La irracionalidad del materialismo: «Para ser ateo hoy, hay que creer en cosas bastante rebuscadas»

¿Tiene nuestro Universo una causa y, si es así, cuál es? Basándose en los grandes avances científicos del siglo XX, Olivier Bonnassies y Michel-Yves Bolloré aportan una rica obra, Dios, la ciencia, las pruebas, de la que se desprende que es más razonable creer que la causa de todo es necesariamente trascendente y que los incrédulos son mucho menos racionales de lo que creen. Reproducimos esta entrevista de Mickaël Fonton en Valeurs Actuelles:

Michel-Yves Bolloré (a la izquierda de la foto) y Olivier Bonnassies durante una de las numerosas entrevistas a las que ha dado lugar su libro, que puede verse en primer término: ‘Dios, la ciencia, las pruebas’

-¿Qué les impulsó a escribir este libro tan extenso? ¿Hubo algún desencadenante?

-Olivier Bonnassies: Cuando tenía 20 años, estaba en la École Polytechnique y no era creyente. Después, creé una empresa que iba bastante bien, pero pronto empecé a preguntarme para qué servía todo aquello. Me hice las grandes preguntas: ¿cuál es el sentido de la vida? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Pensé que no había respuestas a estas preguntas.

»Pero un día encontré un libro de Jean Daujat, un brillante normalien [ex alumno de la selectiva Escuela Normal Superior] titulado ¿Existe la verdad? y me sorprendió ver que había serias razones para creer en la existencia de Dios. Seguí estudiando el tema y salí convencido. Entonces me comprometí a cursar cuatro años de teología y, en los años siguientes, decidí dedicarme sólo a proyectos que tuvieran sentido. Así fue como conocí a Michel-Yves, que colaboró en dos de ellos.

»En 2013, hice una presentación sobre la existencia de Dios y las razones cristianas para creer en Él a una clase de filosofía de último curso de secundaria, donde estaban mis hijas. Me grabaron: el resultado fue un vídeo, Démonstration de l’existence de Dieu et raisons de croire chrétiennes [Demostración de la existencia de Dios y razones cristianas para creer], que tiene 1,7 millones de visitas en YouTube.

https://www.youtube.com/embed/YmAMijn00w0 »Michel-Yves lo vio, e inmediatamente me envió un correo electrónico para decirme que era muy bueno, pero que podíamos hacerlo mucho mejor en este tema al que llevaba treinta años dándole vueltas. Así fue como iniciamos nuestra colaboración y nos pusimos a trabajar. Contamos con el apoyo de una veintena de especialistas para que este panorama tan variado de las pruebas de la existencia de Dios fuera perfectamente preciso y estuviera documentado. Me alegra ver que el asombro que sentí cuando tenía 20 años es compartido ahora por un gran número de lectores.

-¿Cuáles son los objetivos que se persiguen? ¿Recuperar la fe (y cuál)? ¿Combatir el materialismo, el cientificismo?

-Michel-Yves Bolloré: ¡No, claro que no! Nuestro libro sólo trata una cuestión: la de la existencia o no de un Dios creador. Dios creador, definido al menos como un ser trascendente a nuestro Universo, no temporal, no espacial y no material. Este libro es una investigación sobre una docena de áreas independientes, trata del mundo real, en todos sus aspectos, y se limita deliberadamente a ese tema.

»No busca saber quién es, si se ha revelado y cómo vivir con Él, sino sólo de evaluar la probabilidad de su existencia. Para ello, el libro se apoya exclusivamente en la racionalidad. Pone sobre la mesa toda una serie de pruebas procedentes de diferentes campos independientes, evaluando, para cada una de ellas, su fuerza. Al final de este viaje racional, cada lector juzgará y se formará su propia opinión.

»Por nuestra parte, como autores, no ocultamos que la conclusión es que el materialismo se ha convertido en una creencia irracional. Ahora existe un conjunto de pruebas convergentes, racionales, sólidas e independientes que permiten afirmar con casi total certeza que un Dios creador es absolutamente necesario para explicar el mundo

-Hay muchos libros sobre el no siempre obvio matrimonio entre la fe y la razón. ¿Sentían que había una carencia?

-OB: En primer lugar, nuestro libro no trata de la fe, sino de la cuestión de la existencia de Dios, y sí, un libro como el nuestro no existía. Hay muchos libros que tratan este tema desde el punto de vista de la cosmología, otros desde el punto de vista de la filosofía, otros desde el punto de vista de la historia, pero no hay ninguno en el que se tengan en cuenta simultáneamente estos diversos campos del conocimiento, lo cual, sin embargo, es algo lógico y natural. Finalmente, como el libro que nos hubiera gustado leer no existía, ¡tuvimos que escribirlo! Queríamos que fuera preciso, exacto y accesible. En otras palabras, debe ser accesible a todos los que se plantean esta pregunta y, por tanto, a un público muy amplio. Esto significaba escribir un texto fácil de leer, utilizar analogías e imágenes y remitir las cuestiones más técnicas a las notas a pie de página.

»En su primera parte, contamos la apasionante historia del increíble giro de la ciencia en el siglo XX, con relatos de importantes descubrimientos científicos que han tenido grandes consecuencias metafísicas. Esta obra proporciona a todos los que deseen reflexionar sobre la cuestión de la existencia de Dios los conocimientos más recientes y precisos sobre este tema. Después de más de tres años de trabajo, ahora sabemos por qué no existía este libro: ¡es porque reunir todo este conocimiento en un volumen es un trabajo hercúleo!

-El libro ha sido un éxito, ¿cómo lo interpretan? ¿Necesidad de ciencia, la necesidad de sentido, la necesidad de debate?

-MYB: Sí, el libro ha vendido ya 180.000 ejemplares. Un vídeo de una de nuestras entrevistas en Beur FM ha sido visto más de un millón de veces en el mundo musulmán francés, fuimos portada de una revista israelí, dimos una conferencia en Créteil ante 1.100 entusiastas protestantes evangélicos y otra ante 500 masones. Ahora nos damos cuenta de que la cuestión de la existencia de Dios, en última instancia, afecta tanto más a las personas cuanto más crece la incredulidad.

https://www.youtube.com/embed/bJ0Bh9_8GuI »Más de la mitad de los franceses ya no creen en la existencia de Dios. Esta división, a menudo dolorosa, no es geográfica. Se extiende por las familias, se manifiesta en el ámbito profesional y en muchos otros sectores de la sociedad. La gente tiene ganas de saber más y de ilustrarse, pero los medios de comunicación, quizá por miedo a ser criticados, no se atreven a abordar el tema. Por lo tanto, la publicación de nuestro libro ha respondido innegablemente a una expectativa, da respuesta a una inquietud.

»Además, por diversas razones, mucha gente creía que la cuestión de la existencia de Dios no era demostrable y, por tanto, inútil, pero gracias a los recientes descubrimientos científicos, esto ya no es así en absoluto: esto es lo que hemos querido dar a conocer a un amplio público. Desde este punto de vista, vivimos tiempos extraordinarios. Por último, y esto es esencial, nuestro libro no habla de religión, salvo incidentalmente, y por eso puede interesar a todo el mundo.

-¿Qué reacciones -positivas o negativas- les han parecido dignas de mención, y por qué?

-OB: Hemos tenido muchas reacciones positivas por parte de destacados científicos, intelectuales y creyentes, una acogida interesada por parte de los medios de comunicación y la prensa, y sobre todo reacciones maravillosas de los lectores: las recibimos todos los días… También ha habido críticas sobre el fondo, pero no han sido muy fuertes. Propusimos sistemáticamente debates a los autores que criticaban nuestro planteamiento, pero la mayoría de ellos declinaron y los que aceptaron se encontraron con dificultades simplemente porque el caso de la existencia de Dios es muy fuerte en sí mismo.

