siria y un destacado apoyo en el conflicto de Ucrania, y Ankara tendría otro competidor en el tablero geopolítico de la región.

En suma, las protestas iraníes representan las aspiraciones de libertad de amplios sectores de la población, aunque factores internos y externos parecen impedir que vayan a provocar próximamente un cambio de régimen.

La banalización de la vida del “nasciturus”

Por su interés, reproducimos este articulo de Aceprensa por BENIGNO BLANCO :

El aborto vuelve a ser noticia estos días en España a raíz de la próxima sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre la vigente ley de 2010. Pero en la mayoría de las informaciones ni se habla de la primera víctima del aborto, que es el nasciturus, el concebido por nacer, alguien que se ha convertido en invisible para nuestra sociedad incluso cuando de lo que se discute es sobre su vida.

Este fenómeno mediático, jurídico y político pone de manifiesto hasta qué punto en la sociedad española muchos –políticos, legisladores y magistrados constitucionales– ya han borrado de su memoria al pequeño ser humano que vive en el útero materno y discuten sobre el aborto como si su vida no fuese ni siquiera un factor relevante a ponderar y tener en cuenta.

El no nacido ha pasado a ser el gran desconocido; pareciera que el aborto no tiene nada que ver con él. Este dato muestra uno de los efectos más terribles de toda ley del aborto: la banalización de la vida del nasciturus en la conciencia colectiva. Se va perdiendo la conciencia de la fuerza normativa de la realidad; en este caso, de la realidad de una vida humana cuya supresión se da por legítima a priori, aunque se discutan los detalles al respecto. Incluso hemos sido testigos de cómo la propuesta de proporcionar a la mujer la posibilidad de recibir información ecográfica sobre su bebé ha sido considerada escandalosa y coactiva, en contra de lo que el derecho humanitario en materia sanitaria exige respecto al consentimiento informado de cualquier paciente ante un tratamiento médico por inocuo que este sea.

Plano deslizante

En 1985, el TC declaró que la vida del nasciturus está protegida por la Constitución, aunque legitimó la exclusión del castigo penal en determinados casos de graves conflictos de bienes entre su vida y otros derechos de la mujer de igual rango. En 1987, se autorizaron las clínicas privadas de aborto donde este se convirtió en un mero negocio, mientras la sociedad y los poderes públicos miraban para otro lado. En 2010, se legalizó lo que era ya una realidad práctica –el aborto libre– bajo la denominación de “sistema de plazos”; es decir, la vida del no nacido quedó totalmente desprotegida y privatizada hasta las 14 semanas de la gestación, y en la práctica, hasta la 22; su única protección puramente teórica era una fría información administrativa a la embarazada y la exigencia de un plazo de reflexión de tres días; y estas tibias exigencias las suprime ahora la nueva ley que se aprobará en breve.

A la espera del fallo sobre la ley de 2010, ya ha trascendido que el TC no va a aceptar ningún obstáculo al aborto. De esta forma, sostiene que lo que la Constitución decía en 1985 según su sentencia 53/1985 –que la vida del nasciturus estaba protegida por el artículo 15– ya no lo dice ese misma Constitución, aunque no haya sido modificada. Es decir, el TC anuncia que él mismo va a provocar una mutación constitucional por y ante sí mismo sin consultar a nadie; se arroga así un poder que la ley no le otorga e incurre en lo que en otras latitudes se llama “activismo político judicial”, creando un derecho al aborto que él mismo declaró en 1985 que no existía en nuestra Constitución.

Con la reforma de 2010, la vida del no nacido quedó totalmente desprotegida y privatizada hasta las 14 semanas de la gestación, y en la práctica, hasta la 22

Una vez más el plano deslizante que generan estas leyes, tanto las del aborto como las de eutanasia, se demostró real: inicialmente se aprueban para casos extremos y progresivamente se amplían a cada vez más casos, hasta convertir la excepción en un derecho irrestricto y financiado por el poder público. Y luego, como es un derecho, se extiende a las menores (¿cómo privarlas de un derecho?), se penaliza la objeción de conciencia de los sanitarios (¿cómo permitir que se opongan a un derecho legalmente garantizado?), se rechaza la información a la madre sobre su bebé como coacción a su derecho a abortar y se suprimen los derechos de los padres de familia impidiéndoles acompañar a sus hijas menores de edad embarazadas en sus decisiones al respecto.

Visibilizar al no nacido y ayudar a las embarazadas

Para devolver este debate a su centro hay que volver a hablar del no nacido y considerar su realidad; es uno de nosotros, un miembro más de la especie humana, con la misma dignidad que los que somos de más edad. Mientras este dato evidente se obvie, los debates sobre el aborto serán fruto de una logomaquia sin sentido y –como toda discusión que no tiene en cuenta la realidad de las cosas sobre las que se habla– solo puede dar lugar a decisiones injustas.

Y hay que volver a hablar de la mujer real que se plantea abortar; que no es una mujer que, sin presiones sociales, de pareja, económicas o laborales, se decida por el aborto en frío y sin ningún condicionamiento; con frecuencia, es una mujer agobiada por un embarazo imprevisto o sola y abandonada –cuando no directamente coaccionada– por el padre de la criatura, con miedos sociales, económicos y vitales asociados al embarazo y la maternidad; y a la que la sociedad le ofrece pagar todos los gastos si aborta o dejarla sola si decide ser madre. El aborto tiene dos víctimas: el niño que no nace y la mujer que aborta; y hay que mirar a las dos víctimas a la vez y ocuparse de ellas.

Estas decisiones parlamentarias y judiciales no cierran el debate sobre la protección de la vida y del derecho de la mujer a la maternidad, sino que trasladan la responsabilidad de hacer avanzar esas causas a la sociedad civil. Para ello, resultará más necesario que nunca que cada familia eduque a sus hijos en el amor y la protección de la vida, en la valoración de la maternidad y en una visión responsable de la sexualidad; y que todos los que dicen defender la vida frente al aborto se impliquen en el apoyo a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad que estén en su entorno.

El fruto cultural de una legislación permisiva y promotora del aborto desde 1985 ha sido la banalización de la violencia contra el nascitururs en la conciencia colectiva y ha creado –como denuncia la pensadora feminista Erika Bachiochi– estructuras de violencia machista contra las embarazadas abocándolas al aborto como la única solución a los problemas derivados de un embarazo imprevisto. Esta es la responsabilidad actual de la sociedad civil, de cada uno de nosotros: revolucionar ese estado de cosas desde la base, haciendo visible al no nacido como uno de nosotros y solidarizándonos activamente con toda mujer embarazada para que nunca esté sola.