»Nos hemos dado cuenta de que la palabra «prueba» se ha malinterpretado a menudo como si pretendiéramos ser capaces de proporcionar una demostración absoluta de la existencia de Dios. En realidad, si uno abre un diccionario, puede ver que, en el mundo real, una «prueba» no es una demostración matemática, sino un elemento material o intelectual que contribuye a acreditar o refutar una tesis.

»También se ha repetido con frecuencia la afirmación perfectamente gratuita de que la ciencia no puede decir nada sobre Dios. Pero esto es completamente inexacto: la ciencia no puede decir quién es Dios, pero puede pronunciarse perfectamente sobre la necesidad de su existencia. La existencia de Dios o su inexistencia son, de hecho, dos tesis opuestas que tienen implicaciones observables en el mundo real y que pueden discutirse hoy en día. Una es que si Dios no existe, el universo no puede haber tenido un comienzo absoluto. Esta implicación obvia fue durante mucho tiempo inútil, pero en el último medio siglo se ha convertido en una pregunta habitual para los científicos.

-Hay una cita atribuida al físico Heisenberg que básicamente dice que el primer sorbo del vaso de la ciencia natural puede convertirte en ateo, pero que en el fondo del vaso te espera Dios. ¿Es eso lo que han querido mostrar, especialmente con lo que han denominado «el gran giro»?

-OB: Sí, eso es un poco. Es como si viviéramos el conocido adagio de Francis Bacon: «Un poco de ciencia nos aleja de Dios, pero mucha nos devuelve a Él». Desde el Renacimiento hasta hoy, parece que este adagio es perfectamente cierto: un poco de ciencia nos alejó de Dios, pero ahora mucha ciencia nos está devolviendo… 

-¿Qué avances científicos, qué objetos de conocimiento, le han parecido más llamativos, más decisivos, en este gran giro?

-MYB: La ciencia moderna ha descubierto dos cosas que nadie sospechaba hace apenas cien años: que hubo con toda seguridad un principio absoluto del tiempo, el espacio y la materia, y un ajuste increíblemente fino de los parámetros iniciales del Universo, así como de las leyes de la física y la biología.

»Estas dos conclusiones no se basan en razonamientos aislados y frágiles, sino en la convergencia de diferentes disciplinas independientes. La idea de que el tiempo infinito en el pasado es imposible es, por ejemplo, una conclusión de la racionalidad de las matemáticas, la termodinámica y la cosmología, con el muy sólido teorema de Borde-Guth-Vilenkin, siendo el Big Bang sólo una buena ilustración.

»Así, si el tiempo, el espacio y la materia, que están vinculados, tuvieron con toda seguridad un comienzo absoluto, entonces hay necesariamente, en el origen de este surgimiento, una causa que es por definición no material, no espacial, no temporal y, por tanto, trascendente a nuestro Universo. 

-En cuanto al Big Bang, parece que el sacerdote Georges Lemaître trató de convencer al Papa de la época, Pío XII, de que era mejor no considerar que tal teoría tuviese algo que ver con el «fiat lux [hágase la luz]» del Génesis, que los objetos eran de distinta naturaleza y que, en definitiva, la ciencia y la religión no tenían nada que aportarse mutuamente. ¿Qué opinan?

-OB: Es un grave anacronismo utilizar la cautela que Georges Lemaître empleó en 1951 con Pío XII tras el gran discurso de éste, porque en aquella época su teoría del «átomo primitivo» no era más que una teoría entre otras, abrumadoramente rechazada por la comunidad científica de la época y archivada. No fue hasta 1965 cuando se confirmó de forma tan brillante como inesperada.

Georges Lemaître, junto a Albert Einstein en un encuentro en California en 1933

»Además, como Lemaître era sacerdote y miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias, Einstein y sus adversarios le acusaron de «física sacerdotal» y de impulsar un «concordismo» para atenerse al Génesis y a la idea de una creación ex nihilo [de la nada], tal como aparece en la Biblia. De todo ello tuvo que defenderse continuamente para no ser marginado científicamente. Pío XII murió en 1958, antes de la confirmación del Big Bang de 1965, poco después de la muerte de Lemaître. Nadie sabe qué le habría dicho Lemaître a Pío XII si ambos hubieran estado vivos después de esta extraordinaria confirmación. 

-Después de haber puesto ante los ojos del lector el carácter verdaderamente asombroso y absolutamente inimaginable de la vida, de lo que existe, del «algo más que nada», ¿por qué no dejarlo así? ¿Por qué decir: «Por tanto, existe un Dios creador»?

-MYB: Nuestra investigación es en áreas separadas e independientes cuyas conclusiones convergentes llevan al lector a creer que la tesis más razonable es la de la existencia de Dios.

»En cuanto a la transición de lo inerte a lo vivo, el análisis de los conocimientos actuales socava la hipótesis del simple azar, y sólo puede resolverse suponiendo la existencia de otras sintonías finas, aún desconocidas hasta hoy.

»El «ajuste fino» del Universo y sus leyes es una verdad que nadie imaginaba hace sesenta años, pero que nadie discute hoy. Esto sólo tiene dos explicaciones posibles: la más natural y sencilla es concluir que existe un Dios creador, ya que Einstein dijo que «todos los que se dedican a la ciencia acabarán por descubrir que un espíritu, inmensamente superior al del hombre, se manifiesta en las leyes del Universo».

»Si se rechaza la idea de Dios y se busca una explicación alternativa, hay que creer necesariamente que estas configuraciones provienen del azar, lo que sólo tiene sentido si existe un número cuasi infinito de universos generados por una máquina bien regulada que tendría el poder de cambiar metódicamente los parámetros en un rango adecuado. Por lo tanto, para ser ateo hoy en día, hay que creer necesariamente en algunas cosas bastante rebuscadas… Por eso la palabra «incrédulo» ya no es apropiada, en el contexto actual del conocimiento científico.

»De hecho, hoy en día, el ateo debe creer muchas cosas increíbles. Tiene que creer que el universo es eterno y que nunca tuvo un principio, cuando todo parece indicar lo contrario. También debe creer que hay un número infinito de universos, ¡de los que no hay ni un solo rastro!

»A muchos incrédulos les gusta repetir que son como Santo Tomás, que sólo creen en lo que ven. No se dan cuenta de su propia incoherencia, ya que necesariamente creen en multiversos que nadie ha visto. Karl Popper, el gran filósofo de la ciencia del siglo XX, decía que para que una tesis sea científica, debe ser refutable. Según este criterio, está claro que la teoría del multiverso no puede ser una teoría científica. 

-¿No es el misterio, en sentido estricto, más religioso que la demostración? ¿Qué valor puede tener una fe en un Dios cuya existencia está demostrada, y por tanto se nos impone? ¿Qué quedaría entonces de la libertad del hombre?

-OB: De nuevo, nuestro libro no trata de la fe, ni de la religión -que consiste en decir quién es Dios-, sino sólo de la cuestión limitada de la existencia de Dios desde el punto de vista del conocimiento por la razón. La fe es un enfoque muy diferente, ya que es un acto de adhesión de la voluntad. Este acto sí tiene una base de conocimiento, pero es de un orden completamente diferente. Por último, podemos añadir que el hecho de que la razón afirme que Dios existe es importante, pero insuficiente.

-¿No estamos asistiendo a la creación paradójica de un Dios materialista, que sería una especie de victoria de un materialismo que está a punto de rendirse, es decir, de reconocer su incapacidad para resolverlo todo?

-MYB: No, en absoluto. La conclusión de nuestro libro es que el materialismo es hoy una creencia irracional. Pero llegar a esta conclusión no es nada nuevo. Era ya la conclusión del libro de la Sabiduría en la Biblia (Sab 13,1-8), la de San Pablo (Rom 1,20) y la de Santo Tomás: «Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 36).

»A partir de esta base, surgen otras preguntas importantes: ¿Quién es Dios? ¿Se ha revelado? ¿Cómo podemos vivir con Él? Demostrar que hay pruebas de la existencia de Dios no significa la muerte de las religiones: al contrario, las fortalece. Esto no implica una victoria del materialismo.

-La frase es un poco provocadora, pero ¿no creen que decir algo así como «Dios empezó fijando el valor de la interacción fuerte, o la carga del electrón, y después habló a Abraham, a Moisés, y luego envió a su Hijo a la tierra» parece estar utilizando dos lenguajes (realmente demasiado) distintos? ¿O creen que estos lenguajes coinciden, que están destinados a fusionarse?

-OB: La Biblia presenta a Dios como el «Artesano» (Sab 13,1) que ha elaborado todo «con medida, número y peso» (Sab 11,20), como el hacedor del universo, el ingeniero que lo diseñó. Por supuesto, no es sólo eso, pero no hay nada degradante en decir que también es eso: evidentemente se puede mirar la misma realidad desde distintos ángulos. La Biblia insiste en que el Dios que creó el universo es absolutamente el mismo que se reveló a Abraham, Isaac y Jacob.

Una reina sólida en una sociedad líquida. 

Reproducimos este artículo del Diario de Navarra por Pablo Pérez López, Catedrático de Historia Contemporánea:

Isabel II de Inglaterra ha sido un personaje doblemente real. Primero, porque ha sido regia, por oficio y desempeño. Segundo, porque ha conseguido mantenerse como realmente era, consistente, a pesar de vivir tiempos en que los personajes públicos han sido suplantados por su imagen a base de vivir para ella. Su coronación fue la primera televisada en la historia, pero ella no vivió para la televisión ni para los medios. Tuvo la suerte de poder permitírselo porque encarnaba una institución, la Corona, dotada de una estabilidad arraigada en la historia en un país amante de su historia y tradiciones.

Quizá por eso ha fascinado tanto a los medios, que le han prestado siempre atención, y también al mundo del audiovisual, que le ha dedicado obras memorables. Era tan real que había que recurrir a la ficción para tratar de entenderla. Y, con todo, ninguna de esas ficciones consiguió desviarla de su manera de ser y de entender su tarea.

Quizá por eso, por ser tan estable en tiempos de disolución, ha sido tan popular en ámbitos muy diversos. Por cierto, que la disolución política fue una de las tareas que hubo de abordar con frecuencia. Ha sido la reina de la liquidación del imperio británico, y ha sabido serlo con tal entereza que el reino ha permanecido vivo y estable a través de todo el proceso, al mismo tiempo que conseguía mantener una asociación de antiguas colonias, la Commonwealth, gracias a la intangible atracción ejercida por el estilo británico que ella en buena medida encarnaba. Su entereza ha tenido el mérito de transmitir un mensaje de estabilidad a un país que ha pasado de recelar de los referéndums a celebrar dos durante su reinado para aprobar cosas opuestas, como el ingreso y la salida de la Unión Europea.

Ha sido una mujer moderada en tiempo de excesos. Su considerable fortuna personal no fue nunca para ella ocasión de extravagancias ni de alardes, en un mundo en que los excesos de los ricos y famosos competían en estridencia. Si a su alrededor no han faltado escándalos, ella no ha sido ocasión de ninguno.

Ha sido también una figura eminentemente familiar en una era de creciente individualismo que pone a prueba las familias. La suya es, ciertamente, muy especial, pero no por eso menos humana. Y ha debido lidiar con dificultades no pequeñas para mantenerla estable y unida, cambiante y al mismo tiempo fiel a su misión. Es otro de los elementos que han contribuido a su popularidad al unir a su misión política el carácter de representación simbólica de las familias británicas. La difícil historia familiar de su sucesor, el hoy rey Carlos de Inglaterra, no augura un tiempo fácil para la continuidad de la institución precisamente por la diferencia entre su trayectoria y la de su madre.

Isabel II se ha mostrado también como alguien fiel en medio de la exaltación de la veleidad. Ese, quizá, ha sido uno de sus aciertos mayores. Esa lealtad a sí misma y a lo que representan los suyos, unida a su larga continuidad temporal, han conseguido hacer de su figura una institución que rebasaba las fronteras británicas y la convertían en símbolo de una época. Con frecuencia, de lo mejor de una época.

Ha sido también una reina con sentido trascendente en medio de una atmósfera de secularización y desencanto. Y lo ha sido con tal naturalidad que nadie ha querido o se ha atrevido impugnar su actitud y sus creencias. Hasta las burlas parecían engrandecerla, reflejando así uno de los atributos más característicos de la divinidad. Quizá por eso ha sido también resistente a los desaires y a las desgracias. Ha conseguido pasar por encima de ellas con señorío, algo mucho más deseable y grandioso que el empoderamiento.

Como todo ser humano, ha cometido errores y, como los mejores de los nuestros, ha sabido aprender de ellos. Eso la ha hecho extraordinariamente útil en su oficio político: la ha habilitado para convivir con primeros ministros y gobiernos muy distintos, en tiempos fáciles y menos fáciles, y ha sabido estar en su papel arbitral y simbólico, paciente y firme, prestando así un servicio que los políticos y los ciudadanos no han podido sino agradecer.

Se ha mostrado, también, consciente de sus limitaciones. Había cosas que no podía hacer, asuntos que no conseguía encauzar, y se ha plegado a la realidad de los hechos. Eso le confería un cierto aroma de humildad que la hacía atractiva.

Por todo eso, pienso que Isabel II de Inglaterra ha sido para su tiempo una figura de gran solidez, un punto de referencia, una roca. Que esto haya ocurrido en tiempos en que la sociedad perdía firmeza y se hacía cada vez más líquida, ha acentuado el contraste que la ha hecho destacar.

El alma en la era de las máquinas

Incluimos por su interés este artículo de JOSEMARÍA CARABANTE publicado en Aceprensa:

Foto de Ahmad Odeh en Unsplash

No es frecuente hoy en los ambientes académicos hablar del alma, a pesar de que es un término que permite integrar todos los estratos de la vida humana en una misma unidad psicofísica. Dos libros recientemente publicados ayudan a entender por qué se ha relegado y las consecuencias que ha tenido en la comprensión de la persona.

Para ver que la cuestión del alma rebasa lo religioso e incluso lo filosófico, bastaría con echar un vistazo rápido a los periódicos. Por ejemplo, hace unas semanas un titular informaba de que Google había despedido a un trabajador supuestamente después de hacer público que uno de los programas de inteligencia artificial de la compañía tenía conciencia. ¿Significa eso que las máquinas se aproximan a los humanos, que tienen alma?

Pero no solo eso: nuestra fascinación por la mente y su relación con la estructura cerebral constituye otro de los temas que suscitan mayor interés en la opinión pública. Pues bien: mente es la palabra empleada en lugar de alma. A ello podríamos añadir la curiosidad por el comportamiento animal, las emociones o la posible capacidad intelectual de otras especies. Finalmente, del significado que demos al alma puede depender la postura que se adopte frente a temas tan polémicos como el aborto o la eutanasia.

Y, a pesar de todo, como hace años afirmó la neuróloga italiana Laura Bossi en su Historia natural del alma, recién reeditada (Antonio Machado, 2022), en el tercer milenio, “el alma es la gran olvidada”. Quizá sea difícil encontrar un solo motivo que explique su relegación, pero también, a tenor del callejón sin salida en que se encuentran muchas investigaciones y la falta de respuestas a nuestras incógnitas, tendríamos que repensar si la obsesión naturalista, junto con la ofuscación por restringir el alma –el alma humana– a expresiones algorítmicas o a la mera capacidad de cálculo, son suficientes para explicar la naturaleza de la inteligencia y de la interioridad humana.

¿Una antigualla religiosa?

A exponer el desarrollo del que se deriva la concepción actual de la mente y la postergación del alma se dedica el psiquiatra norteamericano George Makari en Alma máquina (Sexto Piso, 2021), un grueso volumen, a medio camino entre el relato histórico y la crónica de las ideas, que con pasión conduce por los vericuetos del sensualismo, el dualismo cartesiano y el mecanicismo. Gracias a él podemos rastrear los prejuicios antirreligiosos que más o menos explícitamente suscitan la preferencia por lo intelectual y que, a la postre, han contribuido a devaluar el sentido espiritual que tradicionalmente poseía el alma.

Tal vez se desconozca que, como muchos otros términos, el de alma (psique) es un “invento” griego. Platón y Aristóteles, concretamente, dieron un giro a un vocablo que en la narrativa mitológica –como en Homero– hacía referencia a la sombra del muerto, aquello que abandona el cuerpo y vaga, pálido reflejo de lo vivo, por el Hades. Según el libro clásico de Bruno SnellEl descubrimiento del espíritu –reeditado ya hace más de una década por Acantilado–, de ahí arranca la identificación, elaborada un poco después en la cocina de la filosofía, de alma y vida.

“El alma –explica Bossi en su libro– es la vida, lo que distingue lo vivo, lo animado, del mundo inanimado”. Hay, como se sabe, un alma vegetativa, un alma sensitiva y un alma intelectual. El cristianismo ayuda a conservar esos significados, pero realzando su origen divino porque también, en la literatura bíblica, alma es aquello que designa por qué, precisamente, el hombre existe. Tal vez por esta razón, la ciencia moderna, tan inquieta por desligarse de lo que oliera a religión, se mostrara tan reacia a apropiarse del vocablo.

Unidad e inmanencia

Pero, exactamente, ¿qué es el alma? Hablando en términos filosóficos, se suele decir que es la forma del cuerpo. Equivale, pues, como se indicaba, a ese acto radical que supone vivir. Hay, pues, una íntima integración entre alma y cuerpo, hasta el punto de que ambos podrían sintetizarse en una expresión equivalente: la de cuerpo vivo. Al fin y al cabo, está vivo quien tiene capacidad de realizar operaciones desde sí mismo, para sí mismo y por sí mismo, como explica la antropología. Y de esas actividades, tan específicas, se encarga el alma.

En los debates actuales sobre la inteligencia artificial, sobre la posibilidad de replicar en robots rasgos humanos o sobre los desafíos transhumanistas, se presta poca atención a la conexión entre inteligencia y vida, y entre vida, inteligencia e inmanencia. A este respecto, hay un hecho decisivo, como pone de manifiesto Laura Bossi, y que revela hasta qué punto máquina y hombre son inconmensurables: una máquina podrá hacer cálculos, previsiones y superar al hombre en potencia intelectual. Pero no puede nacer. Ni morir.

Bossi, que es neuróloga, conecta en su libro el desprestigio del alma con la devaluación de la biología frente a otros saberes, como la cibernética. En su opinión, el principal problema es que la metáfora de la máquina tiene muchas limitaciones. Así, un aparato no es un organismo, de modo que la unidad entre sus partes es extrínseca. Tampoco tiene inmanencia, interioridad, ese sí mismo u hondura que apunta a la capacidad de que sus operaciones permanezcan en quien las realiza. El grado de inmanencia es distinto, según la escala de la vida, en efecto, y transita desde la posibilidad de alimentarse, en el caso de las plantas, hasta la de asimilar lo inmaterial, el conocimiento, como en el del animal racional.

Repárese en otro hecho: es el cuerpo vivo el que, hablando en propiedad, actúa, se realiza. En eso consiste vivir. Una máquina no puede realizarse y, siendo rigurosos, no puede ser buena o mala porque no es un yo.

Al relacionar el alma con la vida y diferenciar sus grados, se realza la rica complejidad de lo orgánico. Pese a los avances, la vida sigue siendo un misterio para la ciencia. De hecho, se ha llegado a crear vida en el laboratorio, pero nunca a partir de restos no biológicos. La frontera entre lo vivo y lo inorgánico no se ha traspasado. Si partimos de la conexión intrínseca entre inteligencia y vida, tal vez no consigamos replicar la inteligencia humana hasta que no seamos capaces de crear un organismo de la materia inerte.

Mente en lugar de alma

A tenor de la importancia que tiene la comprensión cabal del alma, es oportuno acompañar tanto a Bossi como a Makari por el recorrido que proponen para detectar, además de la causa de la constricción semántica del término, sus repercusiones. Ambos coinciden en señalar como culpable de la desviación a Descartes: es él quien, distinguiendo la sustancia pensante e intelectual de la extensión pasiva e inmóvil, propicia el cambio.

Descartes, explica Makari, “desechó el alma sensorial y vegetativa, y el alma que da vida, y dejó solo una: el alma que piensa”, la mente. Se opuso, en definitiva, a esa visión continuista y unitaria de la biología clásica, que estimaba la existencia de una escala u orden biológico y diferenciaba tres rangos jerárquicos.

Las consecuencias de este movimiento son importantes y variadas. Por ejemplo, al privar al mundo físico de su sentido espiritual, al “desanimarlo” –desacralizarlo–, la modernidad filosófica dejó expedito el camino para la explotación codiciosa de la naturaleza. Es sabido que, para todo cartesiano, un animal, que está privado de entendimiento, es un simple artificio, un mero autómata. Por decirlo con palabras de Bossi: “El alma del animal se mecaniza cada vez más, mientras que el alma pensante se diferencia cada vez más del alma como principio vital”.

Como Descartes echó por tierra la unidad de alma y cuerpo, desarraigando lo espiritual y demoliendo la idea de cuerpo vivo, se le planteó un problema que ni él ni quienes se subieron a su ola pudieron resolver. Se trata de un interrogante que sigue hoy dando quebraderos de cabeza a todo dualista. Bien: aceptemos que la mente y el cuerpo tienen esa polaridad parecida a la que impide que aceite y agua se mezcle. ¿Cómo, pues, puede accionar la voluntad los músculos? Descartes encontró una glándula minúscula como puerta de comunicación; otros pensaron que Dios era el que coordinaba ambos mundos o que existía una armonía prestablecida.

La sombra del cartesianismo es alargada y llega hasta nosotros –como ha explicado Charles Taylor– tanto para dar razón de nuestra forma de conocer, como para explicar la manera en que funciona la inteligencia. Incluso arranca en Descartes toda una corriente materialista que, estando de acuerdo en lo que supone la inteligencia, la explica como una propiedad que emerge del cerebro. La filosofía anglosajona, empirista, influyó también con su analogía que asemejaba la mente a una pizarra en blanco, donde se reflejan las sensaciones.

Inteligencia y “software”

Pero ¿son tan relevantes los términos? ¿No es igual hablar de “alma” que de “alma pensante”, “inteligencia” o “mente”? Esta última palabra tiene el inconveniente de que obvia la incardinación biológica de la inteligencia y, por tanto, posibilita la funcionalización de esta última. Además, convierte al ser humano en una máquina cuya identidad dependería de su posibilidad de cálculo. Qué duda cabe de que esa manera de concebir a la persona es sumamente deficiente, no solo porque olvida otros factores importantes, como las emociones, sino porque pasa por alto la unidad psicofísica.

El hecho de que la mayoría de las investigaciones sobre inteligencia artificial empleen la metáfora del ordenador es ya sumamente elocuente. Pero a medida que aumenta nuestro interés por los secretos de la mente humana, crecen también las incógnitas. No todo es tan sencillo como parece aventurar el ingeniero de Google. El cerebro es el sustrato material de la inteligencia, pero ¿cuál es su causa?

Cada vez tenemos máquinas más potentes, pero el futuro es insospechado porque la inteligencia humana es algo más que un conjunto de operaciones y su origen un arcano, del que parece dar mejor razón la teología que la plétora de ciencias cognitivas más recientes.

En un artículo para Spiked, Andrew Orloswky comenta que, aunque “la creencia en el poder transformador y las posibilidades que nos brinda la inteligencia artificial domina en los círculos más mediáticos”, en realidad su impacto ha sido menos espectacular de lo que esperábamos. Sí, ha sido sumamente importante para el desarrollo de las nuevas tecnologías, pero estamos lejos de determinar cómo demonios funciona la inteligencia humana. Y esa, al parecer, es la meta.

Desde este punto de vista, lo que nos inclina a aceptar de un modo acrítico los sueños transhumanistas es asumir la simpleza del dualismo mente/materia. ¿No sería todo mucho más fácil, se dice, si la relación entre el cuerpo y la inteligencia fuera como la que vincula el hardware al software? Si nuestra inteligencia es una mera función independiente del cuerpo, ¿por qué negar, como suponen muchos tecnófilos, la inmortalidad, esto es, la posibilidad de descargar nuestra mente en otro cuerpo, con la facilidad con que lo hacemos desde un disco duro externo?

El cuerpo, una cosa entre otras

La contraparte de la funcionalización de la inteligencia es la cosificación del cuerpo, que –según el pronóstico pesimista de Bossi– resulta imparable. “La biología y la medicina actuales han suscitado situaciones en las cuales la frontera entre persona y cosa se difumina, introduciendo contradicciones manifiestas en la legislación y en la jurisprudencia: otros seres animados, las partes del cuerpo humano o un cadáver humano tienen ahora un estatuto ambiguo”.

En el caso de los animales, el olvido del alma los sitúa ante la disyuntiva de ser tratados como cosas o como personas –según exige el animalismo–, pero impide reconocer su especificidad. La posibilidad de patentar secuencias genéticas, la donación (en muchos casos compraventa) de gametos o la maternidad subrogada son fenómenos en los que el cuerpo humano se transforma en un conjunto más o menos armonioso de piezas, como si fuera un objeto o marioneta propiedad de la mente inteligente que se encarga de manejar los hilos. Hay otros ejemplos menos espectaculares, pero que se sustentan en esa misma concepción, como la pornografía o la prostitución.

De llevar hasta el extremo esa lógica en la que subyace el dualismo –y que sirve, entre otras cosas, para argumentar en defensa del aborto– no hay mucha justificación para seguir prohibiendo la enajenación de determinadas partes del cuerpo. “No resulta de hecho concebible que se pueda negar lógicamente el estatuto de cosa a simples órganos, cuando la ley ha relegado al embrión a ‘fragmento de carne’, de cosa propiedad de la madre que puede suprimir sin cometer un crimen, e incluso ‘donar’”.

Sin embargo, hay que recordar que la integración del alma –en todos sus niveles– con el cuerpo es tan profunda que la persona, hablando con propiedad, no posee ni es dueña de su envoltura carnal. No tenemos cuerpo: somos nuestro cuerpo. Porque entre el cuerpo y el yo no existe esa distancia o posibilidad de separación que sí se da entre el ser humano y los objetos del entorno. Esta es la razón por la que se puede considerar que atenta a la dignidad de la persona –a su ser, a su entidad como cuerpo vivo– suponer que tiene “propiedad” sobre este último. No puede objetivarlo sin objetivarse (cosificarse) a sí misma.

Cuerpo y alma están integrados, unidos. El cómo es una incógnita

Razón y locura

El enigma del alma ayuda a revelar los límites del pensamiento científico y la urgencia por integrar el saber filosófico y humanístico en las investigaciones sobre la inteligencia y el cerebro. No cabe duda de que deja también abierta la puerta de la trascendencia.

La dificultad por hallar el secreto de nuestra racionalidad es tan evidente que hasta las corrientes de pensamiento de corte más empírico están convencidas de que hay un secreto impenetrable y de que, por ello, las piezas no encajan. Es algo que se colige fácilmente de la evolución de la psicología moderna y la constatación de que existen partes de la psique remisas a la racionalización.

En este sentido, Makari se sirve de las distintas formas de concebir la locura a lo largo de la edad moderna para evidenciar esas profundidades abisales que se esconden en las entrañas de la razón y que el dualismo racionalista tuvo necesariamente que pasar por alto, hasta que la psiquiatría se aventuró a conjurarlas.

Menos filosófico, el palpitante periplo al que invita Makari termina en el siglo XIX, exponiendo la insalvable pugna entre quienes se empeñan por mantener aislada la razón del cuerpo y quienes ansían la síntesis de ambos elementos. A juicio del psiquiatra norteamericano, seguimos viviendo en ese mundo dividido porque en el fondo, como seres humanos, somos una “entidad híbrida entre alma y máquina”.

El misterio que somos

Sin restarnos un ápice de misterio, la lectura más espiritual de Laura Bossi tiene la intención de imprimir mayor luminosidad a nuestra autocomprensión. La prevalencia de lo mental e intelectual, así como la profusión de las metáforas cibernéticas, dejan de lado aspectos del alma humana igual de determinantes para nuestra idiosincrasia.

De acuerdo con Bossi, ha sido el pensamiento cristiano, desarrollando las intuiciones filosóficas de los griegos en el campo más amplio de la teología, el que mejor ha penetrado en la unidad del cuerpo vivo, en lo que los especialistas llaman “unidad psicosomática”. En el dogma de la resurrección de los cuerpos resplandece, de hecho, la verdad de que no estamos condenados a vivir en el cuerpo y de que nuestra identidad arraiga en parte en nuestras vísceras.

Somos animales racionales, pero porque nos situamos en una escala de la vida en la que, como seres vivos, integramos funciones vegetales y sensoriales. Esta es la causa de que podamos entrever en el embrión un individuo nuevo e irrepetible –ya, pues, un cuerpo vivo– y en quien empieza a desfallecer la llama de la razón otra vida igual de sagrada e insustituible, algo imposible bajo una mirada dualista o suscribiendo una interpretación funcional de la persona. Las reflexiones que realiza Bossi sobre el final de la vida y la legalización del suicidio asistido evidencian que con el olvido del alma nos jugamos más de lo que a primera vista puede parecer.

Cuerpo y alma están integrados, unidos. El cómo es una incógnita. La pluralidad y riqueza de nuestra biología, la manera en que el chispazo de la inteligencia radica en la corporalidad, es lo que convierte nuestra especie en algo único, en ese misterio, en fin, que no somos capaces de descifrar.

Tiempo familiar: la causa que podría unir a progresistas y conservadores

Reproducimos este artículo de JUAN MESEGUER en aceprensa:

La mayoría de madres y padres quieren pasar más tiempo con sus hijos pequeños. Y al revés. Si esto es lo que quieren las familias y lo que produce mejores resultados sociales, ¿por qué no favorecerlo?

“La familia es fundamental, y nos hemos vuelto demasiado tímidos para hablar de lo importante que es para todos nosotros”. La observación de Rachel de Souza, al frente del Comisionado de la Infancia de Inglaterra, toca nervio y pone al país ante una pregunta crucial: ¿por qué si la familia es una realidad tan decisiva para tanta gente, recibe tan poca atención por parte de los políticos?

De Souza abordó esta cuestión a principios de septiembre, con motivo de la presentación de su informe independiente sobre el estado de la familia en el Reino Unido. Una de las conclusiones a la que llegó tras llevar a cabo dos encuestas nacionales y entrevistar en profundidad a familias de todo el país, es que el bienestar de padres e hijos crece cuando pasan tiempo juntos. “Los niños me dicen que la familia lo es todo. Los padres me dicen que la familia lo es todo. Así que, ahora, todos debemos dar a las familias la misma primacía y prioridad que ellas se otorgan”.

No juzgo, pero incentivo

De Souza, nombrada por el ya ex primer ministro tory Boris Johnson, evita el debate sobre los modelos familiares. De hecho, cae en cierta contradicción cuando resta importancia a la estructura que adoptan las familias y, a continuación, lamenta el mayor índice de pobreza infantil de los hogares monoparentales.

En cualquier caso, las estadísticas que maneja dejan claro que, en aquellos hogares donde los niños tienen la experiencia de una relación amorosa y estable entre sus padres, la familia tiene un “efecto protector” sobre sus miembros, que les “ampara frente a las adversidades de la vida”. Y también deja claro que el mayor bienestar que experimentan padres e hijos cuando pasan tiempo juntos acaba repercutiendo en el conjunto de la sociedad, sea porque inyecta felicidad, sentido y civismo, sea porque contribuye a prevenir problemas crónicos como la soledad, la ansiedad, la depresión o el fracaso escolar.

Por todo ello, De Souza ha anunciado que su oficina dará un nuevo impulso a la perspectiva de familia en todos los ministerios del gobierno, lo que les obligará a examinar cómo afectan sus políticas sociales al bienestar de las familias.

Su discurso recuerda al de otro ex primer ministro tory, David Cameron, uno de los primeros políticos en adoptar esa perspectiva de familia. También Cameron era ambiguo respecto de los modelos familiares: su primer gobierno, formado por conservadores y liberal-demócratas, promovió la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y, a la vez, propuso como ideal social las relaciones duraderas al financiar varias modalidades de orientación familiar. A ningún político le gusta “ser acusado de juzgar” los estilos de vida de los demás, dijo en una ocasión. Pero eso no significa que el gobierno deba renunciar a “ayudar a permanecer unidos a quienes deciden vivir juntos”.

La corresponsabilidad en los cuidados será inalcanzable mientras la izquierda y la derecha no vean la familia como una prioridad

Una izquierda con voz propia

Las palabras de De Souza llevaron a Frank Young, director editorial del think tank Civitas, a plantear en la progresista revista New Statesman por qué la izquierda no está aprovechando el silencio de muchos conservadores sobre la familia para encontrar su voz en este tema. Y señala como prioridad el empeño por evitar las rupturas familiares, un asunto que a su juicio debería preocupar tanto a la izquierda como a la derecha.

Tiene sentido desde el punto de vista de la igualdad, valor estrella del socialismo: si el ideal es que hombres y mujeres se hagan corresponsables en el cuidado familiar y en las tareas del hogar, ¿no habría que empezar por incentivar la presencia de ambos bajo el mismo techo? O como dice él en respuesta a los críticos del matrimonio: “¿Por qué una pareja no iba a comprometerse a ayudarse mutuamente en el cuidado de los hijos?”.

El campo para ese discurso propio que pide Young a la izquierda es amplio. Empecemos por un asunto de fondo. La narrativa tradicional de la derecha respecto al tiempo familiar es que las familias conocen mejor que nadie cuáles son sus necesidades; de ahí que, sobre todo, pidan flexibilidad para organizarse según les convenga. Pero eso es verdad hasta cierto punto, pues a menudo esas decisiones aparecen condicionadas por las posibilidades económicas o laborales: eligen no tanto lo que quieren como lo que pueden.

Lo advirtió Paul Embery, bombero, sindicalista y partidario del “laborismo azul”, una corriente del Partido Laborista que subraya la importancia de los valores familiares. Para él, el apoyo a la familia no casa bien con la obsesión de la derecha con las políticas de austeridad, los bajos salarios o la falta de medidas contra la pobreza. Al mismo tiempo, reprocha a buena parte de los políticos de izquierdas que hayan dado la espalda al concepto de “familia tradicional”. Y les recuerda, con un dato del Center for Social Justice, que el 72% de los adultos británicos considera que las rupturas familiares son un problema serio para el país.

Decisiones personales y ayudas

Además, la flexibilidad resulta insuficiente cuando los patrones culturales de una sociedad –incluidos los que imperan en el mercado laboral– presionan para que sean las mujeres quienes asuman la mayor parte del cuidado familiar. Dos datos contundentes: en el último trimestre de 2020, concluido el confinamiento obligatorio, el 94% de las reducciones de jornada para el cuidado de hijos o mayores y el 89% de las excedencias para el cuidado de hijos fueron solicitadas por mujeres.

Datos como estos sugieren que es difícil avanzar en la corresponsabilidad sin el apoyo del Estado, a través de medidas como las subvenciones para las llamadas “aulas de madrugadores” y aulas de tarde fuera del horario lectivo, o los permisos remunerados, iguales e intransferibles. Sobre todo, en un mundo laboral donde sigue estando mal visto que un hombre se tome el permiso de paternidad completo, o que adapte su horario para recoger a los niños del colegio o atender un imprevisto… cuando puede hacerlo su mujer.

Al final, este tipo de sesgos exponen mejor que nada la necesidad de un cambio de mentalidad entre muchos hombres, que se traduzca en decisiones de solicitar las medidas de conciliación disponibles para meterse en casa a cuidar. Sin esas elecciones personales y sin facilidades por parte de las empresas y del Estado para conciliar, habrá que dar la razón a Octavio Salazar, catedrático de la Universidad de Córdoba y miembro de la Red Feminista de Derecho Constitucional, cuando dice que “estamos construyendo una sociedad de espaldas a las necesidades de la vida”.

The Sudarium of Oviedo

Por su interés científico, publicamos este texto tomado de Centro Español de Sindonología:

¡El libro que explica paso a paso las investigaciones realizadas sobre el Santo Sudario!

Tras más de una década de estudios sobre el Sudario de Oviedo, las más importantes conclusiones obtenidas por el Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES),  ahora explicadas de forma didáctica y amena.

Una edición a cargo de Jorge Manuel Rodríguez, con más de doscientas fotografías inéditas de excepcional calidad y gran formato, a todo color.

Su contenido coincide con el material utilizado en la gran exposición que se inauguró en la girola de la Catedral de Oviedo con ocasión del Jubileo del año 2000

Napoleón

Recientemente he leído “El liderazgo en guerra”, de Andrew Roberts. No fui capaz de pasar del relato sobre Napoleón, quedando sorprendidísimo de como ensalza el autor a esta persona, de sus valías como artífice de guerras espantosas, así de claro. !Penoso!

Incluso se permite decir el autor en la pagina 27 ( y supongo que con más razón el personaje) la frase siguiente: “Hay veces en las que los grandes líderes deben ser despiadados, sin contemplaciones, …”

Termina el autor diciendo que a pesar de su derrota final, Napoleón fue el líder militar en el cual deben de compararse todos los demás”. Me imagino a Putin tomando nota, … como para echarse a llorar.

No dudo de su talento como legislador, pero qué malo el ansia de poder…

“Rebeldes” en Harvard, contra la cultura de la cancelación y por la vida

No es fácil plantarse con un póster en defensa de la vida ante más de 70 universitarios de Harvard que te insultan por tus convicciones. Responder a las ofensas con un “¡los queremos mucho!” y recibir un “¡mentira!; solo quieres hacerme un friki de Jesús”, dice mucho de cómo va degradándose la coexistencia de criterios en un sitio que, teóricamente, debería favorecerla.

Desde Aceprensa reproducimos este artículo:

Miembros de Harvard Right to Life exhiben pancartas (foto: HRL)

Ava Swanson, de 20 años, estudiante de segundo curso de Política e Historia, copreside la organización Harvard Right to Life (HRL). Es una chica como otras: le gusta escuchar música, hacer caminatas… Pero también dedica tiempo a la defensa de la vida humana, y en esa actividad estaba el 4 de mayo, luego de que la filtración del borrador de sentencia del Tribunal Supremo sobre el aborto motivara las protestas de grupos pro-choice en EE.UU. Se hizo ruido en las calles, pero también en los campus, y docenas de miembros de HRL estaban ahí para recibir los ataques que los jueces conservadores del Supremo no recibirían directamente.

— Primeramente, Ava, cuéntanos de tu organización. ¿Cuántos la integran?

— HRL es una organización no confesional, dedicada a la defensa del principio de que toda vida humana tiene un valor inapreciable y debe ser respetada desde la concepción hasta la muerte natural. Los que solemos participar en las actividades somos unos 40 miembros.

— Por lo regular, el mensaje provida no es bien acogido por sus compañeros…

— Nuestros colegas en Harvard piensan que el credo provida es un ataque a los derechos de la mujer sobe su cuerpo. Los que estamos a favor de la vida, por el contrario, tenemos como objetivo la protección tanto de la mujer como del niño. El derecho a la vida es el más fundamental de todos, y empieza en el momento de la concepción. Ser provida no significa ser antimujer. El movimiento provida aspira a promover políticas afirmativas que beneficien a las mujeres, al tiempo que defiendan la dignidad de la vida.

– Justo por ello acaban de recibir varios insultos. ¿Es posible debatir en la Universidad, o la contraposición de ideas se ha vuelto algo raro?

— El insulto es la primera estrategia de defensa de muchos simpatizantes del aborto, aunque en el campus también hay espacio para el debate civilizado. Es simplemente cuestión de encontrar a estudiantes con una buena disposición a sostener un debate sosegado (que, por cierto, tienden a ser cada vez menos y a estar distantes entre sí). La ofensa es claramente un argumento muy débil y normalmente refleja una falta de conocimiento sobre el tema. Vemos ataques ad hominem contra nuestros miembros también en las listas de email y en las redes sociales. Ninguno de esos métodos es productivo ni verdaderamente eficaz para cambiar los puntos de vista.

“La universidad sale perjudicada por la cultura de la cancelación y la falta de vitalidad intelectual”

— ¿Qué peligros le ves a este modo de reaccionar en una universidad?

— Creo que las universidades crecen en vitalidad en función de su diversidad intelectual. En la medida en que avanza en ellas la diversidad en cuanto a raza, género, etnicidad, etc., se hacen infinitamente mejores, pero también si lo hace la diversidad intelectual.

Los espacios en que únicamente se afirman las propias creencias se tornan grotescamente repetitivos e improductivos. Sin debate y conversación no se puede hallar soluciones. Sin discusión intelectual no se rebaten ideas; no se refuerzan unas ni se desechan otras. La institución sale perjudicada por la cultura de la cancelación y la falta de vitalidad intelectual.

El silencio cómplice

 ¿Puede la postura de ustedes suponerles una repercusión negativa en el ámbito académico, en la relación profesor-alumno, o con sus compañeros?

— Desafortunadamente, sí. Algunos profesores y estudiantes de Harvard promueven abiertamente sus ideas políticas en el aula, y crean un ambiente hostil a las opiniones divergentes. Los estudiantes que desean que se escuche un criterio distinto son a menudo condenados al ostracismo en clase. Socialmente, la repercusión de sostener opiniones conservadoras o a favor de la vida es mucho peor. Los estudiantes que lo hacen experimentan una especie de relegación social, reciben ataques en las redes y también son enfrentados cara a cara.

— ¿Hasta qué punto la dirección de la Universidad respalda el libre debate y la libre expresión?

— La Universidad apoya de palabra el debate abierto y la libertad de expresión. Sin embargo, muchos estudiantes con opiniones conservadoras o a favor de la vida sienten una falta de respaldo por parte de la institución. Los decanos permanecen en silencio ante los ataques ad hominem y las amenazas por email. Los profesores tampoco dicen nada cuando algunos estudiantes atacan a sus colegas conservadores en clase; incluso algunos profesores apoyan a los primeros en silenciar a los que tienen puntos vista contrarios a los suyos propios.

“Los profesores tienen temor al debate, porque entrar en él puede ser un peligro para su carrera”

Ciertamente, al final del semestre la Universidad permitió dos manifestaciones (una proaborto y una provida) en respuesta a la filtración del texto del Tribunal Supremo sobre el caso Dobbs v. Jackson, que se decidirá este verano. Pero parece que la inacción es la única reacción que tendrá la Universidad en apoyo al debate y a la libertad de expresión.

— ¿Sabes de maestros o estudiantes cancelados por sus puntos de vista sobre el aborto, la eutanasia, las terapias trans para menores de edad…?

— No conozco de ningún profesor en ese caso, pero tampoco sé de ninguno que haya hablado sobre estos temas. Sí sé de un estudiante que publicó un post sobre la Marcha de la Vida en Washington D.C. y fue cancelado en Twitter por sus colegas.

Los profesores tienen temor al debate, porque entrar en él puede ser un peligro para su carrera. Si los estudiantes están en desacuerdo con sus criterios, pueden ser cancelados, boicoteados, enfrentados… La izquierda “tolerante” casi ha silenciado el debate en el campus, y la universidad sufre por eso.

— ¿Has hablado alguna vez con los decanos sobre esta situación?

— No, no he hablado con ellos personalmente. Sin embargo, mi compañera de habitación, que no comparte mis mismos criterios políticos, pero que ha visto cómo se me ha tratado en la universidad, ha tenido la oportunidad de hablar con varios y les ha llamado la atención sobre el maltrato de que son objeto los estudiantes cristianos y conservadores. Los decanos parecen estar bastante receptivos a las críticas, pero las acciones hablan más alto que las palabras y todavía estoy esperando a ver qué deciden hacer, a la luz de las continuas quejas.

— ¿Son ustedes los únicos estudiantes comprometidos con la defensa de la vida, o hay otros que los respaldan, pero no lo dicen, por temor a las represalias?

— Definitivamente, la mayoría de los estudiantes provida en los campus permanecen en silencio por miedo a las repercusiones. En lo personal sé de varios con un credo provida que no asisten a las actividades de HRL, ni dan a conocer públicamente su opinión por temor a sus colegas o a sus profesores.

— ¿Qué puede hacerse para que la universidad sea nuevamente un espacio de debate, tolerancia y búsqueda sincera de la verdad?

— Habría muchas cosas que pudiera hacer la institución. Puede, por ejemplo, adoptar directivas sobre libertad de expresión, promover la tolerancia, contratar a más docentes conservadores y admitir a más estudiantes con este perfil. Y puede además celebrar debates entre profesores, organizar conferencias con quienes tienen puntos de vista divergentes, y actuar decididamente contra la cultura de la cancelación, el arrinconamiento social y los ataques en el aula.

Hoy se siente como si la batalla estuviera perdida, pero el pasado semestre algo me devolvió la esperanza. La valentía de HRL para programar dos contraprotestas dio voz a los silenciados en el campus y ayudó a muchos estudiantes a darse cuenta de que no están solos con sus opiniones. Ahora que el Tribunal Supremo parece a punto de revocar Roe vs. Wade, tengo la gran esperanza de que el movimiento provida continúe luchando por los niños nacidos y no nacidos, y por las mujeres.

Norman Foster: «La energía nuclear podría evitar el fin del mundo»

Publicamos este articulo de Expansión:

Lord Norman Foster, en el III Foro Internacional EXPANSIÓN.

El prestigioso arquitecto y urbanista defiende incluir la solución nuclear en el plan de transición ecológica global, ya que «necesitamos energía limpia, fiable, asequible y rápida».

Lord Norman Foster, Pritzker de Arquitectura y Príncipe de Asturias de las Artes, ha defendido en el III Foro Internacional de EXPANSIÓN con datos estadísticos el uso de la energía nuclear dentro del plan de transición energética que se está llevando a cabo nivel global para evitar «vernos secuestrados como ahora» por los grandes productores de combustible como Rusia, cuya guerra en Ucrania «está siendo financiada por Europa -que paga unos 1.000 millones de dólares al día en energía a Moscú- al tiempo que Alemania está cerrando sus últimas plantas nucleares, pero comprando energía en nuclear Francia».

«Defiendo la energía nuclear y eso no es un impedimento para el uso de la energía eólica o solar», puntualizó el fundador de Foster +Partners, estudio enmarcado entre otros proyectos en la actualidad en el desarrollo de la nueva sede de JPMorgan en Manhattan, 270 Park Avenue, un rascacielos de 423 metros de altura y 60 pisos totalmente eléctrico y el edificio más grande de la ciudad de Nueva York con cero emisiones operativas netas.

«He sido pionero en el uso de la energía eólica utilizando la misma tecnología que empleaba como piloto de ultraligeros (Foster es también un experto piloto); hemos desarrollado la única comunidad en el mundo que depende 24/7 de energía solar en el desierto… Pero si me enfrento a la realidad, a lo largo de los 50 años de trabajo, la energía limpia ha logrado solo generar el 10% de la energía mundial y, en menos de tres décadas, esperamos que llegue al 85% sin tener en cuenta que la creación de esa energía limpia ahora depende de los combustibles porque no es fiable», recordaba Foster. «Si la batería de un vehículo eléctrico la generamos quemando combustible fósil, es un coche sucio», puntualizó.

«Deberíamos volver a considerar utilizar lo que tenemos. España cuenta con siete reactores nucleares que generan la mayoría de la energía que necesita el país; debería reconsiderar el cierre de cuatro de ellos previsto para 2030 y del resto para 2035″, advirtió en el acto frente a Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, encargada de inaugurar el segundo día del Foro Internacional EXPANSIÓN.

«Mientras España o Alemania cierran plantas nucleares, Reino Unido se ha enmarcado en un programa para construir 6 nuevas plantas nucleares. Sabemos que es la energía más limpia«. Por eso, «quisiera sugerir que en paralelo con el plan A de transición energética deberíamos considerar la opción nuclear como un plan B, porque la solución nuclear podría evitar el fin del mundo y podría ser nuestra salvación».

¿Qué lecciones deja el veredicto a favor de Johnny Depp en el juicio contra Amber Heard?

Reproducimos este artículo de  DIEGO LÓPEZ MARINA en ACI Prensa dado su interés en la denuncia de una tácita inversión del onus probandi (que en España está siendo pisoteado, con consecuencias gravísimas para el Estado de Derecho) y de las presiones que hubo sobre la Corte para que emitiera una sentencia contra:

Johnny Depp | Crédito: Flickr de Asim Bharwani (CC BY-NC-ND 2.0)

La experta en matrimonio y familia, la magíster Giuliana Caccia, explicó algunas lecciones que deja la sentencia final a favor del actor Johnny Depp, en el juicio mediático que lo enfrentó a su ex esposa Amber Heard durante casi un mes.

“Una mujer molesta puede malograrle la vida a un hombre sin mayor o menor razón. Me parece buena la actitud de Johnny Depp de tomar medidas y no permitir que lo difamen”, dijo la directora de la asociación Origen en declaraciones a ACI Prensa, tras la lectura del veredicto.

Este miércoles 1 de junio, el tribunal de Fairfax, Virginia (Estados Unidos), dictaminó que Heard difamó a Depp con una columna publicada en The Washington Post en 2018 en el que se presentó como una “figura pública que representa el abuso doméstico”.

Heard deberá pagar una indemnización de 15 millones de dólares a su exesposo, quien desde que fue acusado perdió varios papeles en el cine de Hollywood. Depp también deberá compensar a Heard con 2 millones de dólares, debido a que su abogado, Adam Waldman, difamó a la actriz durante el proceso.

“Se debe entender en estos casos que el derecho al honor de una persona le sigue en importancia al derecho a la vida. Digo esto porque cuando alguien daña el nombre y el honor de otra persona, prácticamente los puedes ‘matar’ en vida, porque le cierran puertas de trabajo o lo tratan como un criminal”, dijo Caccia.

En un comunicado publicado este 1 de junio, Depp aseguró que las “denuncias falsas, gravísimas y criminales” tuvieron “un impacto sísmico” en su vida y carrera.

“Seis años después, el jurado me devolvió la vida. Me siento verdaderamente honrado (…) Desde el principio, el objetivo de presentar este caso fue revelar la verdad, independientemente del resultado”, dijo el actor.

El caso de Johnny Depp puede generar un precedente

Para Caccia, magíster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra, “este caso queda como una lección y un precedente en defensa de los hombres”.

La experta recordó que, cuando salió a la luz el primer caso que dio vida al movimiento #MeToo, “se empezó a anunciar la ‘metodología’ en la cual solo se debía creerle a la denunciante y no se permitía que el acusado ejerciera su presunción de inocencia”.

“Se sabía que esto iba a traer consecuencia nefastas”, subrayó.

#MeToo es el hashtag que se usa desde octubre de 2017 para denunciar la agresión y acoso sexual contra las mujeres. El movimiento nació después de que el New York Times publicó un informe sobre el productor de Hollywood Harvey Weinstein, acusado por varias mujeres de violación y otros abusos de índole sexual.

“Este tipo de movimientos como #MeToo relacionados con las leyes de violencia de género están haciendo muchísimo daño”, precisó la experta.

La directora de Origen puso de ejemplo a España, donde “ya existen movimientos de reivindicación de derechos del hombre debido a los abusos que se cometen; porque basta la palabra de una supuesta víctima para que se tome como verdadera y sea el acusado quien deba demostrar que no es culpable”,

Finalmente, Caccia dijo que hoy “lo que está en juego es el honor de las personas, su derecho a defenderse y a declararse inocente”.

“Ninguna ley o norma de género, hoy famosas, puede estar por encima de un derecho humano”, concluyó.

Ecos de nuestras actividades ”Concierto de Primavera” y “Charlas sobre Globalización”

Concierto de Primavera

Tuvo lugar en Torremusicalia, el pasado 27 de Mayo, con el siguiente programa:

La asistencia fue magnífica, más de 70 personas, y fue una ocasión de disfrutar de música clásica en vivo por José Rubí Cervino, que graciosamente se prestó a darlo, de ayudar a Ucrania, con un intermedio donde Nieves Gómez nos ilustró sobre la belleza en la música.

Este es el comentario de Javier Moreno, responsable de Torremusicalia: “…, fue un placer colaborar con vosotros. Se creó un ambiente muy bueno y todo resultó fantástico”. Como recuerdo, insertamos estas fotos:

En nombre de SIERRA NORTE vivísimas gracias por la espléndida actuación de José Rubí y Nieves Gómez, por la importante y generosa aportación económica y a Torremusicalia por haber contribuido a la difusión del nombre de SIERRA NORTE.

Charlas sobre Globalización

Tuvo lugar en el Club Nival, C/ Acacias 9, Villalba el pasado 30 de Mayo, con el siguiente programa de exposiciones seguido de un coloquio, que se prolongó hasta bien entrada la noche:

  • D. JOSE-RAMÓN FERRANDIS MUÑOZ – Economista del Estado, Director del Centro Diego de Covarrubias, Autor del Libro: Globalización y Generación de Riqueza
  • Prof. Dra. MARIA NIEVES GÓMEZ ÁLVAREZ, Universidad Europea de Madrid, y Miembro Asociación Española de Personalismo
  • D. AMANDO de MIGUEL, Catedrático Emérito de Sociología de la Universidad Complutense

He aquí algunos comentarios:

“…, fue interesantísima la charla y me pareció una idea fantástica el enfoque desde tres visiones diferentes. Nos encantó”.

“…,Que pena que la gente no aproveche estás oportunidades únicas. Si esto hubiera que haberlo pagado, habría sido imposible hacerlo. Gracias de nuevo”.

Quizás como resumen (si es posible hacerlo) diríamos que “la economía de mercado y el espíritu empresarial en el marco de las democracias regidas por el estado de derecho y la libertad se mostró como algo fundamental, y que las ayudas internacionales al desarrollo serán realmente fructuosas si van dirigidas a la formación de los países subdesarrollados.

Muchísimas gracias de corazón a los ponentes. Para recuerdo, insertamos estas fotos: